daniel_jose
June 2nd, 2005, 06:30 AM
miércoles, 01 de junio de 2005
La iglesia San Charbel el espacio religioso de los maronitas de Ciudad Guayana
Considerada en los actuales momentos como una de las iglesias católicas más grande del país será consagrada el venidero 12 de junio por el obispo maronita de México, monseñor Goerges Abi Younes
Carlos León
http://img207.echo.cx/img207/1083/thumb01iglesia9nv.jpg
No es equivocado afirmar que desde cualquier punto elevado de la ciudad es fácil observar la imponente iglesia San Charbel, la cual definitivamente será consagrada el 12 junio cuando a Ciudad Guayana venga monseñor Georges Abi Younes, obispo maronita de México y visitador apostólico de Venezuela y Centroamérica.
Y es que a la hora unir esfuerzos los más de mil maronitas libaneses que viven en Ciudad Guayana se pusieron de acuerdo, lo que permitió que tras cinco años de trabajo Ciudad Guayana ya tenga una de las iglesias más imponente de Venezuela. “Los maronitas son los cristianos católicos orientales que deben su nombre a San Marón, quienes al igual que los católicos romanos profesan su fe en Cristo y también están regidos por el Vaticano. Nos mueve la fe cristiana. La cabeza de la iglesia maronita es el patriarca, quien es elegido por los obispos; los obispos son electos por el Papa, pero a su vez los obispos eligen al Patriarca que es el líder de la comunidad maronita”, afirmó Edmundo Kabchi, presidente de la Asociación Civil San Charbel, cuando ayer habló en torno a este proyecto religioso.
En Venezuela hasta hace poco -afirmó- los maronitas contaban con un monasterio en Caracas e iglesias en Los Teques e Higuerote; la de Ciudad Guayana es la número cuatro, ya que dentro de pocos días será abierta la de Maturín. Como usted observará en todo el mundo hay alrededor de 9 millones de maronitas. Estamos regados por todos lados.
Kabchi explicó que la iglesia Charbel tiene unos 1.600 metros de construcción, lo que le permite en su nave principal recibir a unos 700 feligreses sentados. La parte más elevada es el campanario, el cual se levanta a 34 metros de altura. Además cuenta con amplios espacios para conferencias y actividades culturales, que están situados en la parte posterior de la edificación.
En cuanto al aspecto arquitectónico, Kabchi reveló que fue desarrollado por un libanés que trabaja en El Vaticano; sin embargo, le correspondió a dos venezolanos, el arquitecto Alberto Kabchi y la ingeniera Sarkis Kabchi, ejecutarlo, quienes sin cobrar honorarios trabajaron a lo largo de cinco años junto con el constructor Franchini para que la obra fuera realidad.
Pero más allá de lo que significa el altar, la cruz y la fachada, una porción de la tierra donde se levanta la iglesia fue mezclada con tierra de la tumba de San Charbel que fue traída desde el Líbano. La comunidad maronita es generosa
El caso es que a la hora de hablar en torno al costo de la iglesia, Edmundo Kabchi prefirió decir que “mucha gente participó en el proyecto y, además, mucha gente nunca cobró nada con tal que la iglesia fuera una verdadera realidad; aquí se puso de manifiesto la generosidad de la comunidad maronita”.
A manera de anécdota recordó que a los pocos días de haberse iniciado las obras, varios integrantes de la asociación visitaron a una anciana libanesa que estaba postrada, con la finalidad de participarle la construcción la iglesia, y sin pensarlos dos veces sacó de su bolsillo 5 mil bolívares como aporte para el proyecto.
Cuando se le preguntó si la comunidad maronita, además del aspecto religioso, también desarrollará alguna labor social en Ciudad Guayana, respondió que en la iglesia San Charbel la solidaridad cristiana siempre se pondrá de manifiesto, “ya que somos hermanos en Cristo, de manera cuando uno se solidariza lo hace con toda la sociedad. Nuestra iglesia estará abierta a todo el mundo”.
Yo creo que esta iglesia -afirmó- es una gran obra donde la gente encontrará paz espiritual; los feligreses se van a encontrar con Cristo porque es la demostración de la capacidad, de la generosidad de la comunidad maronita de Guayana. A partir de aquí surgirán proyectos sociales de mucha envergadura como puede ser un ancianato, otro de atención a los niños. Este es un primer paso para llegar a muchas cosas importantes. Yo creo que nuestra comunidad de Ciudad Guayana va a estar pendiente. Pronto comenzaremos a ver proyectos, a través de la comunidad maronita, con un verdadero alcanza social.
-Entonces, ¿la iglesia San Charbel puede considerarse como el regalo que los maronitas le dan a la ciudad?
Es una gratitud a Venezuela, una gratitud a Guayana de nosotros que somos de origen libanés; tenemos un agradecimiento inmenso hacia Venezuela, por la hospitalidad de este gran pueblo. Este es un pueblo noble, entonces en agradecimiento a este pueblo queremos traer un patrimonio religioso del Líbano a nuestra Venezuela.
