SeR
January 31st, 2005, 05:20 PM
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Al grupo de municipios en boga por su crecimiento residencial e industrial –en muchos casos con síntomas de saturación por falta de infraestructuras y servicios básicos para una población que llega de golpe– se unirá pronto Almensilla. Y lo hará a lo grande, si el modelo por el que apuesta el gobierno de la localidad de 5.000 vecinos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sale adelante, ya que sólo en lo que respecta a vivienda liberará suelo para 18.000 inmuebles.
Para dar una idea de lo que supone la cifra, basta compararla con Dos Hermanas. En el que es considerado principal foco de crecimiento metropolitano, la zona Entrenúcleos (de Montequinto al casco histórico nazareno), van 13.400 viviendas, un 33 por ciento menos que en la población aljarafeña, a pesar de que Dos Hermanas con sus 110.000 habitantes multiplica por 22 el censo almensillero y tiene un término once veces mayor. Esas 18.000 viviendas suponen casi el doble que el PGOU de Mairena y sumarán un 36 por ciento a las 50.000 que, se estima, hay en construcción o en fase avanzada de planeamiento en el Aljarafe. Almensilla se incorporará así, batiendo un récord en una comarca acostumbrada a ellos, al crecimiento metropolitano en el que ya están otros municipios del segundo anillo del Aljarafe como Bollullos y Espartinas.
El crecimiento residencial es la principal apuesta de un PGOU que recalifica unos seis millones de metros cuadrados y con el que Almensilla se colocará con más de 40.000 habitantes, que sólo superan o rozan Mairena, Écija y Utrera, además de Dos Hermanas, Alcalá y la capital. El documento estuvo en exposición pública hasta el pasado 18 de enero en el Ayuntamiento, después de que haya habido que repetir la fase de alegaciones por las importantes modificaciones que el equipo socialista ha introducido en el avance aprobado en el anterior mandato (más tímido en creación de vivienda), en el que IU y PP se alternaron en la Alcaldía por un pacto.
Pese a que aún hay que pulir algunas diferencias con la Junta –esencialmente por la franja de protección del arroyo Riopudio– y se está a la espera de informes sectoriales, el Consistorio pretende que los trámites se completen en seis meses y que el PGOU entre en vigor después del verano. La mayoría de las actuaciones ya se han negociado con los propietarios del suelo –importantes promotoras que, en algunos casos, compraron hace tiempo– con lo que el crecimiento podría ser realidad en ocho años.
En ese tiempo debería estar –cosa poco probable a tenor del ritmo actual de su tramitación– la SE-40, que articulará el segundo anillo metropolitano y que, en el caso de Almensilla, se convertirá en una conexión principal con el exterior, aunque consolidará la división en dos núcleos que ya existe. A pesar de que el Ayuntamiento alegó para que la vía de alta capacidad se llevará al límite del término con Mairena, finalmente Fomento la ha trazado entre el casco urbano histórico –con unas 2.000 viviendas ahora– y la urbanización Santa Iglesia, 600 parcelas con chalés construida irregularmente hace más 30 años y en la que hace seis meses se iniciaron los trabajos de urbanización.
Al norte de Santa Iglesia y entre el arroyo Riopudio y la SE-40 el equipo de gobierno que dirige el regidor Carlos Ufano ha ubicado las principales bolsas de suelo industrial, terciario y comercial, con 23 y 22 hectáreas, respectivamente. Pero, según reconoce el alcalde, es aquí donde en los contactos mantenidos con técnicos de la Junta han surgido algunos roces entre lo que pretende el Ayuntamiento y lo que permite la Administración autonómica. Mientras que el primero ha previsto una protección de unos 300 metros para la cañada y la ribera (parte de los cuales ya están ocupados en el tramo que discurre por la urbanización Santa Iglesia), la Junta quiere más.
Este hecho ha demorado el que se cierren acuerdos con empresas que han contactado con el Consistorio interesadas por instalarse en un municipio que, hoy por hoy y salvo el tradicional aderezo de la aceituna, carece de ningún otro polígono o actividad empresarial, salvo pequeños talleres familiares. La práctica totalidad de su población trabaja fuera de Almensilla, casi desierto en horario laboral.
Pero esta zona empresarial no es la única apuesta de cara a la creación de puestos de trabajo –harán falta muchos para evitar la ciudad dormitorio al uso– que prevé el PGOU. Al sur del actual casco urbano, se ha diseñado una zona turística articulada por un campo de golf reglamentario de 18 hoyos, hotel, zona comercial y urbanización de 250 viviendas que suman unas cien hectáreas. Un modelo en alza en el Aljarafe y que, de momento, ya han incluido en los borradores de sus planes generales municipios como Bollullos, Aznalcázar o Castilleja de Guzmán (y que se prevé, por cierto, en otras localidades).
El crecimiento puramente residencial –con una media de 30 viviendas por hectárea– se hará pegado al casco histórico, hacia el norte, y, en menor medida, hacia el sur. A pesar de que el término municipal es pequeño, aún quedarán bolsas de suelo sin recalificar hacia los términos de La Puebla del Río y Bollullos. El PGOU también prevé una actuación prioritaria (se hará en los dos primeros años de vigencia del plan) en la Hacienda de San Antonio, que ahora se introduce en el casco histórico y adonde se trasladará el edificio consistorial, enmarcado en una zona peatonalizada y con una gran plaza (actualmente no existe ninguna en el pueblo) con parking subterráneo.
