Pablos_ou
March 1st, 2005, 03:08 PM
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El abandono de Ferrol
Repetidos golpes al futuro de una localidad siempre ligada al Estado
Tras sufrir dos brutales reconversiones en el sector naval, la ciudad ya es la última de Galicia.
Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. La Administración central, lejos de favorecerla, congela su repunte, bloqueando o bien demorando las grandes vías de salida.
http://www.lavozdegalicia.es/graficos/2005/02/28/g28p10f1.jpg
Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. Entonces, en los setenta, los barcos se bautizaban con Dom Perignon. Iban tan bien los astilleros, que hasta tuvieron que construir un barrio para sus muchos empleados.
Pero muerta aquella década las cosas empezaron a torcerse. Uno, dos, tres... El Gobierno acabó destruyendo más de 8.000 puestos de trabajo directos en el sector naval, así, en frío, sin compensaciones. Sangría poblacional, paro, recesión, fuga de cerebros, inacción social, bandazos políticos, letargo del empresariado... Todo se encadenó.
Coincidiendo con el cambio de milenio, los indicadores económicos comenzaron a señalar hacia el repunte, por fin el anhelado repunte. Pero una nueva reconversión y la cicatería inversora de Fomento, unidos a los condicionantes de partida, han frenado el cambio de tendencia. En cola aguardan una conjunción de proyectos fuerza (Reganosa, los muelles exteriores...), unos demorados los otros bloqueados, que, si alguien los impulsa, la palabra esperanza dejará de sonar a broma.
¿Qué necesita esta ciudad para dejar de buscar dónde quedó la sombra del ayer? Que sus habitantes crean en la recuperación y cinco cosas de abecé. Primero, diversificar su industria, pues la construcción de buques jamás volverá a ocupar a 15.000 personas, sino a una quinta parte, con suerte. Segundo, generar suelo que ofrecer a empresas nuevas, porque hoy éstas no tienen ni un mísero metro cuadrado donde asentarse. Tercero, no perder el tren de las comunicaciones modernas, esto es, conseguir que el AVE no acabe llegando aquí mucho más tarde que al resto de la fachada atlántica, como sucedió con la autopista. Cuarto, explotar el negocio portuario: acabar la dársena exterior, dotarla ya de accesos por tierra dignos y colocarle un gran polígono de apoyo anexo. Y quinto, justicia desde Madrid, un programa paliativo de 25 años de castigo: incentivos fiscales, iniciativas reindustrializadoras, agencias de captación de capital... Un plan compensatorio prometido por el Ejecutivo el verano pasado y del que no se ha vuelto a saber.
Contra la lógica
La primera fase de los nuevos muelles, llamados a incrementar en nueve décimas el producto interior bruto de la comunidad autónoma, estará terminada el 10 de mayo, a falta de los servicios y la superestructura. La Autoridad Portuaria ya ha comercializado casi todo el terreno disponible y no puede atender nuevas solicitudes de concesión. Además, datos del propio Gobierno vaticinan un espectacular incremento del tráfico de mercancías (204,4%) en Ferrol de aquí al 2020. Con todo, el departamento de Magdalena Álvarez se niega a autorizar la segunda parte de la obra, presupuestada en apenas 33 millones de euros. Por añadidura, está prolongando la dejadez demostrada por el ex ministro Álvarez Cascos. El uno y la otra llevan un lustro estudiando cómo conectar el puerto por carretera y ni siquiera se ha contratado todavía la ejecución de los trabajos (74 millones). Así que Galicia tendrá este año su primera dársena exterior, si bien hasta finales del 2007, como pronto, nadie la podrá utilizar, a no ser que saque las mercancías de allí en helicóptero, algo poco o más bien nada factible.
La desidia de Fomento también se está dejando notar en otro de los grandes pilares del futuro del municipio. Concello y Xunta han decidido promover sin la Administración central lo que será la primera plataforma logística de la comunidad al lado del mar. Se trata del polígono de Brión, a apenas un kilómetro de distancia de los muelles exteriores y directamente vinculado al movimiento económico de éstos. Su superficie industrial, de 230 hectáreas, triplicará la antigua Astano, por ejemplo. Según las fechas oficiales, su primera fase se podrá vender a finales del 2007. A mediados de este mes Puertos del Estado decidió poner la primera zancadilla y no conceder luz verde a la Autoridad Portuaria ferrolana para participar en el proyecto. Se limitó a prometer que estudiará el asunto. Administración autonómica y local han resuelto, visto lo visto, seguir adelante sin Madrid. ¿Por qué? La crisis muerde, el tiempo apremia.