Yo pienso que siempre faltará mucho para darle a la ciudad, la cual nos ha dado tantas satisfacciones. Por este país, si tenemos que dar hasta la última gota de sangre, nos quedaríamos cortos. Porque esta tierra nos acogió con los brazos abiertos, eso no se puede olvidar y hay que dar el mejor esfuerzo y sacrificio. Yo creo que esa es una expresión que sale del corazón. No se trata de hablar bonito, lo que digo es fiel sentimiento de todos los libaneses que vivimos en esta ciudad.
Me paso viajando, trabajo más en Caracas que aquí aunque tengo mi casa en esta hermosa ciudad. Recuerdo que cuando regresaba de Caracas, antes de llegar a la casa, pasaba primero por la iglesia a ver cómo andaba el proyecto, y después me iba hasta donde mis hijos. Imagínate la satisfacción y el orgullo que tengo por la iglesia San Charbel. Despiece Son católicos como los romanos
El padre Maurice Mouawad desde hace dos meses oficia en la iglesia San Charbel. Cada domingo, a las 10:30 de la mañana, da la misa en español y a las 6 de la tarde lo hace en árabe. Ayer contó que el pasado 3 de abril la iglesia recibió la visita del obispo de Ciudad Guayana para celebrar la Primera Comunión y desde entonces en la iglesia se ofician misas en español. Cabe recordar que la iglesia Apóstolica Antioqueña Siriaca Maronita tuvo su origen en Siria (segunda Siria Romana) por un santo anacoreta llamado Marón, que vivió en el siglo IV y V en una montaña situada en la región de Apamea. Vivía al aire libre al lado de un templo pagano que convirtió en una Iglesia.
Son católicos como los romanos
El padre Maurice Mouawad desde hace dos meses oficia en la iglesia San Charbel. Cada domingo, a las 10:30 de la mañana, da la misa en español y a las 6 de la tarde lo hace en árabe. Ayer contó que el pasado 3 de abril la iglesia recibió la visita del obispo de Ciudad Guayana para celebrar la Primera Comunión y desde entonces en la iglesia se ofician misas en español. Cabe recordar que la iglesia Apóstolica Antioqueña Siriaca Maronita tuvo su origen en Siria (segunda Siria Romana) por un santo anacoreta llamado Marón, que vivió en el siglo IV y V en una montaña situada en la región de Apamea. Vivía al aire libre al lado de un templo pagano que convirtió en una Iglesia.
La iglesia San Charbel el espacio religioso de los maronitas de Ciudad Guayana
Considerada en los actuales momentos como una de las iglesias católicas más grande del país será consagrada el venidero 12 de junio por el obispo maronita de México, monseñor Goerges Abi Younes
Carlos León
http://img207.echo.cx/img207/1083/thumb01iglesia9nv.jpg
No es equivocado afirmar que desde cualquier punto elevado de la ciudad es fácil observar la imponente iglesia San Charbel, la cual definitivamente será consagrada el 12 junio cuando a Ciudad Guayana venga monseñor Georges Abi Younes, obispo maronita de México y visitador apostólico de Venezuela y Centroamérica.
Y es que a la hora unir esfuerzos los más de mil maronitas libaneses que viven en Ciudad Guayana se pusieron de acuerdo, lo que permitió que tras cinco años de trabajo Ciudad Guayana ya tenga una de las iglesias más imponente de Venezuela. “Los maronitas son los cristianos católicos orientales que deben su nombre a San Marón, quienes al igual que los católicos romanos profesan su fe en Cristo y también están regidos por el Vaticano. Nos mueve la fe cristiana. La cabeza de la iglesia maronita es el patriarca, quien es elegido por los obispos; los obispos son electos por el Papa, pero a su vez los obispos eligen al Patriarca que es el líder de la comunidad maronita”, afirmó Edmundo Kabchi, presidente de la Asociación Civil San Charbel, cuando ayer habló en torno a este proyecto religioso.
En Venezuela hasta hace poco -afirmó- los maronitas contaban con un monasterio en Caracas e iglesias en Los Teques e Higuerote; la de Ciudad Guayana es la número cuatro, ya que dentro de pocos días será abierta la de Maturín. Como usted observará en todo el mundo hay alrededor de 9 millones de maronitas. Estamos regados por todos lados.
Kabchi explicó que la iglesia Charbel tiene unos 1.600 metros de construcción, lo que le permite en su nave principal recibir a unos 700 feligreses sentados. La parte más elevada es el campanario, el cual se levanta a 34 metros de altura. Además cuenta con amplios espacios para conferencias y actividades culturales, que están situados en la parte posterior de la edificación.
En cuanto al aspecto arquitectónico, Kabchi reveló que fue desarrollado por un libanés que trabaja en El Vaticano; sin embargo, le correspondió a dos venezolanos, el arquitecto Alberto Kabchi y la ingeniera Sarkis Kabchi, ejecutarlo, quienes sin cobrar honorarios trabajaron a lo largo de cinco años junto con el constructor Franchini para que la obra fuera realidad.