Al grupo de municipios en boga por su crecimiento residencial e industrial –en muchos casos con síntomas de saturación por falta de infraestructuras y servicios básicos para una población que llega de golpe– se unirá pronto Almensilla. Y lo hará a lo grande, si el modelo por el que apuesta el gobierno de la localidad de 5.000 vecinos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sale adelante, ya que sólo en lo que respecta a vivienda liberará suelo para 18.000 inmuebles.
Para dar una idea de lo que supone la cifra, basta compararla con Dos Hermanas. En el que es considerado principal foco de crecimiento metropolitano, la zona Entrenúcleos (de Montequinto al casco histórico nazareno), van 13.400 viviendas, un 33 por ciento menos que en la población aljarafeña, a pesar de que Dos Hermanas con sus 110.000 habitantes multiplica por 22 el censo almensillero y tiene un término once veces mayor. Esas 18.000 viviendas suponen casi el doble que el PGOU de Mairena y sumarán un 36 por ciento a las 50.000 que, se estima, hay en construcción o en fase avanzada de planeamiento en el Aljarafe. Almensilla se incorporará así, batiendo un récord en una comarca acostumbrada a ellos, al crecimiento metropolitano en el que ya están otros municipios del segundo anillo del Aljarafe como Bollullos y Espartinas.
El crecimiento residencial es la principal apuesta de un PGOU que recalifica unos seis millones de metros cuadrados y con el que Almensilla se colocará con más de 40.000 habitantes, que sólo superan o rozan Mairena, Écija y Utrera, además de Dos Hermanas, Alcalá y la capital. El documento estuvo en exposición pública hasta el pasado 18 de enero en el Ayuntamiento, después de que haya habido que repetir la fase de alegaciones por las importantes modificaciones que el equipo socialista ha introducido en el avance aprobado en el anterior mandato (más tímido en creación de vivienda), en el que IU y PP se alternaron en la Alcaldía por un pacto.
Pese a que aún hay que pulir algunas diferencias con la Junta –esencialmente por la franja de protección del arroyo Riopudio– y se está a la espera de informes sectoriales, el Consistorio pretende que los trámites se completen en seis meses y que el PGOU entre en vigor después del verano. La mayoría de las actuaciones ya se han negociado con los propietarios del suelo –importantes promotoras que, en algunos casos, compraron hace tiempo– con lo que el crecimiento podría ser realidad en ocho años.
En ese tiempo debería estar –cosa poco probable a tenor del ritmo actual de su tramitación– la SE-40, que articulará el segundo anillo metropolitano y que, en el caso de Almensilla, se convertirá en una conexión principal con el exterior, aunque consolidará la división en dos núcleos que ya existe. A pesar de que el Ayuntamiento alegó para que la vía de alta capacidad se llevará al límite del término con Mairena, finalmente Fomento la ha trazado entre el casco urbano histórico –con unas 2.000 viviendas ahora– y la urbanización Santa Iglesia, 600 parcelas con chalés construida irregularmente hace más 30 años y en la que hace seis meses se iniciaron los trabajos de urbanización.
Al norte de Santa Iglesia y entre el arroyo Riopudio y la SE-40 el equipo de gobierno que dirige el regidor Carlos Ufano ha ubicado las principales bolsas de suelo industrial, terciario y comercial, con 23 y 22 hectáreas, respectivamente. Pero, según reconoce el alcalde, es aquí donde en los contactos mantenidos con técnicos de la Junta han surgido algunos roces entre lo que pretende el Ayuntamiento y lo que permite la Administración autonómica. Mientras que el primero ha previsto una protección de unos 300 metros para la cañada y la ribera (parte de los cuales ya están ocupados en el tramo que discurre por la urbanización Santa Iglesia), la Junta quiere más.
Este hecho ha demorado el que se cierren acuerdos con empresas que han contactado con el Consistorio interesadas por instalarse en un municipio que, hoy por hoy y salvo el tradicional aderezo de la aceituna, carece de ningún otro polígono o actividad empresarial, salvo pequeños talleres familiares. La práctica totalidad de su población trabaja fuera de Almensilla, casi desierto en horario laboral.
Pero esta zona empresarial no es la única apuesta de cara a la creación de puestos de trabajo –harán falta muchos para evitar la ciudad dormitorio al uso– que prevé el PGOU. Al sur del actual casco urbano, se ha diseñado una zona turística articulada por un campo de golf reglamentario de 18 hoyos, hotel, zona comercial y urbanización de 250 viviendas que suman unas cien hectáreas. Un modelo en alza en el Aljarafe y que, de momento, ya han incluido en los borradores de sus planes generales municipios como Bollullos, Aznalcázar o Castilleja de Guzmán (y que se prevé, por cierto, en otras localidades).
El crecimiento puramente residencial –con una media de 30 viviendas por hectárea– se hará pegado al casco histórico, hacia el norte, y, en menor medida, hacia el sur. A pesar de que el término municipal es pequeño, aún quedarán bolsas de suelo sin recalificar hacia los términos de La Puebla del Río y Bollullos. El PGOU también prevé una actuación prioritaria (se hará en los dos primeros años de vigencia del plan) en la Hacienda de San Antonio, que ahora se introduce en el casco histórico y adonde se trasladará el edificio consistorial, enmarcado en una zona peatonalizada y con una gran plaza (actualmente no existe ninguna en el pueblo) con parking subterráneo.