Tiempo, mucho tiempo, 51 meses, es lo que lleva en período de análisis preliminar la alta velocidad ferroviaria Ferrol-A Coruña. Ni se ha aprobado definitivamente el diseño inicial. Luego vendrá la declaración de impacto ambiental, la redacción del proyecto constructivo, la licitación de obra, 36 meses de trabajos... El Congreso exigió el 22 de junio que los convoyes comenzasen a circular en el bienio 2008-2009 y el PSOE promete que Magdalena Álvarez cumplirá el requerimiento. Pero las cuentas no salen.
Papel mojado
La ministra también ha reducido a papel mojado un compromiso por escrito de su predecesor que garantizaba financiación estatal para el trecho final de la autovía a Vilalba, la conexión de Ferrol con la Transcantábrica y la Meseta, a través de la A-6. Aquel documento, rubricado por Cascos en diciembre del 2002, tras el desastre del Prestige , no obliga jurídicamente a un gasto, pero sí moralmente, algo que ha comprendido el propio líder del PSdeG, Emilio Pérez Touriño.
El déficit infraestructural ha llegado hasta tal punto de que ha sido necesario resucitar un fantasma que ya no parecía preciso, la conocida Mesa polas Infraestructuras. El foro se creó en el 2001 por el entonces alcalde nacionalista Xaime Bello. Los motivos: el Gobierno autónomo había decidido un trazado interior para la Transcantábrica. Desde marzo del 2002, la plataforma no volvió a congregarse.
Hoy, treinta representantes de concellos y entidades de Ferrolterra se reunirán de nuevo en un encuentro al que también asistirá el vicepresidente primero de la Xunta, Núñez Feijoo. En esta ocasión, toca a rebato un regidor del PP, Juan Juncal. Sobre el tapete, cuatro demandas: el AVE, el tramo final de la autovía a Vilalba, y el puerto exterior y sus accesos. ¿Faltará alguien a la cita?, Fomento, otra vez Fomento, a pesar de que el segundo de Magdalena Álvarez, Víctor Morlán, fue invitado a participar en la mesa. Dos veces se desentendió alegando supuestos problemas de agenda, una metáfora de lo que le está pasando a Ferrol, al Ferrol abandonado.
La zona vuelve a llevarse la peor parte del ajuste en los astilleros
UN ÁREA EN PERMANENTE CRISIS
Recién llegado al poder, el PSOE promovió el Real Decreto Ley 8/1983, de Reconversión y Reindustrialización. Aquella iniciativa del entonces ministro de Industria, Carlos Solchaga, provocó durante el trienio siguiente la destrucción de 16.721 puestos de trabajo directos en 16 astilleros de España. En sólo dos de ellos, los de Ferrol y Fene, se eliminaron exactamente 5.313, o sea, casi un 32% del total. Después de tres reformas menores aplicadas con posterioridad, la pérdida de empleos aumentó en las antiguas Bazán y Astano hasta alcanzar un nivel abrumador: 8.126 sueldos. En cambio, la comarca fue, de las afectadas, la que menos fondos paliativos recibió: 39,2 millones de euros; tan pocos, que sólo sirvieron para sostener la creación de 300 nóminas. Igualmente en los ochenta, la Administración González se llevó de la ciudad naval hasta Rota (Cádiz) la Comandancia de la Flota, otro palo que vino del mar.
Dos décadas después, también acabado de llegar a la Moncloa, el socialista Rodríguez Zapatero ha dado luz verde a la segunda gran reestructuración en el sector, culpa del PP, según él. Como entonces, la zona es la más castigada del país, en términos absolutos, con 1.404 prejubilaciones en la ría, aplicadas sobre un plantel ya exiguo, de 3.778 profesionales. ¿Se repetirá la racanería de aquel programa compensatorio?
