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View Full Version : Ciudades en busca de un modelo


Pablos_ou
March 1st, 2005, 03:08 PM
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El abandono de Ferrol
Repetidos golpes al futuro de una localidad siempre ligada al Estado
Tras sufrir dos brutales reconversiones en el sector naval, la ciudad ya es la última de Galicia.
Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. La Administración central, lejos de favorecerla, congela su repunte, bloqueando o bien demorando las grandes vías de salida.

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Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. Entonces, en los setenta, los barcos se bautizaban con Dom Perignon. Iban tan bien los astilleros, que hasta tuvieron que construir un barrio para sus muchos empleados.

Pero muerta aquella década las cosas empezaron a torcerse. Uno, dos, tres... El Gobierno acabó destruyendo más de 8.000 puestos de trabajo directos en el sector naval, así, en frío, sin compensaciones. Sangría poblacional, paro, recesión, fuga de cerebros, inacción social, bandazos políticos, letargo del empresariado... Todo se encadenó.

Coincidiendo con el cambio de milenio, los indicadores económicos comenzaron a señalar hacia el repunte, por fin el anhelado repunte. Pero una nueva reconversión y la cicatería inversora de Fomento, unidos a los condicionantes de partida, han frenado el cambio de tendencia. En cola aguardan una conjunción de proyectos fuerza (Reganosa, los muelles exteriores...), unos demorados los otros bloqueados, que, si alguien los impulsa, la palabra esperanza dejará de sonar a broma.

¿Qué necesita esta ciudad para dejar de buscar dónde quedó la sombra del ayer? Que sus habitantes crean en la recuperación y cinco cosas de abecé. Primero, diversificar su industria, pues la construcción de buques jamás volverá a ocupar a 15.000 personas, sino a una quinta parte, con suerte. Segundo, generar suelo que ofrecer a empresas nuevas, porque hoy éstas no tienen ni un mísero metro cuadrado donde asentarse. Tercero, no perder el tren de las comunicaciones modernas, esto es, conseguir que el AVE no acabe llegando aquí mucho más tarde que al resto de la fachada atlántica, como sucedió con la autopista. Cuarto, explotar el negocio portuario: acabar la dársena exterior, dotarla ya de accesos por tierra dignos y colocarle un gran polígono de apoyo anexo. Y quinto, justicia desde Madrid, un programa paliativo de 25 años de castigo: incentivos fiscales, iniciativas reindustrializadoras, agencias de captación de capital... Un plan compensatorio prometido por el Ejecutivo el verano pasado y del que no se ha vuelto a saber.

Contra la lógica

La primera fase de los nuevos muelles, llamados a incrementar en nueve décimas el producto interior bruto de la comunidad autónoma, estará terminada el 10 de mayo, a falta de los servicios y la superestructura. La Autoridad Portuaria ya ha comercializado casi todo el terreno disponible y no puede atender nuevas solicitudes de concesión. Además, datos del propio Gobierno vaticinan un espectacular incremento del tráfico de mercancías (204,4%) en Ferrol de aquí al 2020. Con todo, el departamento de Magdalena Álvarez se niega a autorizar la segunda parte de la obra, presupuestada en apenas 33 millones de euros. Por añadidura, está prolongando la dejadez demostrada por el ex ministro Álvarez Cascos. El uno y la otra llevan un lustro estudiando cómo conectar el puerto por carretera y ni siquiera se ha contratado todavía la ejecución de los trabajos (74 millones). Así que Galicia tendrá este año su primera dársena exterior, si bien hasta finales del 2007, como pronto, nadie la podrá utilizar, a no ser que saque las mercancías de allí en helicóptero, algo poco o más bien nada factible.

La desidia de Fomento también se está dejando notar en otro de los grandes pilares del futuro del municipio. Concello y Xunta han decidido promover sin la Administración central lo que será la primera plataforma logística de la comunidad al lado del mar. Se trata del polígono de Brión, a apenas un kilómetro de distancia de los muelles exteriores y directamente vinculado al movimiento económico de éstos. Su superficie industrial, de 230 hectáreas, triplicará la antigua Astano, por ejemplo. Según las fechas oficiales, su primera fase se podrá vender a finales del 2007. A mediados de este mes Puertos del Estado decidió poner la primera zancadilla y no conceder luz verde a la Autoridad Portuaria ferrolana para participar en el proyecto. Se limitó a prometer que estudiará el asunto. Administración autonómica y local han resuelto, visto lo visto, seguir adelante sin Madrid. ¿Por qué? La crisis muerde, el tiempo apremia.

Tiempo, mucho tiempo, 51 meses, es lo que lleva en período de análisis preliminar la alta velocidad ferroviaria Ferrol-A Coruña. Ni se ha aprobado definitivamente el diseño inicial. Luego vendrá la declaración de impacto ambiental, la redacción del proyecto constructivo, la licitación de obra, 36 meses de trabajos... El Congreso exigió el 22 de junio que los convoyes comenzasen a circular en el bienio 2008-2009 y el PSOE promete que Magdalena Álvarez cumplirá el requerimiento. Pero las cuentas no salen.

Papel mojado

La ministra también ha reducido a papel mojado un compromiso por escrito de su predecesor que garantizaba financiación estatal para el trecho final de la autovía a Vilalba, la conexión de Ferrol con la Transcantábrica y la Meseta, a través de la A-6. Aquel documento, rubricado por Cascos en diciembre del 2002, tras el desastre del Prestige , no obliga jurídicamente a un gasto, pero sí moralmente, algo que ha comprendido el propio líder del PSdeG, Emilio Pérez Touriño.

El déficit infraestructural ha llegado hasta tal punto de que ha sido necesario resucitar un fantasma que ya no parecía preciso, la conocida Mesa polas Infraestructuras. El foro se creó en el 2001 por el entonces alcalde nacionalista Xaime Bello. Los motivos: el Gobierno autónomo había decidido un trazado interior para la Transcantábrica. Desde marzo del 2002, la plataforma no volvió a congregarse.

Hoy, treinta representantes de concellos y entidades de Ferrolterra se reunirán de nuevo en un encuentro al que también asistirá el vicepresidente primero de la Xunta, Núñez Feijoo. En esta ocasión, toca a rebato un regidor del PP, Juan Juncal. Sobre el tapete, cuatro demandas: el AVE, el tramo final de la autovía a Vilalba, y el puerto exterior y sus accesos. ¿Faltará alguien a la cita?, Fomento, otra vez Fomento, a pesar de que el segundo de Magdalena Álvarez, Víctor Morlán, fue invitado a participar en la mesa. Dos veces se desentendió alegando supuestos problemas de agenda, una metáfora de lo que le está pasando a Ferrol, al Ferrol abandonado.


La zona vuelve a llevarse la peor parte del ajuste en los astilleros
UN ÁREA EN PERMANENTE CRISIS

Recién llegado al poder, el PSOE promovió el Real Decreto Ley 8/1983, de Reconversión y Reindustrialización. Aquella iniciativa del entonces ministro de Industria, Carlos Solchaga, provocó durante el trienio siguiente la destrucción de 16.721 puestos de trabajo directos en 16 astilleros de España. En sólo dos de ellos, los de Ferrol y Fene, se eliminaron exactamente 5.313, o sea, casi un 32% del total. Después de tres reformas menores aplicadas con posterioridad, la pérdida de empleos aumentó en las antiguas Bazán y Astano hasta alcanzar un nivel abrumador: 8.126 sueldos. En cambio, la comarca fue, de las afectadas, la que menos fondos paliativos recibió: 39,2 millones de euros; tan pocos, que sólo sirvieron para sostener la creación de 300 nóminas. Igualmente en los ochenta, la Administración González se llevó de la ciudad naval hasta Rota (Cádiz) la Comandancia de la Flota, otro palo que vino del mar.

Dos décadas después, también acabado de llegar a la Moncloa, el socialista Rodríguez Zapatero ha dado luz verde a la segunda gran reestructuración en el sector, culpa del PP, según él. Como entonces, la zona es la más castigada del país, en términos absolutos, con 1.404 prejubilaciones en la ría, aplicadas sobre un plantel ya exiguo, de 3.778 profesionales. ¿Se repetirá la racanería de aquel programa compensatorio?