Pero más allá de lo que significa el altar, la cruz y la fachada, una porción de la tierra donde se levanta la iglesia fue mezclada con tierra de la tumba de San Charbel que fue traída desde el Líbano. La comunidad maronita es generosa
El caso es que a la hora de hablar en torno al costo de la iglesia, Edmundo Kabchi prefirió decir que “mucha gente participó en el proyecto y, además, mucha gente nunca cobró nada con tal que la iglesia fuera una verdadera realidad; aquí se puso de manifiesto la generosidad de la comunidad maronita”.
A manera de anécdota recordó que a los pocos días de haberse iniciado las obras, varios integrantes de la asociación visitaron a una anciana libanesa que estaba postrada, con la finalidad de participarle la construcción la iglesia, y sin pensarlos dos veces sacó de su bolsillo 5 mil bolívares como aporte para el proyecto.
Cuando se le preguntó si la comunidad maronita, además del aspecto religioso, también desarrollará alguna labor social en Ciudad Guayana, respondió que en la iglesia San Charbel la solidaridad cristiana siempre se pondrá de manifiesto, “ya que somos hermanos en Cristo, de manera cuando uno se solidariza lo hace con toda la sociedad. Nuestra iglesia estará abierta a todo el mundo”.
Yo creo que esta iglesia -afirmó- es una gran obra donde la gente encontrará paz espiritual; los feligreses se van a encontrar con Cristo porque es la demostración de la capacidad, de la generosidad de la comunidad maronita de Guayana. A partir de aquí surgirán proyectos sociales de mucha envergadura como puede ser un ancianato, otro de atención a los niños. Este es un primer paso para llegar a muchas cosas importantes. Yo creo que nuestra comunidad de Ciudad Guayana va a estar pendiente. Pronto comenzaremos a ver proyectos, a través de la comunidad maronita, con un verdadero alcanza social.
-Entonces, ¿la iglesia San Charbel puede considerarse como el regalo que los maronitas le dan a la ciudad?
Es una gratitud a Venezuela, una gratitud a Guayana de nosotros que somos de origen libanés; tenemos un agradecimiento inmenso hacia Venezuela, por la hospitalidad de este gran pueblo. Este es un pueblo noble, entonces en agradecimiento a este pueblo queremos traer un patrimonio religioso del Líbano a nuestra Venezuela.
Yo pienso que siempre faltará mucho para darle a la ciudad, la cual nos ha dado tantas satisfacciones. Por este país, si tenemos que dar hasta la última gota de sangre, nos quedaríamos cortos. Porque esta tierra nos acogió con los brazos abiertos, eso no se puede olvidar y hay que dar el mejor esfuerzo y sacrificio. Yo creo que esa es una expresión que sale del corazón. No se trata de hablar bonito, lo que digo es fiel sentimiento de todos los libaneses que vivimos en esta ciudad.
Me paso viajando, trabajo más en Caracas que aquí aunque tengo mi casa en esta hermosa ciudad. Recuerdo que cuando regresaba de Caracas, antes de llegar a la casa, pasaba primero por la iglesia a ver cómo andaba el proyecto, y después me iba hasta donde mis hijos. Imagínate la satisfacción y el orgullo que tengo por la iglesia San Charbel. Despiece Son católicos como los romanos
El padre Maurice Mouawad desde hace dos meses oficia en la iglesia San Charbel. Cada domingo, a las 10:30 de la mañana, da la misa en español y a las 6 de la tarde lo hace en árabe. Ayer contó que el pasado 3 de abril la iglesia recibió la visita del obispo de Ciudad Guayana para celebrar la Primera Comunión y desde entonces en la iglesia se ofician misas en español. Cabe recordar que la iglesia Apóstolica Antioqueña Siriaca Maronita tuvo su origen en Siria (segunda Siria Romana) por un santo anacoreta llamado Marón, que vivió en el siglo IV y V en una montaña situada en la región de Apamea. Vivía al aire libre al lado de un templo pagano que convirtió en una Iglesia.
Son católicos como los romanos
El padre Maurice Mouawad desde hace dos meses oficia en la iglesia San Charbel. Cada domingo, a las 10:30 de la mañana, da la misa en español y a las 6 de la tarde lo hace en árabe. Ayer contó que el pasado 3 de abril la iglesia recibió la visita del obispo de Ciudad Guayana para celebrar la Primera Comunión y desde entonces en la iglesia se ofician misas en español. Cabe recordar que la iglesia Apóstolica Antioqueña Siriaca Maronita tuvo su origen en Siria (segunda Siria Romana) por un santo anacoreta llamado Marón, que vivió en el siglo IV y V en una montaña situada en la región de Apamea. Vivía al aire libre al lado de un templo pagano que convirtió en una Iglesia.