sergioib
January 20th, 2006, 06:35 PM
Grande plantea 4 rascacielos en Son Moix y ampliarlo en doce mil asientos
Ha presentado ya en ‘petit comité’ a las autoridades el boceto, que pasa por levantar tres o cuatro torres pegadas al estadio de entre 35 y 40 plantas, pisos de lujo incluidos - También habrá un supercentro comercial de 40.000 m2
PALMA.- Los planes de Vicente Grande para el Real Mallorca se multiplican. Ya no quiere construir un rascacielos en el aparcamiento de Son Moix sino hasta cuatro de entre 30 y 40 plantas: uno en cada esquina del estadio. También prevé ampliar el estadio, que pasaría de los 23.000 espectadores de ahora a 35.000.
Según el anteproyecto que ya ha presentado a las principales autoridades de la isla, los cuatro edificios quedarían unidos por dos cables de acero tensados, lo que permitirá cubrir el estadio con una carpa móvil para protegerlo de las inclemencias meteorológicas. Un voladizo rodeará todo el graderío para cubrir el exterior. El gráfico adjunto recrea la idea básica del proyecto de Grande.
Y otra novedad respecto a la idea que Grande dio a conocer el pasado mes de noviembre: las torres no albergarán viviendas asistenciales sino pisos de lujo, la única fórmula para rentabilizar una iniciativa de esta envergadura.
Según los planes del promotor, los cuatro edificios tendrían probablemente 38 plantas, por lo que alcanzarán los 100 metros de altura y contarán con unas espectaculares vistas sobre la Bahía de Palma. Toda una revolución para el urbanismo de la capital balear.
Para ello, Grande espera contar con la colaboración del prestigioso arquitecto Antonio Lamela (Madrid, 1926), cuyo estudio ha participado en el diseño de la nueva terminal del aeropuerto de Barajas y la ciudad deportiva del Real Madrid.
No es el único paralelo entre los planes del constructor mallorquín y el ambicioso proyecto impulsado por Florentino Pérez. En ambos casos, se trata de obtener una recalificación de terrenos que permitirá financiar y sanear las arcas del club deportivo mediante una multimillonaria operación inmobiliaria.
Y aquí radican las principales dificultades, que obligarán a Vicente Grande a llevar a cabo una negociación a múltiples bandas. En primer lugar, los terrenos de Son Moix no pertenecen al Real Mallorca sino al Ayuntamiento de Palma, que invirtió cerca de 30 millones de euros para construir el estadio con motivo de la Universiada. El club utiliza estas instalaciones gracias a una cesión de uso concedida por un período de 99 años.
Cort pone reparos
Por otro lado, el teniente de alcalde de Urbanismo Javier Rodríguez de Santos avanzó el pasado mes de diciembre que el Ayuntamiento de Palma no tiene intención de aprobar el cambio de usos necesario para poder construir viviendas en una zona municipal que tiene calificación deportiva.
En el caso de que el presidente del Real Mallorca consiga convencer al equipo de gobierno municipal, la última palabra la tendría el Consell de Mallorca, pues la Comisión Insular de Urbanismo debe aprobar definitivamente cualquier cambio en el planeamiento municipal.
El proyecto inicial dado a conocer por Grande en noviembre pasaba por construir un solo rascacielos de 30 plantas en el aparcamiento del estadio de Son Moix, junto a otras dos edificios de menor altura. Las tres construcciones albergarían una zona comercial de entre 35.000 y 40.000 metros cuadrados en planta baja, mientras que el rascacielos tendría además un restaurante y un mirador giratorio en la azotea.
El carácter emblemático de esta edificación, con privilegiadas vistas sobre la ciudad, lo convertirían en un indudable atractivo turístico. Vicente Grande siempre ha dejado claro que el objetivo de estas instalaciones estarían gestionadas por la Fundación del Real Mallorca, que recibiría así una multimillonaria inyección económica para hacer nuevas fichajes.
El despacho profesional del arquitecto Antonio Lamela es sin duda uno de los más cotizados del país. Lamela introdujo en España el sistema de arquitectura suspendida que aplicó por primera vez en las Torres de Colón, en Madrid. premio de Arquitectura en 1998, es miembro de la Real Academia de Doctores de España.