La tasa de paro roza el 20% y no hay ni un metro de suelo industrial
EL DESEMPLEO

Con la situación económica e infraestructural descrita, no es de extrañar que las cifras de desempleo de Ferrol sean porcentualmente las más altas de Galicia, con una tasa de paro próxima a los veinte puntos. En números redondos, el pasado mes de diciembre se contabilizaban 5.073 personas sin trabajo. En la misma fecha del 2003, sin embargo, la cantidad era mayor: 5.161. ¿Se ha generado, entonces, más empleo? No. Al contrario. Así lo explican los sindicatos, que atribuyen la engañosa caída de la cifra global a un éxodo de las empresas auxiliares, que han buscado en otros lugares las tareas que no tienen en la urbe. Los operarios emigran hasta Álava, Burgos, Castellón, Puertollano y Tenerife, fundamentalmente. Otro dato. El Barómetro Urbano publicado por La Voz en diciembre apunta que la naval es la ciudad gallega en la que los vecinos demuestran una mayor preocupación por la falta de trabajo. El 56,6% de los ferrolanos lo consideran el problema más acuciante.

A este panorama se le debe añadir además que, a día de hoy, en el municipio no existe ni un solo metro de suelo industrial. Hay dos proyectos de polígonos empresariales en marcha: Leixa y Brión -junto al puerto exterior este último-. Pero habrá que esperar al menos hasta el 2007 para que las empresas puedan asentarse.


La sangría poblacional equipara su potencial humano al de 1950
LA DEMOGRAFÍA

Ferrol. Año 1950. Época de pujanza económica y bum demográfico. La ciudad contaba en aquel momento con 77.030 habitantes. Era la tercera de Galicia. Ferrol. Año 2005. Vacas flacas y sólo un puñado más de vecinos que hace 55 años: 77.859 exactamente. Ahora, la urbe naval es la última de la comunidad en este terreno, rebasada ya por Pontevedra.

En 1981, antes de la primera reconversión, con más de 91.000 almas, todavía se soñaba con superar los 100.000 empadronados. Pero el paso del tiempo ha dictado que no. La falta de diversificación industrial, la carencia de nuevas oportunidades económicas, la paulatina reducción de los militares residentes... Variados factores -y todos ellos enraizados en el abandono del territorio por parte de las Administraciones- han marcado una tendencia de sangría constante.

La importante cantidad de hogares deshabitados -sobre todo en el casco histórico- plasma aún mejor la foto fija de la demografía local. Las cifras oficiales revelan que alrededor del 18% de los pisos de la ciudad se encuentran vacíos. Casi 7.000, en números redondos. Tomando en consideración que el precio de la vivienda es el más barato de las siete grandes urbes -1.072 euros el metro cuadrado-, la desocupación se torna todavía más grave.

cellete
March 1st, 2005, 04:24 PM
Que triste realidad Ferrol...

La verdad es que se demuestra que una urbe que se especializa de tal manera, puede acabar pagándolo. Ojalá no ocurra nunca con Vigo, pero cuando veas a tu vecino las barbas pelar..

Pablos_ou
March 1st, 2005, 11:11 PM
Ferrol ademas tiene una trama urbana muy bien organizada y estructurada, como modelo de ciudad ordenada. Es una pena su situacion actual.
A Vigo creo que nunca le pasara algo parecido, porque poco a poco va absorviendo las principales funciones administrativas que supuestamente tendrian que recaer sobre la capital provincial y no solo se especializa en el sector industrial. En cuanto a servicios y administracion esta bastante bien servida. Ferrol en cuanto a administracion y servicios tenia cero patatero.

