View Full Version : Rem Koolhaas - Casa da Musica - Oporto (Portugal)


alex
April 14th, 2005, 03:43 AM
Casa da Musica en Oporto (Portugal), diseñada por Rem Koolhaas

links:

http://www.casadamusica.com/

http://www.oma.nl/

http://www.kultureflash.net/archive/119/images/cdm_NF_425_1.jpg

http://www.kultureflash.net/archive/119/images/cdm_NF_425_2.jpg

http://www.kultureflash.net/archive/119/images/header_clean.jpg

http://www.hughpearman.com/illustrations5/oportokoolhaas%20016b.jpg

http://www.hughpearman.com/illustrations5/oportokoolhaas%20019b.jpg

http://www.hughpearman.com/illustrations5/oportokoolhaas%20033b.jpg

http://www.europaconcorsi.com/db/cache/pub/pub_5059_w500h500q75bw1_1077925130.jpg

http://www.europaconcorsi.com/db/cache/pub/pub_5059_w500h500q75bw1_1852883490.jpg

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Renzo
April 14th, 2005, 05:39 AM
Ahora está muy buena, vamos a ver si en 20 años nos sigue pareciendo lo mismo o nos da asco...

Monkey
April 14th, 2005, 06:58 AM
Es grandiosa!

Chibcha2k
April 15th, 2005, 02:17 AM
Muy decente como para vennir de Koolhaas...lo hizo el solito? la verdad es que Koolhass para mi es como Ghery...demasiado inovador para mi gusto.

Araucano
April 16th, 2005, 07:14 AM
Original, pero me parece fria y fea.

alex
May 9th, 2005, 01:13 AM
http://www.clarin.com.ar/suplementos/arquitectura/2005/05/03/a-968700.htm

CASA DE LA MUSICA DE OPORTO REM KOOLHAAS
El vacío y el caos, en un diamante de hormigón

Para la Casa de la Música de Oporto, Rem Koolhaas proyectó una sala clásica rodeada de espacios de formas irregulares.

Nicolai Ouroussoff. The New York Times

Pocos cuestionarían la calidad de la mente de Rem Koolhaas: hace ya tiempo que es considerado uno de los pensadores más audaces de la arquitectura. Pero su Casa de la Música, la obra que acaba de concluir, es algo nuevo para él: un edificio cuyo ardor intelectual es equiparable a su belleza sensual.

Situado sobre la línea que divide el barrio histórico de la ciudad y un barrio obrero, el edificio alberga una sala con capacidad para 1.300 personas, un espacio de ensayo y los estudios de grabación de la Orquesta Nacional de Oporto. Su forma suavemente cincelada, realizada en hormigón y atravesada por la rígida caja rectangular de la sala principal, es la forma más abiertamente seductora que Koolhaas ha creado hasta el momento.

Las cualidades escultóricas del proyecto inevitablemente generarán comparaciones con el diseño exuberante de Frank Gehry para el Museo Guggenheim de Bilbao. Ambos fueron encargados como parte de un programa más amplio tendiente a revivir ciudades portuarias industriales; ambos son exhibiciones deslumbrantes de virtuosismo.

Pero si la obra maestra de Gehry evoca una explosión de un ello desenfrenado, la creación de Koolhaas es una experiencia más contenida en sí misma, vibrante de tensiones psicológicas y emocionales. Sus sorpresas se revelan lentamente, como llevándonos a una experiencia inconsciente más profunda. Desde el punto de vista de la originalidad solamente, sobresale, junto al Walt Disney Concert Hall de Gehry (Los Angeles, 2003) y a la Filarmónica de Berlín de Hans Scharoun de la época de los '60, como una de las salas de concierto más importantes construidas en los últimos 100 años.

Curiosamente, el proyecto se inició con la búsqueda de esa necesidad humana por demás prosaica: un espacio privado. Koolhaas cuenta que el diseño partió del encargo de una casa, hace varios años, en las afueras de Rotterdam. El cliente era un obsesivo del orden y exigía para vivir un área pura totalmente despejada. El arquitecto respondió creando un bloque de hormigón facetado con un espacio vacío saliendo del núcleo central. El vacío estaba pensado como el área para la familia y los espacios circundantes debían absorber el trajín de la vida cotidiana.

Pero el cliente dejó de lado el proyecto justo cuando Koolhaas entró en un concurso de diseño para una sala de conciertos. En vez de abandonar su diseño, lo amplió en escala y lo adaptó: el centro pasó a ser la sala principal de conciertos, con los foyers, las salas de ensayos y las oficinas agrupados en el espacio restante a su alrededor. El cambio extremo de escala transformó la expresión de las obsesiones de un cliente en una experiencia comunitaria más dinámica. Aun así, los temas centrales siguen siendo los mismos: un centro ordenado racionalmente, animado por las fuerzas psíquicas y sociales caóticas que giran a su alrededor.

Koolhaas comienza poniendo de relieve el aislamiento del edificio. La estructura está apoyada sobre una alfombra de travertino color rosado suave, como una piedra tallada exhibida sobre un lujoso trozo de género. En distintos puntos, el travertino se curva para tapar las estructuras diseminadas alrededor de la plaza —una parada de buses, un café— como si estos elementos prácticos fueran literalmente barridos debajo de la alfombra.

Visto desde el parque del siglo XIX que se encuentra cruzando la calle, el edificio tiene una elegancia casi formal. Sin embargo, al rodearlo, sus paredes arqueadas distorsionan el concepto de perspectiva y cuesta hacerse una idea exacta de sus dimensiones. Desde otros ángulos, su forma facetada sobresale en forma despareja o sea que toda la estructura parece extrañamente fuera de equilibrio.

Como siempre, Koolhaas se inspiró en toda una serie de influencias, desde la rica tradición modernista de Oporto hasta los shoppings. La elegancia contenida del exterior es un guiño a arquitectos como Alvaro Siza y Eduardo Souto de Moura, cuyas composiciones abstractas también tienden a revelarse poco a poco a medida que nos internamos en ellas. Pero el caparazón de hormigón también es una máscara, un recipiente casi vacío que oculta una experiencia imaginativa más rica en su interior.

Apenas se traspone la entrada, una escalera más angosta conduce al hall, donde se destaca una ventana que da a una hilera de casas urbanas. Una segunda escalera sube varios pisos hasta desaparecer detrás de la forma de la sala principal. Pesadas vigas de hormigón se entrecruzan en el espacio superior, realzando la idea de compresión.

La superposición de imágenes, sumada a la idea de estar deslizándose constantemente por los bordes del edificio, otorga una sutil carga erótica al espacio.

La sala principal propiamente dicha parece comparativamente hiperracional. Partiendo del criterio convencional según el cual las mejores salas de concierto del mundo están construidas en forma de caja de zapatos, Koolhaas nos da una caja de zapatos. Asimismo, las butacas están dispuestas con la precisión de una línea de montaje, en simples hileras repetitivas.

La implacable sensación de orden resulta abrumadora hasta que lentamente comenzamos a observar cómo vuelve a introducirse suavemente el mundo exterior. Las paredes están hechas de enchapado crudo decorado con un dibujo de grano de madera dorada aumentado varias veces de tamaño, distorsionando nuevamente la idea de escala.

Y algo más impresionante todavía: las paredes en todos los extremos de la sala están hechas de enormes placas de vidrio corrugado que sugieren los pliegues de un telón. El vidrio curvo ofrece una vista distorsionada de la ciudad afuera, de modo que toda la sala parece flotar vagamente en el medio de la ciudad.

Pero las placas también insinúan el amor de Koolhaas por los rincones prohibidos y las fricciones sociales que animan todas las ciudades. Al ascender por los distintos foyers, pasamos a través de salones que muy bien podrían haber sido recogidos del paisaje urbano circundante. Un salón vip, por ejemplo, está hecho con las elaboradas tejas azul y blanco características de los patios tradicionales de la burguesía. Más arriba, un área de reunión más informal remata en un techo de vidrio sesgado que se desliza para revelar una vista espectacular de la ciudad y el lejano Océano Atlántico. En un rincón del techo de la estructura se abre una terraza trapezoide.

Situadas en los espacios que quedan entre la forma de la sala principal y el caparazón exterior, estas salas hacen pensar en partes de la ciudad que se han separado y se incrustaron en la piel del edificio. Como los personajes y objetos arrastrados por el tornado en "El Mago de Oz", remedan los residuos psicológicos y emocionales que dan vueltas en nuestra cabeza, los fragmentos sueltos de recuerdo que cubren la experiencia.

Estos fragmentos reflejan la rebeldía de Koolhaas contra la pureza estética que en su momento fue punto central de la agenda modernista, y la vida perfectamente elaborada que implicaba. Como muchos arquitectos de su generación, Koolhaas ve esa pureza como una forma de represión. Durante décadas, ha tratado de explorar lo que los modernistas intentaron ignorar, las realidades sociales, psicológicas y económicas desordenadas fuera de las paredes de las cajas racionalistas modernas.

En la sala de conciertos de Oporto, el arquitecto encontró una expresión perfecta para su visión. Y el resultado sugiere que alcanzó la altura total de sus facultades.

(C) The New York Times y Clarín

Traducción de CristinaSardoy

http://www.clarin.com/suplementos/arquitectura/2005/05/03/fotos/oporto1.jpg

http://www.clarin.com/suplementos/arquitectura/2005/05/03/fotos/oporto2.jpg

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http://www.clarin.com/suplementos/arquitectura/2005/05/03/fotos/oporto5.jpg

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Hermann
May 9th, 2005, 07:54 AM
Interesante pero fea

eu
May 10th, 2005, 06:03 PM
No me gusta nada... me parece poco moderno: sus lineas son demasiado abruptas, y parece muy frio

DRAKKO
May 10th, 2005, 09:53 PM
esta bien raro pienso que ese terreno lo pudieron haber aprovechado mejor

ARkiTeCH
May 29th, 2006, 08:23 AM
Interesante pero fea
FEA SERA TU CASA! :runaway:

stardust
May 31st, 2006, 08:30 AM
Mmmm..... No se que pensar, el edificio es audaz en el hecho de que llega, se planta en el sitio, aparentemente sin importarle su relacion con el entorno, definiendose como un "objeto singular" en medio de la traza urbana de Oporto. El edificio inmediatamente llama la atencion, por sus volumetria y sus dimensiones, mas creo, siento que llama mas la atencion por ello, por su ruptura con el entorno, su aislamiento (cosa que el mismo autor resalta); que por ser verdaderamente atractiva la obra en si. Ya que, como comentaron algunos, esta "Casa de Musica" pudiera describirse como "fria", poco "envolvente", poco amigable con el transeunte, del cual ignora por completo la escala, es decir no le importa la escala humana ni como se relaciona con ella, solo aparece, repito, como un objeto singular, "amenazante", casi "intimidatorio", al cual te acercas con una curiosidad un tanto "precautoria", mas que porque el edificio te "invite" a acercarte.

Ademas pienso que los conceptos subjetivos asociados a este edificio de "frio", "rigido", "amenazante", incluso (y muy aventurado) "no armonico". Son (desde mi punto de vista) contrarios a lo que es la musica, en mi opinion "calida", "armonica", "fluida", "envolvente", etc.

Por ello puedo concluir que, aunque es una obra que destaca por la audacia ya descrita, no me agrada.:sly: Mas creo que este edificio es de ese tipo que o "amas u odias", pero no pudes ser indiferente ante el. Y ese aspecto a menudo va de la mano con las grandes muestras de diseño, en este caso arquitectonico. :yes: O no? :dunno: ;)

:runaway:

mekujane
June 6th, 2006, 09:18 PM
que interesante el que dice que seguramente en 10-20 años se verá feo, yo concuerdo con eso, tal vez porque no me gusta el concreto aparente, aunque debo reconocer que las fotos aereas se ven super.

oma-koolhaas es un arquitecto polémico sin duda muy bueno, pero en este caso yo hubiera cambiado el concreto aparente por madera color oscuro a lo TADAO ANDO, se hubiera visto super, y sin lugar a dudas eso de la madera hubiera servido como material de transición entre la oporto antigua y la oporto nueva representada en la volumetria del edificio.

tadao ando