Malagueño
August 1st, 2004, 02:44 PM
La imagen anodina e impersonal de la nueva estación del AVE podría ganar mucho si tuviera delante la antigua estación de Renfe, debidamente rehabilitada. Lo viejo y lo nuevo pueden complementarse.
La nueva estación, qué duda cabe, es nueva, pero ahí acaba todo su encanto. No es ningún prodigio de la arquitectura sino una estación más, de las que no se guardan en la memoria y que poco aporta a la zona.
El primer proyecto de la estación de Renfe de Málaga, antes de que la compañía pública se soltara el pelo y pegara el pelotazo, ya recogía la presencia de una marquesina de aires decimonónicos con plantas en su interior, para darle una `imagen ferroviaria´ al entorno.
La delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, según ha informado a este cronista, apuesta claramente por esta solución y recomienda a Renfe y al Ayuntamiento que los restos originales almacenados de la marquesina metálica (los restos originales del XIX) vuelvan a su lugar de origen rehabilitando y reconstruyendo el resto.
Málaga, ciudad cosmopolita, tiene a veces unos políticos duros de mollera cuando se trata de hablar de Patrimonio y no de Urbanismo. Muchos de ellos entienden de Patrimonio lo que Carmen Sevilla de `hip-hop´. Y sin embargo, son numerosas las estaciones europeas destruidas que se han recuperado de nuevo tras la II Guerra Mundial. El sector malagueño más bravío descalificó de un plumazo esta posibilidad, con el increíble argumento de que la estación había sido transformada casi por entero y que no se parecía mucho a la que surgió en 1862.
Con mucha más sensibilidad fueron tratados los amasijos de algunas estaciones alemanas, que a pesar del gran cambio experimentado tras su aniquilación, fueron recuperadas.
Por suerte, todos los grupos políticos apoyaron en el Parlamento Andaluz proteger la estación de Málaga. Ahora queda demostrar que no se trata de un brindis al sol. El Ayuntamiento de Málaga, con gran dolor de su corazón, pretende recuperar la marquesina y depositarla en algún rincón de las posesiones de Renfe. La excusa es que se va a construir un intercambiador de transportes, justo en los terrenos donde hoy se encuentran los dos antiguos pabellones de viajeros. Lo único cierto de este `intercambiador virtual´ es que la Junta no piensa construirlo.
Si no va a haber intercambiador, la mejor manera de que la estación de Málaga mejore su actual aspecto gris es añadiéndole el `pórtico ferroviario´ de una marquesina reconstruida con aires decimonónicos y con los dos pabellones rehabilitados. La ciudad recuperaría así un símbolo de su pasado industrial y ganaría en belleza, que falta le hace.
Personalmete creo que es otro ataque catetoide por parte de la Junta de Andalucía de este "ilustre" periodista, el cuál creo que no ha visto el proyecto de la nueva estación como para calificarla como cutre. Cutre era la estación antigua de Málaga que por más señas como diría Papuchi era fea, fea, fea. vamos, para mí la más fea que he visto en mi vida. No se puede comparar, con Atocha, ni con la estación de Valencia; ni siquiera con la de Almería que es muy bonita también. La marquesina de la estación de Málaga era más fea que pegarle a un padre, y de valor histórico tiene lo que yo de congoleño; ya que más de una vez saliero trenes por allí y se tuvo que reconstruir, vasta con mirar fotos antiguas de la estación y ver que no existe ningún parecido entre la marquesina original y la que teníamos. Por otra parte me da mucha pena que este periodista se quede tan pancho al preferir la porquería de marquesina en vez de defender el intercambiador de transporte. Que no es un invento del ayuntamiento de Málaga, en Madrid existen y son muy útiles, no se porqué porras no se hace ahora que es cuando nos saldría más barato y se fastidiaría menos al ciudadano; ¿para cuándo lo piensan hacer? debemos planificar la ciudad de cara al furuto y no como siempre que creamos la infraestructuras cuando ya está todo saturado.
La nueva estación, qué duda cabe, es nueva, pero ahí acaba todo su encanto. No es ningún prodigio de la arquitectura sino una estación más, de las que no se guardan en la memoria y que poco aporta a la zona.
El primer proyecto de la estación de Renfe de Málaga, antes de que la compañía pública se soltara el pelo y pegara el pelotazo, ya recogía la presencia de una marquesina de aires decimonónicos con plantas en su interior, para darle una `imagen ferroviaria´ al entorno.
La delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, según ha informado a este cronista, apuesta claramente por esta solución y recomienda a Renfe y al Ayuntamiento que los restos originales almacenados de la marquesina metálica (los restos originales del XIX) vuelvan a su lugar de origen rehabilitando y reconstruyendo el resto.
Málaga, ciudad cosmopolita, tiene a veces unos políticos duros de mollera cuando se trata de hablar de Patrimonio y no de Urbanismo. Muchos de ellos entienden de Patrimonio lo que Carmen Sevilla de `hip-hop´. Y sin embargo, son numerosas las estaciones europeas destruidas que se han recuperado de nuevo tras la II Guerra Mundial. El sector malagueño más bravío descalificó de un plumazo esta posibilidad, con el increíble argumento de que la estación había sido transformada casi por entero y que no se parecía mucho a la que surgió en 1862.
Con mucha más sensibilidad fueron tratados los amasijos de algunas estaciones alemanas, que a pesar del gran cambio experimentado tras su aniquilación, fueron recuperadas.
Por suerte, todos los grupos políticos apoyaron en el Parlamento Andaluz proteger la estación de Málaga. Ahora queda demostrar que no se trata de un brindis al sol. El Ayuntamiento de Málaga, con gran dolor de su corazón, pretende recuperar la marquesina y depositarla en algún rincón de las posesiones de Renfe. La excusa es que se va a construir un intercambiador de transportes, justo en los terrenos donde hoy se encuentran los dos antiguos pabellones de viajeros. Lo único cierto de este `intercambiador virtual´ es que la Junta no piensa construirlo.
Si no va a haber intercambiador, la mejor manera de que la estación de Málaga mejore su actual aspecto gris es añadiéndole el `pórtico ferroviario´ de una marquesina reconstruida con aires decimonónicos y con los dos pabellones rehabilitados. La ciudad recuperaría así un símbolo de su pasado industrial y ganaría en belleza, que falta le hace.
Personalmete creo que es otro ataque catetoide por parte de la Junta de Andalucía de este "ilustre" periodista, el cuál creo que no ha visto el proyecto de la nueva estación como para calificarla como cutre. Cutre era la estación antigua de Málaga que por más señas como diría Papuchi era fea, fea, fea. vamos, para mí la más fea que he visto en mi vida. No se puede comparar, con Atocha, ni con la estación de Valencia; ni siquiera con la de Almería que es muy bonita también. La marquesina de la estación de Málaga era más fea que pegarle a un padre, y de valor histórico tiene lo que yo de congoleño; ya que más de una vez saliero trenes por allí y se tuvo que reconstruir, vasta con mirar fotos antiguas de la estación y ver que no existe ningún parecido entre la marquesina original y la que teníamos. Por otra parte me da mucha pena que este periodista se quede tan pancho al preferir la porquería de marquesina en vez de defender el intercambiador de transporte. Que no es un invento del ayuntamiento de Málaga, en Madrid existen y son muy útiles, no se porqué porras no se hace ahora que es cuando nos saldría más barato y se fastidiaría menos al ciudadano; ¿para cuándo lo piensan hacer? debemos planificar la ciudad de cara al furuto y no como siempre que creamos la infraestructuras cuando ya está todo saturado.