El caso contrario a Ferrol le paso por ejemplo a Santiago. Hasta la llegada de la Xunta, era una ciudad especializada en... la catedral xD. Con la Xunta, llego la especializacion en administracion y servicios (vease Congresos por ejemplo)

Pablos_ou
March 1st, 2005, 11:14 PM
Pontevedra dirime su futuro sobre el papel
Con proyectos básicos empantanados desde hace lustros, el debate sobre el futuro de Ence en la ría está tan vivo que se ha adelantado en trece años. Y su fuerza logra eclipsar a todos los demás

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El alcalde de Pontevedra y el presidente de la Xunta no se entienden. De hecho, ni se ven. En apenas una semana, Miguel Anxo Fernández Lores y Manuel Fraga se han evitado el uno al otro hasta en tres ocasiones, con motivo de otras tantas visitas del presidente a la ciudad. Pese a las diferencias, al menos antes, las relaciones se mantenían dentro de la cordialidad.

Hace cuatro meses, Fraga invitó a Lores a subirse a su coche oficial para recorrer unos cientos de metros que separaban tres obras de especial interés para aliviar los colapsados accesos a la ciudad del Lérez. Entre una y otra inauguración, el presidente recriminó al alcalde las «zancadillas» que el nacionalista ha puesto desde el Concello al cierre del ciclo productivo del papel en la ría de Pontevedra.

El debate, corto pero intenso, que mantuvieron regidor y presidente a bordo del vehículo oficial se reproduce a diario en cafeterías, centros de trabajo, sedes de partidos políticos y sindicatos, en actos públicos y en la intimidad de las familias. Y las posiciones parecen tan irreconciliables como respaldadas socialmente. La ciudad está dividida casi al cincuenta por ciento.

Pero los porcentajes del conflicto político que subyace detrás del debate sobre Ence en la ría van más allá de los que constatan una división por el medio del censo local. El puerto de Marín depende del complejo industrial pastero para sus planes de futuro. La Autoridad Portuaria ha cifrado entre un 25% y un 30% el movimiento que Ence genera en el tráfico que parte y llega a sus dársenas. Sumar a la actual producción el valor añadido que supondría instalar en Pontevedra la ahora frustrada planta de transformación de pasta en papel tendría un impacto en la economía comarcal de 45 millones de euros, el 25% de su actividad actual, según las estimaciones de la empresa.

Es precisamente la instalación de la planta de tisú lo que ha hecho que el debate sobre Ence haya logrado eclipsar a todos los demás, y que su desenlace se haya adelantado en 13 años. Ence dispone hasta el 2018 para solventar su situación en Pontevedra. Es el plazo que le marca la concesión estatal de la que disfruta. Hasta entonces, hay tiempo para buscar soluciones, se suele escuchar en Pontevedra.

No es una opinión que compartan los 275 trabajadores que conforman la plantilla de la factoría. De momento se han hecho notar. Dentro del complejo acaban de desalojar al comité de empresa de la CIG, a la que consideran identificada con la posición política del regidor del gobierno local. Pero el impacto laboral derivado de la producción forestal que ampara Ence en la comarca es mucho mayor. Las estimaciones elevan hasta dos mil los puestos que dependen de que la pasta de papel siga produciéndose en Pontevedra. De cada una de esas dos mil bocas sale un discurso que se multiplica en la comarca y encuentra especial eco en las organizaciones empresariales y comerciales de la provincia.

Pero hay otras bocas que comen de otros lugares. A los pies de la factoría de Ence, mariscan en la ría de Pontevedra unas ochocientas personas al día. En ellas han puesto sus ojos los partidarios de que la factoría deje de reflejarse en la ría. La riqueza marisquera se multiplicaría con la recuperación de la ensenada de Lourizán, defienden desde este lado.

Concreción al 50%

Al Ence si pero non aí, que han articulado como consigna en la lucha por conseguir el traslado, le falta la concreción en la segunda parte del lema que sí tiene la primera. Lo cierto es que la falta de suelo industrial en la comarca es un problema agudo. Se ha puesto en marcha la ampliación de O Campiño, el polígono industrial más cercano a Pontevedra. Ofrecerá otro medio millón de metros cuadrados, que ya han sido demandados por los empresarios locales.

