Jordy_bcn
August 3rd, 2004, 11:06 AM
A mi me parece perfecto este giro de politica, a vosotros que os parece?
EL PROYECTO SOCIALISTA
El PSC pide cambios a Clos
La Federación Local evita las críticas al Alcalde pero le exige que acentúe las políticas sociales
RAMON SUÑÉ - 03/08/2004
Barcelona
La federación socialista de Barcelona cree que, después de los Juegos Olímpicos y el Fòrum 2004, ha llegado la hora de empresas menos espectaculares pero, no por ello, menos ambiciosas. Así lo expresa en la ponencia marco del congreso que la federación local del partido que gobierna la ciudad ininterrumpidamente desde hace 25 años aprobará en su octavo congreso, que se celebrará en el Institut del Teatre los días 1 y 2 de octubre. Tras destacar el “punto de inflexión” que necesariamente va a producirse en las políticas de ámbito local que desarrollar en un mundo globalizado y tras valorar la transformación de Barcelona “a partir de grandes acontecimientos que han hecho de catalizadores de inversiones y energías propias y ajenas”, el documento formula un aviso a navegantes.
“Nuestra posición –se afirma ya en el preámbulo– sería incompleta si no procuramos responder a un conjunto de problemas sociales que han de evidenciar la realidad de la ciudad, muchas veces eclipsada por el deslumbramiento que provoca su pujanza”.
El congreso del PSC de Barcelona se celebrará en un momento dulce para el socialismo catalán, que en poco tiempo se ha aupado al poder en prácticamente todas las instituciones políticas y que acaba de vivir uno de los congresos nacionales más plácidos de su historia. Este clima de euforia general ha hecho olvidar en parte los problemas que el PSC viene arrastrando en la capital catalana desde que, en las elecciones de mayo del 2003, Joan Clos perdiera cinco concejales ante el empuje de sus socios de gobierno de ERC e ICV. Los síntomas de agotamiento del alcalde han llevado a su partido a cerrar filas en torno a Clos.
La ponencia de la primera federación territorial del PSC ni siquiera insinúa crítica alguna a la política del Ayuntamiento en los últimos tiempos, aunque, por si acaso, señala al alcalde el camino que seguir. El partido deja claro que las prioridades han de ser ahora cómo garantizar los “derechos sociales básicos del ciudadano”; trabajar para evitar cualquier riesgo de exclusión social y segregación; responder a las nuevas realidades familiares; alcanzar los retos de la vivienda asequible; evitar los problemas emergentes de analfabetismo digital... En definitiva, “hacer ciudad”.
En su documento precongresual, el PSC propone “compatibilizar los grandes proyectos estratégicos de ciudad con el urbanismo social, que centra su atención en la mejora de la calidad de vida de la gente en sus barrios, y sólo puede ser posible si existe una clara capacidad de liderazgo por parte del Ayuntamiento, y del alcalde en particular, y si la sociedad civil se muestra dispuesta a colaborar con las instituciones y a participar en el proceso de modernización de su ciudad”.
El documento, titulado Bateguem amb Barcelona, insiste en la necesidad de “evitar que la diversidad social lleve a la fragmentación y a la creación de guetos urbanos, sean de marginación o de riqueza”, y aboga por recuperar “el espacio de la política”. Para ello, hay que ofrecer “mecanismos de participación” a los ciudadanos –construir la “democracia local cosmopolita”– y tener claro que las políticas públicas han de responder al principio de proacción y no a la simple reacción ante demandas que amenazan con derivar en conflictos entre la Administración y la ciudadanía.
EL PROYECTO SOCIALISTA
El PSC pide cambios a Clos
La Federación Local evita las críticas al Alcalde pero le exige que acentúe las políticas sociales
RAMON SUÑÉ - 03/08/2004
Barcelona
La federación socialista de Barcelona cree que, después de los Juegos Olímpicos y el Fòrum 2004, ha llegado la hora de empresas menos espectaculares pero, no por ello, menos ambiciosas. Así lo expresa en la ponencia marco del congreso que la federación local del partido que gobierna la ciudad ininterrumpidamente desde hace 25 años aprobará en su octavo congreso, que se celebrará en el Institut del Teatre los días 1 y 2 de octubre. Tras destacar el “punto de inflexión” que necesariamente va a producirse en las políticas de ámbito local que desarrollar en un mundo globalizado y tras valorar la transformación de Barcelona “a partir de grandes acontecimientos que han hecho de catalizadores de inversiones y energías propias y ajenas”, el documento formula un aviso a navegantes.
“Nuestra posición –se afirma ya en el preámbulo– sería incompleta si no procuramos responder a un conjunto de problemas sociales que han de evidenciar la realidad de la ciudad, muchas veces eclipsada por el deslumbramiento que provoca su pujanza”.
El congreso del PSC de Barcelona se celebrará en un momento dulce para el socialismo catalán, que en poco tiempo se ha aupado al poder en prácticamente todas las instituciones políticas y que acaba de vivir uno de los congresos nacionales más plácidos de su historia. Este clima de euforia general ha hecho olvidar en parte los problemas que el PSC viene arrastrando en la capital catalana desde que, en las elecciones de mayo del 2003, Joan Clos perdiera cinco concejales ante el empuje de sus socios de gobierno de ERC e ICV. Los síntomas de agotamiento del alcalde han llevado a su partido a cerrar filas en torno a Clos.
La ponencia de la primera federación territorial del PSC ni siquiera insinúa crítica alguna a la política del Ayuntamiento en los últimos tiempos, aunque, por si acaso, señala al alcalde el camino que seguir. El partido deja claro que las prioridades han de ser ahora cómo garantizar los “derechos sociales básicos del ciudadano”; trabajar para evitar cualquier riesgo de exclusión social y segregación; responder a las nuevas realidades familiares; alcanzar los retos de la vivienda asequible; evitar los problemas emergentes de analfabetismo digital... En definitiva, “hacer ciudad”.
En su documento precongresual, el PSC propone “compatibilizar los grandes proyectos estratégicos de ciudad con el urbanismo social, que centra su atención en la mejora de la calidad de vida de la gente en sus barrios, y sólo puede ser posible si existe una clara capacidad de liderazgo por parte del Ayuntamiento, y del alcalde en particular, y si la sociedad civil se muestra dispuesta a colaborar con las instituciones y a participar en el proceso de modernización de su ciudad”.
El documento, titulado Bateguem amb Barcelona, insiste en la necesidad de “evitar que la diversidad social lleve a la fragmentación y a la creación de guetos urbanos, sean de marginación o de riqueza”, y aboga por recuperar “el espacio de la política”. Para ello, hay que ofrecer “mecanismos de participación” a los ciudadanos –construir la “democracia local cosmopolita”– y tener claro que las políticas públicas han de responder al principio de proacción y no a la simple reacción ante demandas que amenazan con derivar en conflictos entre la Administración y la ciudadanía.