Guiller
September 23rd, 2005, 11:42 AM
Aqui os dejo una muestra de este ex-jesuíta, con una mente despierta. Pena que sea tan mayor. Estemos o no de acuerdo con sus ideas (yo coparto, he de decirlo), me parece una mente avanzada.
Díez Alegría: "Jesús no está contento con la jerarquía eclesiástica"
El teólogo jesuita, José María Díez-Alegría, afirmó hoy, durante la presentación de un libro sobre su vida y su pensamiento vital, que Jesús 'no está hoy muy contento ni con la Iglesia ni con la jerarquía eclesiástica', y abogó por una iglesia 'en la que quepamos todos' en esperanza y con humor.
Díez-Alegría fue hoy objeto de un emotivo homenaje con motivo de la presentación, en la Casa de América de Madrid, del libro 'Díez-Alegría, un jesuita sin papeles', del escritor y periodista Pedro Miguel Lamet, miembro también de la Compañía de Jesús, acto en el que intervino el ministro de Defensa, José Bono.
Bono expresó su cariño por los jesuitas, de los que reconoció que en su etapa de estudiante 'me enseñaron mucho', y se declaró 'socialista, político y además cristiano', para responder a las críticas y definiciones que sobre sus convicciones se vierten desde sectores católicos y desde las propias filas del partido socialista, según explicó.
El acto, que convocó a conocidos teólogos progresistas, miembros de la Compañía de Jesús -de paisano, según puso de manifiesto Bono-y periodistas, se desarrollo en un ambiente distendido, porque, como bien explicó Lamet al glosar la figura de Díez-Alegría y reconoció el propio biografiado, el humor, el reirse de uno mismo y de los obispos, es consustancial con la personalidad de este teólogo, de 94 años de edad, que ha levantado ampollas sobre 'temas calientes' de la Iglesia católica.
Para Lamet, Díez-Alegría representa 'la aventura de una conciencia en libertad, 'rara avis' en los tiempos que vivimos','de un hombre post-conciliar antes del Concilio' pero, sobre todo, 'un hombre de la esperanza', 'un hombre crítico pero profundamente de Iglesia a la que quiere para hacerla crecer y llevarla a una conversión interior'.
Agregó que es también 'un gran pedagogo que ha expresado sus ideas sin miedo pero con una inmensa tolerancia hacia los demás', a la vez que 'coherente entre lo que piensa y lo que vive'.
Refiriéndose a su relación jurídica con la Compañía de Jesús, de la que Díez-Alegría salió durante la etapa en la que Arrupe era General de los jesuitas, pero en la que permaneció siempre -de hecho vive en una residencia de los jesuitas en Madrid-, Pedro Miguel Lamet aseveró que el teólogo ha sido siempre y es 'un gran jesuita'.
Arrupe y Díez-Alegría, precisó Lamet, son dos personas que 'en el fondo pensaban igual' y que tuvieron que enfrentarse en un momento de sus vidas'. En esta aseveración profundizó el biografiado quien, emocionado, aseguró que 'nunca me consideré víctima de Arrupe, sino compañeros de fatigas en puestos muy distintos' y en momentos en que Arrupe, como General de la Compañía, sufría fuertes presiones desde el Vaticano.
José Bono relató varias anécdotas contenidas en el libro sobre diversos momentos de la vida del biografiado, y explicó que había acudido al acto para dar las gracias a Díez-Alegría porque 'con gente como tú, como Vicente Ferrer o como el obispo Nicolás Castellanos, me siento orgulloso de pertenecer a nuestra Iglesia, y porque sigas manteniendo ese humor', le dijo.
El ministro de Defensa añadió que 'leyendo el libro he reforzado mi fe, porque yo también tengo algunas dudas de las que el mismo Díez-Alegría expresa'.
La biografía, editada por Temas de Hoy (Planeta), es fruto -explicó Lamet- de largas conversaciones con Díez-Alegría, y es 'un estudio documentado y exhaustivo de la obra y apasionante trayectoria vital del polémico ex jesuita'.
Su compromiso con los pobres y con los acontecimientos más sobresalientes de nuestra historia reciente contribuyó, junto al padre Llanos y otros sacerdotes progresistas, 'a la transición y superación de la dos Españas', agregó el autor.
Lamet afirmó que esta biografía es 'la historia de un creyente paradigmático, catalizador de una forma de entender la fe a finales del siglo XX y principios del XXI que puede considerarse como rompedora y radical, crítica y purificadora de un concepto anquilosado, casi inamovible, de cristianismo e iglesia'.
Díez Alegría: "Jesús no está contento con la jerarquía eclesiástica"
El teólogo jesuita, José María Díez-Alegría, afirmó hoy, durante la presentación de un libro sobre su vida y su pensamiento vital, que Jesús 'no está hoy muy contento ni con la Iglesia ni con la jerarquía eclesiástica', y abogó por una iglesia 'en la que quepamos todos' en esperanza y con humor.
Díez-Alegría fue hoy objeto de un emotivo homenaje con motivo de la presentación, en la Casa de América de Madrid, del libro 'Díez-Alegría, un jesuita sin papeles', del escritor y periodista Pedro Miguel Lamet, miembro también de la Compañía de Jesús, acto en el que intervino el ministro de Defensa, José Bono.
Bono expresó su cariño por los jesuitas, de los que reconoció que en su etapa de estudiante 'me enseñaron mucho', y se declaró 'socialista, político y además cristiano', para responder a las críticas y definiciones que sobre sus convicciones se vierten desde sectores católicos y desde las propias filas del partido socialista, según explicó.
El acto, que convocó a conocidos teólogos progresistas, miembros de la Compañía de Jesús -de paisano, según puso de manifiesto Bono-y periodistas, se desarrollo en un ambiente distendido, porque, como bien explicó Lamet al glosar la figura de Díez-Alegría y reconoció el propio biografiado, el humor, el reirse de uno mismo y de los obispos, es consustancial con la personalidad de este teólogo, de 94 años de edad, que ha levantado ampollas sobre 'temas calientes' de la Iglesia católica.
Para Lamet, Díez-Alegría representa 'la aventura de una conciencia en libertad, 'rara avis' en los tiempos que vivimos','de un hombre post-conciliar antes del Concilio' pero, sobre todo, 'un hombre de la esperanza', 'un hombre crítico pero profundamente de Iglesia a la que quiere para hacerla crecer y llevarla a una conversión interior'.
Agregó que es también 'un gran pedagogo que ha expresado sus ideas sin miedo pero con una inmensa tolerancia hacia los demás', a la vez que 'coherente entre lo que piensa y lo que vive'.
Refiriéndose a su relación jurídica con la Compañía de Jesús, de la que Díez-Alegría salió durante la etapa en la que Arrupe era General de los jesuitas, pero en la que permaneció siempre -de hecho vive en una residencia de los jesuitas en Madrid-, Pedro Miguel Lamet aseveró que el teólogo ha sido siempre y es 'un gran jesuita'.
Arrupe y Díez-Alegría, precisó Lamet, son dos personas que 'en el fondo pensaban igual' y que tuvieron que enfrentarse en un momento de sus vidas'. En esta aseveración profundizó el biografiado quien, emocionado, aseguró que 'nunca me consideré víctima de Arrupe, sino compañeros de fatigas en puestos muy distintos' y en momentos en que Arrupe, como General de la Compañía, sufría fuertes presiones desde el Vaticano.
José Bono relató varias anécdotas contenidas en el libro sobre diversos momentos de la vida del biografiado, y explicó que había acudido al acto para dar las gracias a Díez-Alegría porque 'con gente como tú, como Vicente Ferrer o como el obispo Nicolás Castellanos, me siento orgulloso de pertenecer a nuestra Iglesia, y porque sigas manteniendo ese humor', le dijo.
El ministro de Defensa añadió que 'leyendo el libro he reforzado mi fe, porque yo también tengo algunas dudas de las que el mismo Díez-Alegría expresa'.
La biografía, editada por Temas de Hoy (Planeta), es fruto -explicó Lamet- de largas conversaciones con Díez-Alegría, y es 'un estudio documentado y exhaustivo de la obra y apasionante trayectoria vital del polémico ex jesuita'.
Su compromiso con los pobres y con los acontecimientos más sobresalientes de nuestra historia reciente contribuyó, junto al padre Llanos y otros sacerdotes progresistas, 'a la transición y superación de la dos Españas', agregó el autor.
Lamet afirmó que esta biografía es 'la historia de un creyente paradigmático, catalizador de una forma de entender la fe a finales del siglo XX y principios del XXI que puede considerarse como rompedora y radical, crítica y purificadora de un concepto anquilosado, casi inamovible, de cristianismo e iglesia'.