De hecho, la falta de superficie ha llevado a la Diputación de Pontevedra a impulsar la creación de un macropolígono en los vecinos municipios de Meis y Barro. En total está previsto que ofrezcan 1,5 millones de metros cuadrados. La situación dentro del término municipal es más asfixiante para los emprendedores. No hay bolsas de terreno adecuadas, y el Concello ha planificado lo que se ha bautizado como miniparques empresariales, de escasas dimensiones (entre 20.000 y 45.000 metros cuadrados), como solución de urgencia.

El equivalente a dos miniparques grandes y uno pequeño es la superficie que ocupaba la fábrica de tableros de Tafisa en Pontevedra antes de que echase el cierre. Ahora, las viejas instalaciones fabriles esperan a que a los terrenos se les dé una solución urbanística adecuada. La mayor operación de ladrillo antes de que se apruebe el Plan General, actualmente en elaboración, está, sin embargo, empantanada.

El BNG logró firmar un convenio con Tafisa rozando la precampaña electoral municipal. Se presentó con el documento rubricado como uno de los grandes sueños de futuro para la urbe y revalidó la victoria. El sueño de eliminar la actividad industrial del mismo corazón de la ciudad se ha convertido un año y medio después en una larga pesadilla urbanística.

Los socios del Bloque en el gobierno de coalición exigieron que el diseño de la parcela, de 112.000 metros cuadrados, se le confiase a un arquitecto de prestigio. César Portela fue el elegido. Pero el diseño no convenció al BNG, que teme que las torres proyectadas por Portela en el lugar hagan aparecer a los nacionalistas como favorecedores de la especulación urbanísitica. La tensión acabó por romper la cuerda, y Portela ha abandonado el proyecto, dando al traste con la imposición del PSOE de que el diseño tuviese el valor añadido de un apellido ilustre en el mundo de la arquitectura.

De la operación urbanística depende buena parte del rediseño urbano, que incluye el traslado de la casa consistorial, la creación de espacios deportivos y la reubicación de parte del campus que la Universidade de Vigo mantiene en Pontevedra. De momento se ha perdido gran parte del tiempo que se pretendía ahorrar al desarrollar la urbanización al margen del Plan General que redacta Consultora Gallega. El PXOM es lo suficientemente flexible para una ciudad de 120.000 habitantes, cuarenta mil más de los que tiene Pontevedra según el último censo. Se prodrán construir 25.000 nuevas viviendas en una ciudad que está sumida en plena transformación urbana. La peatonalización que ha llevado a los pontevedreses a pasear masivamente por sus calles se extenderá a más vías dentro de la segunda reforma urbana. «Algún día, todas as cidades serán así», presumió el Concello en una exposición ideada para la recreación de la transformación de sus calles


UN PROYECTO VITAL
A vueltas con la circunvalación

La falta de implicación de los políticos locales con una obra vital para Pontevedra amenaza con volver locos a los conductores. Cada día se producen en el entorno de Pontevedra unos ciento cincuenta mil desplazamientos. Es así desde hace años, y las colas que sufren los vehículos son tan largas como las discusiones sobre los posibles trazados.

El estudio informativo del cinturón exterior proyectado por el Ministario de Fomento del anterior Gobierno despertó tal oposición vecinal que se llegaron a barajar cuatro trazados distintos. Desde el Concello, el concejal de Urbanismo, César Mosquera, abogó por un trazado cercano a la ciudad, que se articulase como una ronda y permitiese distribuir el crecimiento de la ciudad a través de la inclusión en el vial de glorietas que le diesen un carácter abierto, que daría una solución a la congestión del tráfico. Sin embargo, el propio crecimiento urbano de Pontevera amenazaría la funcionalidad del cinturón a medio plazo.

Entretanto, la oposición vecinal se ha organizado de una manera como no se recuerda desde la construcción de la autopista A-9. Las administraciones se han sentado finalmente en una mesa conjunta para diseñar el vial, que continúa sin dibujarse claramente sobre el mapa.

