FOLK
September 20th, 2005, 02:22 AM
MADRID
madrid
Movilidad restringida
Por PEDRO MONTOLIÚ
Los madrileños hemos visto en los últimos años cómo el tradicional corte de calles del centro de las ciudades que realizan muchas ciudades europeas durante el Día sin Coches era sustituido por acciones puntuales y a veces tan sólo publicitarias. El año pasado, el alcalde daba por concluidos los cortes de tráfico por considerarlos inútiles; a cambio, dio una vuelta de tuerca a la política iniciada por Álvarez del Manzano basada en la máxima «es mejor convencer que prohibir» y añadió al «convencer» el verbo «restringir». El barrio de las Letras se convirtió así en una experiencia piloto que, a la vista del éxito conseguido, va a ser aplicada el próximo jueves al barrio de Las Cortes y ya se anuncian medidas similares para el barrio de Embajadores. Siempre he defendido la creación de una gran área peatonal similar a la que tienen muchas ciudades españolas y varias capitales europeas por lo que pienso que Madrid está de enhorabuena. Lo que no entiendo es la semántica y la estrategia con la que los responsables municipales están llevando al ciudadano a abandonar el coche.
A las restricciones ya existentes -Gran Vía los domingos comerciales, el barrio de Las Letras, la puerta del Sol y las peatonalizaciones anunciadas- se suman las que provocan el cobro de los aparcamientos -ya se vislumbra la colocación de parquímetros en todo Madrid- y, sobre todo, las causadas por las obras que, día a día, convencen al ciudadano de que es de tontos no seguir el lema «Metro + Autobús + Bici = Transporte inteligente». No me parece correcto iniciar una obra y dejar al ciudadano que se busque la vida, dé inmensos rodeos y pierda una parte del día en interminables atascos. No basta tampoco con poner un epígrafe perdido en la web municipal para dar por sentado que los cortes y desviaciones de tráfico están suficientemente publicitados. Sería más lógico que las calles afectadas por obras se cerraran definitivamente hasta la conclusión de los trabajos.
Si ha sido posible con la avenida de Raimundo Fernández Villaverde, por qué no con O´Donnell, Princesa o Santa María de la Cabeza. Por lo menos los afectados sabríamos a qué atenernos hasta que llegara el corte de la cinta inaugural.
madrid
Movilidad restringida
Por PEDRO MONTOLIÚ
Los madrileños hemos visto en los últimos años cómo el tradicional corte de calles del centro de las ciudades que realizan muchas ciudades europeas durante el Día sin Coches era sustituido por acciones puntuales y a veces tan sólo publicitarias. El año pasado, el alcalde daba por concluidos los cortes de tráfico por considerarlos inútiles; a cambio, dio una vuelta de tuerca a la política iniciada por Álvarez del Manzano basada en la máxima «es mejor convencer que prohibir» y añadió al «convencer» el verbo «restringir». El barrio de las Letras se convirtió así en una experiencia piloto que, a la vista del éxito conseguido, va a ser aplicada el próximo jueves al barrio de Las Cortes y ya se anuncian medidas similares para el barrio de Embajadores. Siempre he defendido la creación de una gran área peatonal similar a la que tienen muchas ciudades españolas y varias capitales europeas por lo que pienso que Madrid está de enhorabuena. Lo que no entiendo es la semántica y la estrategia con la que los responsables municipales están llevando al ciudadano a abandonar el coche.
A las restricciones ya existentes -Gran Vía los domingos comerciales, el barrio de Las Letras, la puerta del Sol y las peatonalizaciones anunciadas- se suman las que provocan el cobro de los aparcamientos -ya se vislumbra la colocación de parquímetros en todo Madrid- y, sobre todo, las causadas por las obras que, día a día, convencen al ciudadano de que es de tontos no seguir el lema «Metro + Autobús + Bici = Transporte inteligente». No me parece correcto iniciar una obra y dejar al ciudadano que se busque la vida, dé inmensos rodeos y pierda una parte del día en interminables atascos. No basta tampoco con poner un epígrafe perdido en la web municipal para dar por sentado que los cortes y desviaciones de tráfico están suficientemente publicitados. Sería más lógico que las calles afectadas por obras se cerraran definitivamente hasta la conclusión de los trabajos.
Si ha sido posible con la avenida de Raimundo Fernández Villaverde, por qué no con O´Donnell, Princesa o Santa María de la Cabeza. Por lo menos los afectados sabríamos a qué atenernos hasta que llegara el corte de la cinta inaugural.