Andros
July 25th, 2004, 05:49 PM
Arqueólogos hallan en la Carisa el sistema defensivo que protegió a Asturias de los romanos
Los especialistas encuentran en la excavación lenense «balas de piedra» para lanzar con hondas
Los vestigios astures localizados el pasado año frente al campamento romano de la vía Carisa no corresponden a un pequeño núcleo de resistencia indígena, sino a un gran sistema defensivo, dotado, incluso, de un muro de seis metros de ancho, con el que los antiguos pobladores de la región trataron de evitar la invasión imperial. Ésta es la primera y relevante conclusión de la campaña arqueológica que se desarrolla este verano en las cumbres que coronan la entrada de la vía Carisa a Asturias. Las investigaciones continuarán hasta finales del mes de agosto y prometen nuevas e importantes revelaciones sobre los primeros choques de la cultura indígena con la romana.
Pola de Lena,
José A. ORDÓÑEZ
La primera parte de la campaña estival en el campamento romano de la vía Carisa ha ofrecido un resultado de enorme relevancia. Los arqueólogos han localizado justo enfrente de este emplazamiento, concretamente en el denominado pico Homón de Faro, la gran empalizada defensiva construida por las tribus indígenas para tratar de evitar la penetración de las legiones imperiales hacia los valles del centro de la región. Se trata de una fortificación lineal, de gran envergadura y exclusivamente militar, que incluye una muralla de seis metros de ancho con un gran talud. Los arqueólogos han hallado en el lugar, entre otros objetos, un arsenal de balas de honda, que, con toda seguridad, estaban dispuestas para el uso de los guerreros astures.
Yolanda Viniegra, Jorge Camino y Rogelio Estrada, los arqueólogos encargados de la investigación, patrocinada por Cajastur, ya localizaron durante la campaña del pasado año algunos restos de una estructura defensiva indígena, con vestigios de dos torres unidas por un foso. Sin embargo, han sido las excavaciones llevadas a cabo a lo largo de este mes las que les han permitido concluir que el emplazamiento puede considerarse la gran barrera construida por los astures para tratar de evitar el avance romano, vía Carisa, adelante, hacia el «corazón» de sus territorios. Las construcciones defensivas indígenas se sitúan a más de 1.600 metros de altitud y a un kilómetro de distancia del campamento imperial situado en el monte Curriechos, en el entorno de la vía Carisa, una gran «autopista» romana de más de 40 kilómetros de longitud que unía Busdongo con Ujo.
Camino asegura que el asentamiento indígena «no es un castro», sino «una defensa militar que nunca tuvo carácter de núcleo de población estable».
Las investigaciones en el Homón de Faro concluirán dentro de unos días. Será entonces cuando los arqueólogos centren su labor en el campamento romano, que data del siglo I a. C., y que, según los expertos, pudo estar habitado por unidades de la legión V Alaudæ, fundada en la Galia y la primera que estaba integrada por contingentes no latinos. Hay constancia de que, efectivamente, la legión V Alaudæ estuvo en Asturias. El atuendo de sus integrantes destacaba por el hecho de que sus cascos estaban tocados con unas plumas de ave.
Los objetivos principales de la campaña en este enclave romano se centrarán en el estudio de los elementos de madera, después de que la pasada campaña se dedicará fundamentalmente al análisis de fosas y taludes. También habrá una especial atención a verificar si debajo del asentamiento había otro más antiguo, tal y como parece desprenderse de algunos indicios hallados durante la campaña de 2003.
Además, los expertos también trabajarán en la búsqueda de zonas residenciales romanas ubicadas fuera del perímetro fortificado del campamento, en la zona de retaguardia, toda vez que, de acuerdo a los estudios precedentes, parece claro que algunas partes del asentamiento parecen demasiado angostas para el alojamiento de las tropas.
La campaña arqueológica de este verano dio comienzo a principios del presente mes y, en sus primeras semanas, se centró muy especialmente en el emplazamiento indígena del pico Homón de Faro. Ahora los expertos que dirigen la actuación esperan que el trabajo en el campamento del monte Curriechos se extienda hasta finales de agosto. Entonces será el momento de ofrecer las conclusiones definitivas de una investigación que ya ha ofrecido resultados de vital relevancia histórica.
http://www.lne.es/media/fotos/noticias/500x350/2004-07-31_IMG_2004-07-24_01.42.00__CU003F1.jpg
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Dos culturas frente a frente en la gran «autopista» imperial
Pola de Lena, J. A. O.
Frente a frente. Así estaban hace 22 siglos las tribus astures y las legiones romanas en los altos que coronan la vía Carisa, principal entrada a los valles del centro de la región. Los primeros, en la cima del pico Homón de Faro. Los segundos, en el monte Curriechos. Un kilómetros de distancia separa ambas cumbres.
Uno de los principales objetivos de la campaña arqueológica que, por segundo verano consecutivo, se lleva a cabo en la zona, consiste en saber si el enclave romano puede entenderse como una especie de cabeza de puente hacia el centro de la región, o si, por el contrario, fue erigido casi por obligación ante la férrea defensa de sus límites territoriales que ejercían los astures.
Choque de culturas
En suma, los expertos quieren averiguar si este punto de la vía Carisa, en el límite de los concejos de Lena y de Aller, fue un campo de batalla allá en el siglo I a. C., y, por tanto, el cruento escenario de un choque militar entre dos culturas enfrentadas: la imperial romana y la de las tribus astures de ascendencia céltica.