Mientras los conductores siguen esperando, el bolsillo de muchos de ellos también se resiente. Son los que cruzan a diario el puente de Rande, cuya exención de peaje se apresuró a prometer desde el PP primero Mariano Rajoy como diputado, y después Antón Louro, desde las filas socialistas. Sin embargo, este tramo de autopista, cuyo tráfico se comporta como el de una avenida en sus flujos entre Vigo y Pontevedra, mantendrá intacto su peaje.

Louro habla ahora de una alternativa gratuita al actual tramo de autopista y propone una autovía por el interior que conecte las dos ciudades de las Rías Baixas. En todo caso, tendrán que esperar a que la nueva autovía se construya para cruzar la ría por un trayecto alternativo al puente de Rande. Por cada año que se demore, los conductores pagan el equivalente a lo que costó el puente: 31 millones de euros.


LA AMPLIACIÓN DEL COMPLEJO HOSPITALARIO
Una solución política para acabar con el colapso sanitario local


Cuando las mordeduras de los perros a los hombres son habituales dejan de ser noticia, y ya sólo lo es que un hombre hinque sus dientes en la espalda de un cánido. Al colapso del Complejo Hospitalario de Pontevedra le pasa lo mismo. El caos en urgencias se ha hecho habitual mientras la ampliación del hospital de Montecelo continúa a la espera de un diseño que aúne los criterios que defiende el Ayuntamiento y las premisas con las que trabaja la Consellería de Sanidade. Y eso en lo referente a la cuarta fase, cuyo diseño se ha eternizado, a la espera de que se acabe la tercera.

Ambas administraciones acaban de optar por una solución política para la cuarta etapa de la ampliación de Montecelo. El diseño sobre el papel deberán plasmarlo ahora los técnicos de la Xunta y el Concello.

Los límites para la altura del futuro edificio y un vial que prevé el Plan General en la zona eran los principales impedimentos. Las alturas no serán un problema dado el interés público de la instalación, según ha avanzado el Concello. El vial deberá modificar sus características. La intención del Sergas es licitar la redacción del proyecto a lo largo de este año. La ejecución será otra cosa. En principio el entendimiento reciente permite a la Xunta pensar en que la contratación de las obras también sea en el 2005.


Un nuevo estadio mientras los granates luchan por salvarse

Irrumpió en plena campaña electoral. El PP prometió a la ciudad un campo de fútbol que sustituyese al destartalado Pasarón. «Nosotros sí haremos un estadio para el Pontevedra CF», aseguraron en el PP. Pero poner de acuerdo a las administraciones que deben pagar la instalación ha sido más complicado de lo que parecía en un momento dulce para el equipo local.

Ahora que el Ponteveda lucha por salvar la recién estrenada categoría de plata, las cosas parecen allanarse. Diputación, Concello y la Consellería de Familia, Deporte e Voluntariado ya cuentan con el diseño del estadio. Pero unos terrenos que debe expropiar el Concello son la última zancadilla en un partido que se ha jugado en los despachos.

Los presupuestos locales de este año deben desbloquear el entuerto y dar vía libre al buque insignia de los equipamientos deportivos futuros. La operación de Pasarón lleva aparejada la construcción de infraestructuras para el impulso del deporte base. Sin embargo, el protagonismo se lo ha llevado íntegramente el nuevo campo, que sustituirá al actual, construido en tres semanas y que ha visto el regreso del Pontevedra CF a la Segunda División. Los aficionados rezan ahora por que desde los confortables asientos del nuevo estadio no tengan que ver los partidos de los granates en el pozo de la Segunda B.

zoltan
March 2nd, 2005, 09:56 AM
El de Vigo ya lo pusieron

Pablos_ou
March 2nd, 2005, 03:04 PM
Lo que ?¿

zoltan
March 2nd, 2005, 04:17 PM
Si, el reportaje de La Voz de las ciudades en busca de un modelo, salió el Domingo o el Lunes no recuerdo. Lo leí en papel.

Pablos_ou
March 2nd, 2005, 06:24 PM
En la edicion digital no han sacado nada mas. El de Ferrol salio ayer y el de Pontevedra el domingo y hoy ya no han puesto ningun otro. A ver si mañana ponen otro.


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