La tasa de paro roza el 20% y no hay ni un metro de suelo industrial
EL DESEMPLEO
Con la situación económica e infraestructural descrita, no es de extrañar que las cifras de desempleo de Ferrol sean porcentualmente las más altas de Galicia, con una tasa de paro próxima a los veinte puntos. En números redondos, el pasado mes de diciembre se contabilizaban 5.073 personas sin trabajo. En la misma fecha del 2003, sin embargo, la cantidad era mayor: 5.161. ¿Se ha generado, entonces, más empleo? No. Al contrario. Así lo explican los sindicatos, que atribuyen la engañosa caída de la cifra global a un éxodo de las empresas auxiliares, que han buscado en otros lugares las tareas que no tienen en la urbe. Los operarios emigran hasta Álava, Burgos, Castellón, Puertollano y Tenerife, fundamentalmente. Otro dato. El Barómetro Urbano publicado por La Voz en diciembre apunta que la naval es la ciudad gallega en la que los vecinos demuestran una mayor preocupación por la falta de trabajo. El 56,6% de los ferrolanos lo consideran el problema más acuciante.
A este panorama se le debe añadir además que, a día de hoy, en el municipio no existe ni un solo metro de suelo industrial. Hay dos proyectos de polígonos empresariales en marcha: Leixa y Brión -junto al puerto exterior este último-. Pero habrá que esperar al menos hasta el 2007 para que las empresas puedan asentarse.
La sangría poblacional equipara su potencial humano al de 1950
LA DEMOGRAFÍA
Ferrol. Año 1950. Época de pujanza económica y bum demográfico. La ciudad contaba en aquel momento con 77.030 habitantes. Era la tercera de Galicia. Ferrol. Año 2005. Vacas flacas y sólo un puñado más de vecinos que hace 55 años: 77.859 exactamente. Ahora, la urbe naval es la última de la comunidad en este terreno, rebasada ya por Pontevedra.
En 1981, antes de la primera reconversión, con más de 91.000 almas, todavía se soñaba con superar los 100.000 empadronados. Pero el paso del tiempo ha dictado que no. La falta de diversificación industrial, la carencia de nuevas oportunidades económicas, la paulatina reducción de los militares residentes... Variados factores -y todos ellos enraizados en el abandono del territorio por parte de las Administraciones- han marcado una tendencia de sangría constante.
La importante cantidad de hogares deshabitados -sobre todo en el casco histórico- plasma aún mejor la foto fija de la demografía local. Las cifras oficiales revelan que alrededor del 18% de los pisos de la ciudad se encuentran vacíos. Casi 7.000, en números redondos. Tomando en consideración que el precio de la vivienda es el más barato de las siete grandes urbes -1.072 euros el metro cuadrado-, la desocupación se torna todavía más grave.
El abandono de Ferrol
Repetidos golpes al futuro de una localidad siempre ligada al Estado
Tras sufrir dos brutales reconversiones en el sector naval, la ciudad ya es la última de Galicia.
Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. La Administración central, lejos de favorecerla, congela su repunte, bloqueando o bien demorando las grandes vías de salida.
http://www.lavozdegalicia.es/graficos/2005/02/28/g28p10f1.jpg
Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. Entonces, en los setenta, los barcos se bautizaban con Dom Perignon. Iban tan bien los astilleros, que hasta tuvieron que construir un barrio para sus muchos empleados.
Pero muerta aquella década las cosas empezaron a torcerse. Uno, dos, tres... El Gobierno acabó destruyendo más de 8.000 puestos de trabajo directos en el sector naval, así, en frío, sin compensaciones. Sangría poblacional, paro, recesión, fuga de cerebros, inacción social, bandazos políticos, letargo del empresariado... Todo se encadenó.
Coincidiendo con el cambio de milenio, los indicadores económicos comenzaron a señalar hacia el repunte, por fin el anhelado repunte. Pero una nueva reconversión y la cicatería inversora de Fomento, unidos a los condicionantes de partida, han frenado el cambio de tendencia. En cola aguardan una conjunción de proyectos fuerza (Reganosa, los muelles exteriores...), unos demorados los otros bloqueados, que, si alguien los impulsa, la palabra esperanza dejará de sonar a broma.
¿Qué necesita esta ciudad para dejar de buscar dónde quedó la sombra del ayer? Que sus habitantes crean en la recuperación y cinco cosas de abecé. Primero, diversificar su industria, pues la construcción de buques jamás volverá a ocupar a 15.000 personas, sino a una quinta parte, con suerte. Segundo, generar suelo que ofrecer a empresas nuevas, porque hoy éstas no tienen ni un mísero metro cuadrado donde asentarse. Tercero, no perder el tren de las comunicaciones modernas, esto es, conseguir que el AVE no acabe llegando aquí mucho más tarde que al resto de la fachada atlántica, como sucedió con la autopista. Cuarto, explotar el negocio portuario: acabar la dársena exterior, dotarla ya de accesos por tierra dignos y colocarle un gran polígono de apoyo anexo. Y quinto, justicia desde Madrid, un programa paliativo de 25 años de castigo: incentivos fiscales, iniciativas reindustrializadoras, agencias de captación de capital... Un plan compensatorio prometido por el Ejecutivo el verano pasado y del que no se ha vuelto a saber.
