skraddel
October 17th, 2004, 04:58 PM
Urbanismo elige a los arquitectos que diseñarán el nuevo estadio
Mañana concluye el plazo para presentar solicitudes y el consistorio espera unos 20 equipos interesados
Bofill, que ganó el concurso de Valdespartera, se presenta de nuevo entre aspirantes de varios países
El Ayuntamiento de Zaragoza, la DGA, el Colegio de Arquitectos y el Consejo Superior de Deportes seleccionarán la próxima semana entre cinco y siete equipos de arquitectos especializados en instalaciones deportivas para diseñar el nuevo estadio de La Romareda y el edificio de comercios y oficinas que se construirán en el lugar que ocupa el viejo campo. Mañana acaba el plazo de presentación de solicitudes al concurso de ideas del consistorio y, por el volumen de consultas de las últimas semanas, se espera una veintena de participantes.
Ricardo Bofill, el arquitecto catalán que ganó el concurso de la anterior legislatura para construir el estadio en el barrio de Valdespartera (ubicación rechazada por el actual Gobierno PSOE-CHA), se presenta de nuevo con una propuesta distinta.
El viernes habían llegado ya a Urbanismo las solicitudes de un equipo de Barcelona, otro de Madrid y otro holandés, aunque el grueso de aspirantes se espera mañana. El concurso ha captado el interés de expertos de Francia, Reino Unido y Alemania, que han contactado con el consistorio para recabar información.
El jurado que debe preseleccionar los equipos comenzará sus reuniones el próximo miércoles y concluirá la elección el día 22. Después, los equipos designados trabajarán en un anteproyecto del estadio y del edificio de servicios hasta el 10 de diciembre, fecha para decidir ganador.
Además de políticos y técnicos del consistorio, en el jurado figuran arquitectos elegidos por la DGA, el Consejo Superior de Deportes, el Colegio de Arquitectos --que ha alegado contra el plan Romareda y aboga por el traslado del estadio-- un ingeniero de ese colegio profesional y un representante de los grupos de la oposición (a designar por PP y PAR).
El concurso se limita a la ordenación y diseño de las 4,7 hectáreas delimitadas por el auditorio, Isabel La Católica, la calle Jerusalén y Eduardo Ibarra, donde convivirán el nuevo estadio y el complejo de ocio, oficinas y tiendas. El resto (viales del entorno y avenida Eduardo Ibarra, que será zona peatonal) se reordenará en una segunda fase coordinada con la primera, que en principio queda fuera del actual concurso.
Fuentes de Urbanismo insistieron en que la convocatoria deja "total libertad" para el diseño del campo y la zona comercial, en un bloque compacto o en dos separados, con un rascacielos de hasta 145 metros de altura o con otras soluciones. "Los 42.000 metros cuadrados pueden distribuirse en un bloque vertical, pero también tendrían cabida en otros volúmenes de, por ejemplo, doce plantas, la media de la zona", señalaron las fuentes citadas.
El pliego de condiciones si delimita los servicios y las condiciones de seguridad del estadio. El aforo mínimo será de 40.000 espectadores y durante las obras deberá garantizarse una ocupación de al menos 30.000 plazas. Quien gane tendrá medio año para realizar el proyecto de ejecución del estadio, y el consistorio se reserva el derecho a encargarle también el del edificio de servicios.
El permiso de la DGA no es necesario para construir el nuevo campo
Si el Ayuntamiento de Zaragoza tuviera dinero para construir el nuevo campo en La Romareda y quisiera realizar en solitario esta inversión, no necesitaría el visto bueno de la DGA, pues el terreno que ocupa el viejo estadio tiene ya la calificación de equipamiento deportivo. El permiso que ha solicitado el consistorio al Gobierno autónomo se refiere sólo a una modificación del Plan General para cambiar parte de ese terreno deportivo en edificable de uso terciario, es decir, para poder construir 42.000 metros de tiendas, oficinas, hoteles y bares con los que financiar el nuevo estadio. El teniente de alcalde de Urbanismo, Antonio Gaspar, ha reiterado que el campo, viejo o nuevo, tiene todas las indicaciones legales y urbanísticas para seguir donde está, y que el consistorio puede emprender la reconversión del entorno --Eduardo Ibarra, calles Jerusalén e Isabel La Católica-- cuando lo considere oportuno.