Los especialistas encuentran en la excavación lenense «balas de piedra» para lanzar con hondas
Los vestigios astures localizados el pasado año frente al campamento romano de la vía Carisa no corresponden a un pequeño núcleo de resistencia indígena, sino a un gran sistema defensivo, dotado, incluso, de un muro de seis metros de ancho, con el que los antiguos pobladores de la región trataron de evitar la invasión imperial. Ésta es la primera y relevante conclusión de la campaña arqueológica que se desarrolla este verano en las cumbres que coronan la entrada de la vía Carisa a Asturias. Las investigaciones continuarán hasta finales del mes de agosto y prometen nuevas e importantes revelaciones sobre los primeros choques de la cultura indígena con la romana.
Pola de Lena,
José A. ORDÓÑEZ
La primera parte de la campaña estival en el campamento romano de la vía Carisa ha ofrecido un resultado de enorme relevancia. Los arqueólogos han localizado justo enfrente de este emplazamiento, concretamente en el denominado pico Homón de Faro, la gran empalizada defensiva construida por las tribus indígenas para tratar de evitar la penetración de las legiones imperiales hacia los valles del centro de la región. Se trata de una fortificación lineal, de gran envergadura y exclusivamente militar, que incluye una muralla de seis metros de ancho con un gran talud. Los arqueólogos han hallado en el lugar, entre otros objetos, un arsenal de balas de honda, que, con toda seguridad, estaban dispuestas para el uso de los guerreros astures.
Yolanda Viniegra, Jorge Camino y Rogelio Estrada, los arqueólogos encargados de la investigación, patrocinada por Cajastur, ya localizaron durante la campaña del pasado año algunos restos de una estructura defensiva indígena, con vestigios de dos torres unidas por un foso. Sin embargo, han sido las excavaciones llevadas a cabo a lo largo de este mes las que les han permitido concluir que el emplazamiento puede considerarse la gran barrera construida por los astures para tratar de evitar el avance romano, vía Carisa, adelante, hacia el «corazón» de sus territorios. Las construcciones defensivas indígenas se sitúan a más de 1.600 metros de altitud y a un kilómetro de distancia del campamento imperial situado en el monte Curriechos, en el entorno de la vía Carisa, una gran «autopista» romana de más de 40 kilómetros de longitud que unía Busdongo con Ujo.
Camino asegura que el asentamiento indígena «no es un castro», sino «una defensa militar que nunca tuvo carácter de núcleo de población estable».
Las investigaciones en el Homón de Faro concluirán dentro de unos días. Será entonces cuando los arqueólogos centren su labor en el campamento romano, que data del siglo I a. C., y que, según los expertos, pudo estar habitado por unidades de la legión V Alaudæ, fundada en la Galia y la primera que estaba integrada por contingentes no latinos. Hay constancia de que, efectivamente, la legión V Alaudæ estuvo en Asturias. El atuendo de sus integrantes destacaba por el hecho de que sus cascos estaban tocados con unas plumas de ave.
Los objetivos principales de la campaña en este enclave romano se centrarán en el estudio de los elementos de madera, después de que la pasada campaña se dedicará fundamentalmente al análisis de fosas y taludes. También habrá una especial atención a verificar si debajo del asentamiento había otro más antiguo, tal y como parece desprenderse de algunos indicios hallados durante la campaña de 2003.
Además, los expertos también trabajarán en la búsqueda de zonas residenciales romanas ubicadas fuera del perímetro fortificado del campamento, en la zona de retaguardia, toda vez que, de acuerdo a los estudios precedentes, parece claro que algunas partes del asentamiento parecen demasiado angostas para el alojamiento de las tropas.
La campaña arqueológica de este verano dio comienzo a principios del presente mes y, en sus primeras semanas, se centró muy especialmente en el emplazamiento indígena del pico Homón de Faro. Ahora los expertos que dirigen la actuación esperan que el trabajo en el campamento del monte Curriechos se extienda hasta finales de agosto. Entonces será el momento de ofrecer las conclusiones definitivas de una investigación que ya ha ofrecido resultados de vital relevancia histórica.
http://www.lne.es/media/fotos/noticias/500x350/2004-07-31_IMG_2004-07-24_01.42.00__CU003F1.jpg
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Dos culturas frente a frente en la gran «autopista» imperial
Pola de Lena, J. A. O.
Frente a frente. Así estaban hace 22 siglos las tribus astures y las legiones romanas en los altos que coronan la vía Carisa, principal entrada a los valles del centro de la región. Los primeros, en la cima del pico Homón de Faro. Los segundos, en el monte Curriechos. Un kilómetros de distancia separa ambas cumbres.
Uno de los principales objetivos de la campaña arqueológica que, por segundo verano consecutivo, se lleva a cabo en la zona, consiste en saber si el enclave romano puede entenderse como una especie de cabeza de puente hacia el centro de la región, o si, por el contrario, fue erigido casi por obligación ante la férrea defensa de sus límites territoriales que ejercían los astures.
Choque de culturas
En suma, los expertos quieren averiguar si este punto de la vía Carisa, en el límite de los concejos de Lena y de Aller, fue un campo de batalla allá en el siglo I a. C., y, por tanto, el cruento escenario de un choque militar entre dos culturas enfrentadas: la imperial romana y la de las tribus astures de ascendencia céltica.