Contra la lógica
La primera fase de los nuevos muelles, llamados a incrementar en nueve décimas el producto interior bruto de la comunidad autónoma, estará terminada el 10 de mayo, a falta de los servicios y la superestructura. La Autoridad Portuaria ya ha comercializado casi todo el terreno disponible y no puede atender nuevas solicitudes de concesión. Además, datos del propio Gobierno vaticinan un espectacular incremento del tráfico de mercancías (204,4%) en Ferrol de aquí al 2020. Con todo, el departamento de Magdalena Álvarez se niega a autorizar la segunda parte de la obra, presupuestada en apenas 33 millones de euros. Por añadidura, está prolongando la dejadez demostrada por el ex ministro Álvarez Cascos. El uno y la otra llevan un lustro estudiando cómo conectar el puerto por carretera y ni siquiera se ha contratado todavía la ejecución de los trabajos (74 millones). Así que Galicia tendrá este año su primera dársena exterior, si bien hasta finales del 2007, como pronto, nadie la podrá utilizar, a no ser que saque las mercancías de allí en helicóptero, algo poco o más bien nada factible.
La desidia de Fomento también se está dejando notar en otro de los grandes pilares del futuro del municipio. Concello y Xunta han decidido promover sin la Administración central lo que será la primera plataforma logística de la comunidad al lado del mar. Se trata del polígono de Brión, a apenas un kilómetro de distancia de los muelles exteriores y directamente vinculado al movimiento económico de éstos. Su superficie industrial, de 230 hectáreas, triplicará la antigua Astano, por ejemplo. Según las fechas oficiales, su primera fase se podrá vender a finales del 2007. A mediados de este mes Puertos del Estado decidió poner la primera zancadilla y no conceder luz verde a la Autoridad Portuaria ferrolana para participar en el proyecto. Se limitó a prometer que estudiará el asunto. Administración autonómica y local han resuelto, visto lo visto, seguir adelante sin Madrid. ¿Por qué? La crisis muerde, el tiempo apremia.
Tiempo, mucho tiempo, 51 meses, es lo que lleva en período de análisis preliminar la alta velocidad ferroviaria Ferrol-A Coruña. Ni se ha aprobado definitivamente el diseño inicial. Luego vendrá la declaración de impacto ambiental, la redacción del proyecto constructivo, la licitación de obra, 36 meses de trabajos... El Congreso exigió el 22 de junio que los convoyes comenzasen a circular en el bienio 2008-2009 y el PSOE promete que Magdalena Álvarez cumplirá el requerimiento. Pero las cuentas no salen.
Papel mojado
La ministra también ha reducido a papel mojado un compromiso por escrito de su predecesor que garantizaba financiación estatal para el trecho final de la autovía a Vilalba, la conexión de Ferrol con la Transcantábrica y la Meseta, a través de la A-6. Aquel documento, rubricado por Cascos en diciembre del 2002, tras el desastre del Prestige , no obliga jurídicamente a un gasto, pero sí moralmente, algo que ha comprendido el propio líder del PSdeG, Emilio Pérez Touriño.
El déficit infraestructural ha llegado hasta tal punto de que ha sido necesario resucitar un fantasma que ya no parecía preciso, la conocida Mesa polas Infraestructuras. El foro se creó en el 2001 por el entonces alcalde nacionalista Xaime Bello. Los motivos: el Gobierno autónomo había decidido un trazado interior para la Transcantábrica. Desde marzo del 2002, la plataforma no volvió a congregarse.
Hoy, treinta representantes de concellos y entidades de Ferrolterra se reunirán de nuevo en un encuentro al que también asistirá el vicepresidente primero de la Xunta, Núñez Feijoo. En esta ocasión, toca a rebato un regidor del PP, Juan Juncal. Sobre el tapete, cuatro demandas: el AVE, el tramo final de la autovía a Vilalba, y el puerto exterior y sus accesos. ¿Faltará alguien a la cita?, Fomento, otra vez Fomento, a pesar de que el segundo de Magdalena Álvarez, Víctor Morlán, fue invitado a participar en la mesa. Dos veces se desentendió alegando supuestos problemas de agenda, una metáfora de lo que le está pasando a Ferrol, al Ferrol abandonado.