El expediente de la modificación, que llegó a la DGA la semana pasada, será informado por los técnicos autonómicos. El Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón (COTA) deberá aprobarlo o rechazarlo antes de final de año. El Gobierno autónomo puede, además, pedir informes complementarios a algunos departamentos, como por ejemplo el de Salud, cuya titular ha manifestado un especial interés en el proyecto por las afecciones que pudiera causar al hospital Miguel Servet.
UN PROYECTO CONTESTADO
Construir una nueva Romareda donde está ahora y levantar un complejo de ocio, compras y oficinas en 42.000 metros cuadrados para financiar la operación es la alternativa del Gobierno PSOE-CHA al anterior plan del PP, que pretendía trasladar el campo a Valdespartera y levantar mil pisos de lujo en el solar.
PP y PAR rechazan la obra y han presentado alegaciones a la exigida modificación del Plan general. Dicen que en el terreno del actual campo no hay espacio para un estadio moderno con medidas de seguridad correctas, y que la idea de CHA y PSOE causará graves problemas de tráfico y en los accesos al hospital Miguel Servet.
El Colegio de Arquitectos de Aragón también ha alegado contra el plan. Defiende que el estadio debe ubicarse en otro lugar de menor densidad urbana, preferiblemente junto al Ebro: Las Fuentes, el meandro de Ranillas o el triángulo de La Almozara frente a la futura Expo.
El departamento de Salud de la DGA, dirigido por Luisa Noeno, no ve con buenos ojos la construcción de un nuevo estadio en La Romareda. Alega posibles afecciones al Servet.
El proyecto ya ha recibido el primer informe oficial contrario, del director general de Interior, responsable de Protección Civil y subordinado del vicepresidente de la DGA, el aragonesista José Angel Biel, que rechaza el plan.
El Real Zaragoza no paga el estadio, pero opina. Su presidente preferiría un campo en las afueras.
Mañana concluye el plazo para presentar solicitudes y el consistorio espera unos 20 equipos interesados
Bofill, que ganó el concurso de Valdespartera, se presenta de nuevo entre aspirantes de varios países
El Ayuntamiento de Zaragoza, la DGA, el Colegio de Arquitectos y el Consejo Superior de Deportes seleccionarán la próxima semana entre cinco y siete equipos de arquitectos especializados en instalaciones deportivas para diseñar el nuevo estadio de La Romareda y el edificio de comercios y oficinas que se construirán en el lugar que ocupa el viejo campo. Mañana acaba el plazo de presentación de solicitudes al concurso de ideas del consistorio y, por el volumen de consultas de las últimas semanas, se espera una veintena de participantes.
Ricardo Bofill, el arquitecto catalán que ganó el concurso de la anterior legislatura para construir el estadio en el barrio de Valdespartera (ubicación rechazada por el actual Gobierno PSOE-CHA), se presenta de nuevo con una propuesta distinta.
El viernes habían llegado ya a Urbanismo las solicitudes de un equipo de Barcelona, otro de Madrid y otro holandés, aunque el grueso de aspirantes se espera mañana. El concurso ha captado el interés de expertos de Francia, Reino Unido y Alemania, que han contactado con el consistorio para recabar información.
El jurado que debe preseleccionar los equipos comenzará sus reuniones el próximo miércoles y concluirá la elección el día 22. Después, los equipos designados trabajarán en un anteproyecto del estadio y del edificio de servicios hasta el 10 de diciembre, fecha para decidir ganador.
Además de políticos y técnicos del consistorio, en el jurado figuran arquitectos elegidos por la DGA, el Consejo Superior de Deportes, el Colegio de Arquitectos --que ha alegado contra el plan Romareda y aboga por el traslado del estadio-- un ingeniero de ese colegio profesional y un representante de los grupos de la oposición (a designar por PP y PAR).
El concurso se limita a la ordenación y diseño de las 4,7 hectáreas delimitadas por el auditorio, Isabel La Católica, la calle Jerusalén y Eduardo Ibarra, donde convivirán el nuevo estadio y el complejo de ocio, oficinas y tiendas. El resto (viales del entorno y avenida Eduardo Ibarra, que será zona peatonal) se reordenará en una segunda fase coordinada con la primera, que en principio queda fuera del actual concurso.
Fuentes de Urbanismo insistieron en que la convocatoria deja "total libertad" para el diseño del campo y la zona comercial, en un bloque compacto o en dos separados, con un rascacielos de hasta 145 metros de altura o con otras soluciones. "Los 42.000 metros cuadrados pueden distribuirse en un bloque vertical, pero también tendrían cabida en otros volúmenes de, por ejemplo, doce plantas, la media de la zona", señalaron las fuentes citadas.
El pliego de condiciones si delimita los servicios y las condiciones de seguridad del estadio. El aforo mínimo será de 40.000 espectadores y durante las obras deberá garantizarse una ocupación de al menos 30.000 plazas. Quien gane tendrá medio año para realizar el proyecto de ejecución del estadio, y el consistorio se reserva el derecho a encargarle también el del edificio de servicios.
El permiso de la DGA no es necesario para construir el nuevo campo
Si el Ayuntamiento de Zaragoza tuviera dinero para construir el nuevo campo en La Romareda y quisiera realizar en solitario esta inversión, no necesitaría el visto bueno de la DGA, pues el terreno que ocupa el viejo estadio tiene ya la calificación de equipamiento deportivo. El permiso que ha solicitado el consistorio al Gobierno autónomo se refiere sólo a una modificación del Plan General para cambiar parte de ese terreno deportivo en edificable de uso terciario, es decir, para poder construir 42.000 metros de tiendas, oficinas, hoteles y bares con los que financiar el nuevo estadio. El teniente de alcalde de Urbanismo, Antonio Gaspar, ha reiterado que el campo, viejo o nuevo, tiene todas las indicaciones legales y urbanísticas para seguir donde está, y que el consistorio puede emprender la reconversión del entorno --Eduardo Ibarra, calles Jerusalén e Isabel La Católica-- cuando lo considere oportuno.
El expediente de la modificación, que llegó a la DGA la semana pasada, será informado por los técnicos autonómicos. El Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón (COTA) deberá aprobarlo o rechazarlo antes de final de año. El Gobierno autónomo puede, además, pedir informes complementarios a algunos departamentos, como por ejemplo el de Salud, cuya titular ha manifestado un especial interés en el proyecto por las afecciones que pudiera causar al hospital Miguel Servet.
UN PROYECTO CONTESTADO
Construir una nueva Romareda donde está ahora y levantar un complejo de ocio, compras y oficinas en 42.000 metros cuadrados para financiar la operación es la alternativa del Gobierno PSOE-CHA al anterior plan del PP, que pretendía trasladar el campo a Valdespartera y levantar mil pisos de lujo en el solar.
PP y PAR rechazan la obra y han presentado alegaciones a la exigida modificación del Plan general. Dicen que en el terreno del actual campo no hay espacio para un estadio moderno con medidas de seguridad correctas, y que la idea de CHA y PSOE causará graves problemas de tráfico y en los accesos al hospital Miguel Servet.
El Colegio de Arquitectos de Aragón también ha alegado contra el plan. Defiende que el estadio debe ubicarse en otro lugar de menor densidad urbana, preferiblemente junto al Ebro: Las Fuentes, el meandro de Ranillas o el triángulo de La Almozara frente a la futura Expo.
El departamento de Salud de la DGA, dirigido por Luisa Noeno, no ve con buenos ojos la construcción de un nuevo estadio en La Romareda. Alega posibles afecciones al Servet.
El proyecto ya ha recibido el primer informe oficial contrario, del director general de Interior, responsable de Protección Civil y subordinado del vicepresidente de la DGA, el aragonesista José Angel Biel, que rechaza el plan.
El Real Zaragoza no paga el estadio, pero opina. Su presidente preferiría un campo en las afueras.