funkerocitadino
October 24th, 2011, 06:30 PM
Creo que es hora de crear un banco de imágenes con los típicos "huequitos" Guayaquileños aquellos lugares en que nos codeamos con el pueblo, comemos a lo criollo, bailamos sin tanto protocolo y paseamos desde nuestra niñez y ahora con nuestros hijos espero que este thread tenga el apoyo necesario para que no decaiga
Cabo Rojeño
http://img219.imageshack.us/img219/364/dsc00781nh.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/219/dsc00781nh.jpg/)
La alegría está en el Cabo Rojeño. El grito de gol, la espuma de cerveza y la salsa que echa candela viven ahí. Este bar nació para la rumba el 13 de julio de 1983 en Zaruma y Rumichaca. Siendo sus autores materiales e intelectuales los hermanos Pinargote Brito: Yoyo –fanático de Barcelona y Héctor Lavoe– y Galo –hincha de Emelec y la Sonora Ponceña–.
A finales de los setenta en Nueva York visitaron el bar salsero Cabo Rojeño (nombre en honor a los nacidos en Cabo Rojo, Puerto Rico). Ese nombre le dieron al suyo. “Comenzamos con unos mil discos de vinilo”, recuerda Yoyo en el bar, desde 1991 ubicado en Rumichaca 615 entre Quisquís y Urdaneta con atención de lunes a sábados de 16:00 hasta la medianoche.
DIARIO HOY
Cabo Rojeño: la casa de la salsa y el fútbol
La música y el deporte se fucionan en este bar, uno de los más tradicionales de Guayaquil.
Afuera, la acera vibra por el retumbe de la música. Las puertas se abren, y detrás de una cortina de humo, producto de los cigarrillos, aparece una multitud que corea eufóricamente: "la juma de ayer ya se me pasó, esta es otra juma que hoy traigo yo".
De seguro Henry Fiol no tiene idea de que en un pequeño bar del centro de Guayaquil, su canción se entona con tanta pasión, y quizás, tampoco sepa que se trate del Cabo Rojeño.
"Aquí la salsa une a la gente", comenta un bebedor emocionado. Y es que a pesar de que las aficiones deportivas de sus dueños dividieron físicamente al Cabo en un ambiente barcelonista y otro emelecsista, cual zona neutral, las disputas por arbitrajes fallidos y malas jugadas allí no tienen lugar.
Por otro lado, Abdalá Bucaram junto con un Rey de la Cantera 20 años más joven, observan a la audiencia bailar, mientras que Roberto Bonafont, locuta el movimiento de los cuerpos incentivados por la música. Todo esto desde las paredes donde cuelgan sus fotografías, imágenes reveladas que guardan el instante cuando, en alguna ocasión, visitaron este tradicional espacio guayaquileño.
Pero todos quedan opacados cuando Héctor Lavoe empieza a cantar sobre un banco de plástico, escenario portátil de todos los artistas del Cabo.
Sin embargo, aquel Lavoe no es otro que Freddy Barberán, que a diferencia del "Cantante de los Cantantes", es el "Cantante de la Gente".
Éxitos como "Máscaras", "Hacha y Machete" y "El Día de mi Suerte", son interpretados por Freddy como si Lavoe viviera en su garganta. La algarabía no da para más.
El espectáculo culmina, al igual que el horario máximo para la venta de licor. En todo caso, fue tiempo suficiente para saber que nadie es guayaquileño si no ha visitado el Cabo Rojeño, ubicado en Rumichaca 615 entre Quisquís y Urdaneta, donde la salsa no tiene fin
Cabo Rojeño
http://img219.imageshack.us/img219/364/dsc00781nh.jpg (http://imageshack.us/photo/my-images/219/dsc00781nh.jpg/)
La alegría está en el Cabo Rojeño. El grito de gol, la espuma de cerveza y la salsa que echa candela viven ahí. Este bar nació para la rumba el 13 de julio de 1983 en Zaruma y Rumichaca. Siendo sus autores materiales e intelectuales los hermanos Pinargote Brito: Yoyo –fanático de Barcelona y Héctor Lavoe– y Galo –hincha de Emelec y la Sonora Ponceña–.
A finales de los setenta en Nueva York visitaron el bar salsero Cabo Rojeño (nombre en honor a los nacidos en Cabo Rojo, Puerto Rico). Ese nombre le dieron al suyo. “Comenzamos con unos mil discos de vinilo”, recuerda Yoyo en el bar, desde 1991 ubicado en Rumichaca 615 entre Quisquís y Urdaneta con atención de lunes a sábados de 16:00 hasta la medianoche.
DIARIO HOY
Cabo Rojeño: la casa de la salsa y el fútbol
La música y el deporte se fucionan en este bar, uno de los más tradicionales de Guayaquil.
Afuera, la acera vibra por el retumbe de la música. Las puertas se abren, y detrás de una cortina de humo, producto de los cigarrillos, aparece una multitud que corea eufóricamente: "la juma de ayer ya se me pasó, esta es otra juma que hoy traigo yo".
De seguro Henry Fiol no tiene idea de que en un pequeño bar del centro de Guayaquil, su canción se entona con tanta pasión, y quizás, tampoco sepa que se trate del Cabo Rojeño.
"Aquí la salsa une a la gente", comenta un bebedor emocionado. Y es que a pesar de que las aficiones deportivas de sus dueños dividieron físicamente al Cabo en un ambiente barcelonista y otro emelecsista, cual zona neutral, las disputas por arbitrajes fallidos y malas jugadas allí no tienen lugar.
Por otro lado, Abdalá Bucaram junto con un Rey de la Cantera 20 años más joven, observan a la audiencia bailar, mientras que Roberto Bonafont, locuta el movimiento de los cuerpos incentivados por la música. Todo esto desde las paredes donde cuelgan sus fotografías, imágenes reveladas que guardan el instante cuando, en alguna ocasión, visitaron este tradicional espacio guayaquileño.
Pero todos quedan opacados cuando Héctor Lavoe empieza a cantar sobre un banco de plástico, escenario portátil de todos los artistas del Cabo.
Sin embargo, aquel Lavoe no es otro que Freddy Barberán, que a diferencia del "Cantante de los Cantantes", es el "Cantante de la Gente".
Éxitos como "Máscaras", "Hacha y Machete" y "El Día de mi Suerte", son interpretados por Freddy como si Lavoe viviera en su garganta. La algarabía no da para más.
El espectáculo culmina, al igual que el horario máximo para la venta de licor. En todo caso, fue tiempo suficiente para saber que nadie es guayaquileño si no ha visitado el Cabo Rojeño, ubicado en Rumichaca 615 entre Quisquís y Urdaneta, donde la salsa no tiene fin