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Ha presentado ya en ‘petit comité’ a las autoridades el boceto, que pasa por levantar tres o cuatro torres pegadas al estadio de entre 35 y 40 plantas, pisos de lujo incluidos - También habrá un supercentro comercial de 40.000 m2
PALMA.- Los planes de Vicente Grande para el Real Mallorca se multiplican. Ya no quiere construir un rascacielos en el aparcamiento de Son Moix sino hasta cuatro de entre 30 y 40 plantas: uno en cada esquina del estadio. También prevé ampliar el estadio, que pasaría de los 23.000 espectadores de ahora a 35.000.
Según el anteproyecto que ya ha presentado a las principales autoridades de la isla, los cuatro edificios quedarían unidos por dos cables de acero tensados, lo que permitirá cubrir el estadio con una carpa móvil para protegerlo de las inclemencias meteorológicas. Un voladizo rodeará todo el graderío para cubrir el exterior. El gráfico adjunto recrea la idea básica del proyecto de Grande.
Y otra novedad respecto a la idea que Grande dio a conocer el pasado mes de noviembre: las torres no albergarán viviendas asistenciales sino pisos de lujo, la única fórmula para rentabilizar una iniciativa de esta envergadura.
Según los planes del promotor, los cuatro edificios tendrían probablemente 38 plantas, por lo que alcanzarán los 100 metros de altura y contarán con unas espectaculares vistas sobre la Bahía de Palma. Toda una revolución para el urbanismo de la capital balear.
Para ello, Grande espera contar con la colaboración del prestigioso arquitecto Antonio Lamela (Madrid, 1926), cuyo estudio ha participado en el diseño de la nueva terminal del aeropuerto de Barajas y la ciudad deportiva del Real Madrid.
No es el único paralelo entre los planes del constructor mallorquín y el ambicioso proyecto impulsado por Florentino Pérez. En ambos casos, se trata de obtener una recalificación de terrenos que permitirá financiar y sanear las arcas del club deportivo mediante una multimillonaria operación inmobiliaria.
Y aquí radican las principales dificultades, que obligarán a Vicente Grande a llevar a cabo una negociación a múltiples bandas. En primer lugar, los terrenos de Son Moix no pertenecen al Real Mallorca sino al Ayuntamiento de Palma, que invirtió cerca de 30 millones de euros para construir el estadio con motivo de la Universiada. El club utiliza estas instalaciones gracias a una cesión de uso concedida por un período de 99 años.
Cort pone reparos
Por otro lado, el teniente de alcalde de Urbanismo Javier Rodríguez de Santos avanzó el pasado mes de diciembre que el Ayuntamiento de Palma no tiene intención de aprobar el cambio de usos necesario para poder construir viviendas en una zona municipal que tiene calificación deportiva.
En el caso de que el presidente del Real Mallorca consiga convencer al equipo de gobierno municipal, la última palabra la tendría el Consell de Mallorca, pues la Comisión Insular de Urbanismo debe aprobar definitivamente cualquier cambio en el planeamiento municipal.
El proyecto inicial dado a conocer por Grande en noviembre pasaba por construir un solo rascacielos de 30 plantas en el aparcamiento del estadio de Son Moix, junto a otras dos edificios de menor altura. Las tres construcciones albergarían una zona comercial de entre 35.000 y 40.000 metros cuadrados en planta baja, mientras que el rascacielos tendría además un restaurante y un mirador giratorio en la azotea.
El carácter emblemático de esta edificación, con privilegiadas vistas sobre la ciudad, lo convertirían en un indudable atractivo turístico. Vicente Grande siempre ha dejado claro que el objetivo de estas instalaciones estarían gestionadas por la Fundación del Real Mallorca, que recibiría así una multimillonaria inyección económica para hacer nuevas fichajes.
El despacho profesional del arquitecto Antonio Lamela es sin duda uno de los más cotizados del país. Lamela introdujo en España el sistema de arquitectura suspendida que aplicó por primera vez en las Torres de Colón, en Madrid. premio de Arquitectura en 1998, es miembro de la Real Academia de Doctores de España.
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES