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J Block
May 30th, 2005, 09:54 PM
Milagro en el desierto

El Perú podría generar alrededor de US$1.500 millones en agroexportaciones en el 2005, un aumento mayor al 30% con respecto al 2004. Esto en gran parte gracias al desarrollo de los focos agroexportadores por antonomasia: Ica y la Libertad.

Las estadísticas nunca mienten y los números jamás exageran. Hay cifras concretas que demuestran que el Perú es un país con potencial agroexportador. El año pasado se registró la mayor tasa de crecimiento de exportaciones agrícolas del mundo (28%).



Y no se trata de una casualidad, sino de un crecimiento que ha venido madurando durante los últimos cuatro años y que aún no alcanza su cima. Según Ádex, por ejemplo, a pesar de las altas tasas de crecimiento registradas el año pasado, las exportaciones agrícolas en abril del 2005 crecieron en 44,4% respecto al mismo mes del año anterior, alcanzando US$64 millones. De las 10 mayores agroexportadoras del país en el primer trimestre, cuatro están ubicadas en La Libertad y dos en Ica. Empresas con estándares internacionales, certificaciones a diestra y siniestra, productos de calidad reconocida y empleados preocupados por su trabajo.


Mejor decirlo con números: Ica ha exportado más de US$250 millones en el 2004 en productos agrícolas, mientras que las empresas vinculadas a Chavimochic alcanzaron los US$151 millones ese año. Además, entre ambas generan 70.000 puestos de trabajo en las mejores épocas. Y todo como resultado de sembrar sobre lo que antes era un desierto.


¿Cómo y cuándo empieza este boom agroexportador que promete extenderse no solo en la costa? Mientras en la Ica post reforma agraria, que generó minifundios que ocupan cerca del 25% de las tierras agrícolas actuales de esa región, un grupo de agricultores se puso las pilas para cosechar espárragos y redescubrir el valor de sus tierras, en La Libertad hace unos 10 años se empezaron a vender tierras desérticas para irrigarlas con las aguas del proyecto Chavimochic, que se nutre del caudal del río Santa.


Economía y algo más
Aunque esto parece un fenómeno meramente económico, en realidad ha cambiado incluso la dinámica social. En Ica se despierta a las 5:00 a.m. y ya las calles hace mucho que están en movimiento debido a los trabajadores que se desplazan hacia los campos. Además, ahora es difícil conseguir empleadas del hogar en la zona. Las mujeres quieren pelar espárragos -que luego sus esposos envasarán-, pues ello les da mayores satisfacciones personales y económicas.


En los valles de Trujillo, sede del proyecto Chavimochic, a las 5:00 a.m. ya han pasado los ómnibus que recogen a los trabajadores que han instalado sus hogares en los asentamientos humanos ubicados en los linderos de las agropexportadoras. La idea es que no tengan que caminar largos trechos y puedan usar sus energía en el trabajo. Además, las empresas designan equipos de seguridad para resguardar a sus trabajadores los días en que se les paga su sueldo.


En general, en el campo, el empresario agrícola ha entendido que si el trabajo no mejora el nivel de vida del empleado, ha hecho un mal negocio. Todo un cambio de mentalidad que aún no han comprendido muchas empresas industriales o comerciales de Lima.


Agua bendita
Visto desde adentro, sin embargo, el núcleo de estas actividades descentralizadas tiene algunos riesgos que es necesario mencionar, pues los propios empresarios reconocen que estos días de relativa bonanza son la época más oportuna para solucionar algunos puntos pendientes en la agenda, siendo el agua -insumo imprescindible para esta actividad- el prioritario.


El caso de Ica es pintoresco, peruanísimo. La discusión actual es entre quienes piensan que la escasez de agua es grave y alarmante (varios miembros de la Asociación de Agricultores de Ica, alguna vez llamados los talibanes del agua,en el argot agrícola iqueño) y aquellos que opinan que es grave pero de ninguna manera alarmante (el presidente regional de Ica, Vicente Tello, algunos empresarios y el proio ministro de Agricultura, Manuel Manrique).


Con el crecimiento del área cultivada, los pozos subterráneos para uso agrícola también se han extendido. Si a principios de los 90 había 800, actualmente hay 2.193, de los cuales 941 están operativos y de ellos 733 son de uso agrícola. Se habla de una disminución anual del nivel freático de entre 20 cm y 90 cm, impulsada, además de por la mayor presión sobre la napa freática, por la ausencia de lluvias durante los últimos tres años. Así, si en la década del 60 se bombeaban 361 millones de m<sup>3</sup> de agua subterránea anualmente, en los 90, la cifra disminuyó en 39%, a 221 millones de m<sup>3</sup>.