La zona vuelve a llevarse la peor parte del ajuste en los astilleros
UN ÁREA EN PERMANENTE CRISIS
Recién llegado al poder, el PSOE promovió el Real Decreto Ley 8/1983, de Reconversión y Reindustrialización. Aquella iniciativa del entonces ministro de Industria, Carlos Solchaga, provocó durante el trienio siguiente la destrucción de 16.721 puestos de trabajo directos en 16 astilleros de España. En sólo dos de ellos, los de Ferrol y Fene, se eliminaron exactamente 5.313, o sea, casi un 32% del total. Después de tres reformas menores aplicadas con posterioridad, la pérdida de empleos aumentó en las antiguas Bazán y Astano hasta alcanzar un nivel abrumador: 8.126 sueldos. En cambio, la comarca fue, de las afectadas, la que menos fondos paliativos recibió: 39,2 millones de euros; tan pocos, que sólo sirvieron para sostener la creación de 300 nóminas. Igualmente en los ochenta, la Administración González se llevó de la ciudad naval hasta Rota (Cádiz) la Comandancia de la Flota, otro palo que vino del mar.
Dos décadas después, también acabado de llegar a la Moncloa, el socialista Rodríguez Zapatero ha dado luz verde a la segunda gran reestructuración en el sector, culpa del PP, según él. Como entonces, la zona es la más castigada del país, en términos absolutos, con 1.404 prejubilaciones en la ría, aplicadas sobre un plantel ya exiguo, de 3.778 profesionales. ¿Se repetirá la racanería de aquel programa compensatorio?
La tasa de paro roza el 20% y no hay ni un metro de suelo industrial
EL DESEMPLEO
Con la situación económica e infraestructural descrita, no es de extrañar que las cifras de desempleo de Ferrol sean porcentualmente las más altas de Galicia, con una tasa de paro próxima a los veinte puntos. En números redondos, el pasado mes de diciembre se contabilizaban 5.073 personas sin trabajo. En la misma fecha del 2003, sin embargo, la cantidad era mayor: 5.161. ¿Se ha generado, entonces, más empleo? No. Al contrario. Así lo explican los sindicatos, que atribuyen la engañosa caída de la cifra global a un éxodo de las empresas auxiliares, que han buscado en otros lugares las tareas que no tienen en la urbe. Los operarios emigran hasta Álava, Burgos, Castellón, Puertollano y Tenerife, fundamentalmente. Otro dato. El Barómetro Urbano publicado por La Voz en diciembre apunta que la naval es la ciudad gallega en la que los vecinos demuestran una mayor preocupación por la falta de trabajo. El 56,6% de los ferrolanos lo consideran el problema más acuciante.
A este panorama se le debe añadir además que, a día de hoy, en el municipio no existe ni un solo metro de suelo industrial. Hay dos proyectos de polígonos empresariales en marcha: Leixa y Brión -junto al puerto exterior este último-. Pero habrá que esperar al menos hasta el 2007 para que las empresas puedan asentarse.
La sangría poblacional equipara su potencial humano al de 1950
LA DEMOGRAFÍA
Ferrol. Año 1950. Época de pujanza económica y bum demográfico. La ciudad contaba en aquel momento con 77.030 habitantes. Era la tercera de Galicia. Ferrol. Año 2005. Vacas flacas y sólo un puñado más de vecinos que hace 55 años: 77.859 exactamente. Ahora, la urbe naval es la última de la comunidad en este terreno, rebasada ya por Pontevedra.
En 1981, antes de la primera reconversión, con más de 91.000 almas, todavía se soñaba con superar los 100.000 empadronados. Pero el paso del tiempo ha dictado que no. La falta de diversificación industrial, la carencia de nuevas oportunidades económicas, la paulatina reducción de los militares residentes... Variados factores -y todos ellos enraizados en el abandono del territorio por parte de las Administraciones- han marcado una tendencia de sangría constante.
La importante cantidad de hogares deshabitados -sobre todo en el casco histórico- plasma aún mejor la foto fija de la demografía local. Las cifras oficiales revelan que alrededor del 18% de los pisos de la ciudad se encuentran vacíos. Casi 7.000, en números redondos. Tomando en consideración que el precio de la vivienda es el más barato de las siete grandes urbes -1.072 euros el metro cuadrado-, la desocupación se torna todavía más grave.