Y mientras Tello sostiene que con las lluvias volverá la tranquilidad al valle, y los agricultores no se ponen de acuerdo sobre el riesgo que podría significar un eventual desabastecimiento futuro de agua, la Dirección Regional de Agricultura de Ica ha prohibido la apertura de nuevos pozos hasta que la situación se normalice.


Para solucionar el problema existe en cartera, y con mayor consenso, el Proyecto Choclococha Desarrollado, que consiste en el aumento de la reserva de Choclococha (Huancavelica), para obtener 100 millones de m<sup>3</sup> de agua y recuperar el nivel freático. El proyecto requiere US$35 millones, pero no hay dinero. ¿Quién debe financiarlo? Se ha firmado un acuerdo para que los empresarios cubran el 15% y el Estado el resto, pero no avanza.


¿Norte común?
El caso Chavimochic es distinto, pero no por ello exento de polémicas. Con la primera y segunda etapa del proyecto concluidas --son tres--, se ha mejorado el riego en 30.000 hectáreas y se han incorporado 40.000 adicionales.


Las opiniones se dividen entre los que buscan que se desarrolle la tercera etapa del proyecto y los que optan por que se consoliden las dos primeras (solo el 23% de las nuevas tierras están siendo sembradas). Para esto último es necesario realizar obras para incrementar el almacenamiento de agua, lo que demandaría US$200 millones de inversión. La tercera etapa, por su parte, costaría US$320 millones, pues implica extender el canal madre a lo largo de 113 km hasta Chicama, con lo cual se beneficiarían más de 70.000 hectáreas, incluyendo sembríos ya existentes y tierras eriazas.


¿Qué hacer? Juan Rodolfo Wiesner, gerente general de Camposol y presidente de la Asociación de Agricultores y Agroexportadores Propietarios de Terrenos de Chavimochic, lo tiene claro. "La tercera etapa es inviable si no está resuelto el tema del almacenamiento de agua para atender las dos primeras etapas".


Evitar cargas pesadas
Pero el abastecimiento de agua no es el único problema no resuelto. El transporte de los productos es el otro punto álgido en agenda. Ica posee el puerto de Pisco y La Libertad, el de Salaverry. En ambos casos se sueña con que los puertos los administren los propios empresarios, con un representante del gobierno regional como miembro del directorio.


Aunque la propuesta goza de la venia de ambas partes --empresarios y presidentes regionales--, esta tendría que reperfilarse con cabeza fría. ¿Alguna vez ha dado resultado el manejo mixto de un puerto? Los expertos dicen que mejor sería colocar a un operador portuario experimentado, con capacidad para invertir en grúas, cámaras frigoríficas y demás equipamientos para el puerto. Y dejar que cada zapatero se encargue de sus propios zapatos.


El caso de los aeropuertos también interesa, porque hay productos frescos que requieren de un traslado rápido y que, ante la ineficiencia de los puertos locales, no tienen más opción que ir en avión con mayores fletes. Es el caso del espárrago fresco, por ejemplo, para el cual no deben transcurrir siete días entre la cosecha y su consumo final.


Felizmente, en el norte, el aeropuerto de Trujillo figura en el primer grupo de aquellos que se darán en concesión (probablemente en junio) y Salaverry podría incorporarse en el primer grupo de puertos que tendrán el mismo destino. El caso iqueño es distinto, pues si bien el puerto podría ser entregado a un operador, el aeropuerto está en manos de la FAP.


El futuro en el campo
Decir que los ojos están volviendo a mirar hacia el agro no es azaroso. Y no solo se habla de banqueros que están invirtiendo fuertes sumas de su dinero en la agricultura de exportación, sino que ahora se están generando nuevos circuitos, porque el agricultor no piensa solo en el mañana sino también en el pasado mañana, y hablar de ello no es hablar de solo uno, sino de varios TLC firmados. Ya hay empresarios que han comprado -o quieren hacerlo- tierras en los valles interandinos para cultivar diversos productos. Y en la costa misma se espera el avance de proyectos como el del complejo hidroenergético de Olmos, en Lambayeque, que empezaría a construirse en julio próximo, o el proyecto Chinecas, que estuvo postergado por mucho tiempo pero que está volviendo a las mesas de diálogo. El país espera que se repliquen los milagros desérticos de Ica y La Libertad.



Ricardo León

El Bajopontino
May 30th, 2005, 10:06 PM
Que buena noticia, ahora espero que con los acuerdos que se firmen con Israel, se traiga nueva tecnologia y se eleve la productividad agricola en nuestros desiertos...