Andalusian
August 17th, 2006, 03:25 PM
Nueva apuesta El Ayuntamiento de Cádiz incluirá en su nuevo PGOU edificios en altura que, a modo de 'hitos', se conviertan en imagen de una ciudad más moderna
Un nuevo término se ha unido en las últimas semanas al diccionario urbanístico de buena parte de la Bahía: el 'hito', una construcción emblemática, de gran altura, capaz de convertirse en una seña de identidad arquitectónica allí donde se levante.
Los tiempos en los que plantear edificios en altura, pequeños rascacielos de más de quince planta, era tabú parece que son ya historia. Urbanistas y políticos de la Bahía coinciden en que este tipo de edificios no son solo posibles sino necesarios aunque siempre con una serie de premisas: que no se levanten en los cascos históricos, que tengan en cuenta el entorno y que su diseño esté de acorde con la magnitud del equipamiento.
El Ayuntamiento de Cádiz ha sido uno de los primeros en plantear este tipo de actuaciones. En los primeros datos conocidos del avance del Plan de Ordenación Urbana la avenida de Juan Carlos I se fija como el lugar elegido para estas torres. El diseño inicial sitúa dos de estos edificios en la ampliación de la avenida de La Constitución de 1812 y otros dos en la Glorieta de la Zona Franca. Pero no serán los únicos.
La operación prevista en el polígono exterior de la Zona Franca, que cambiará de forma radical, también puede incluir varios de estos edificios. Una posibilidad es levantar una torre en parcelas propiedad del Ayuntamiento y del Consorcio ubicadas en la misma entrada a la ciudad, desde el puente Carranza, entre ellas las que durante años fueron sede de Talleres Faro.
En el solar que dejará libre el Hospital Puerta del Mar, en la avenida Ana de Viya, cuando se traslade al complejo que se levantará en Puntales, la Zona Franca, que gestiona esta operación, ha planteado ya la posibilidad de construir otro pequeño rascacielos.
Pendiente de las alturas, el Ayuntamiento de Cádiz también quiere elaborar una normativa con el fin de controlar el diseño arquitectónico de estos edificios. El deseo que se conviertan en hitos de la arquitectura urbana va parejo, entiende el gobierno local de la capital, a un estilo especialmente cuidado, huyendo de fachadas tradicionales.
Si en la capital ya comienzan a definirse estas construcciones sin grandes polémicas, pues la propia oposición del PSOE coincide en la eficacia de estas torres si respetan el entorno (la Junta ya planteó un bloque de 30 plantas en los terrenos de Astilleros, en un diseño elaborado por la Empresa Pública de Suelo que fue rechazado en su momento por el Ayuntamiento), en otras localidades de la Bahía tampoco se desecha la apuesta por la construcción en altura.
En San Fernando, término con unas limitadas posibilidades de crecimiento como pasa en Cádiz, ya se están levantando varias torres de 16 alturas en La Casería. Serán siete bloques de los que están en avanzada construcción sólo tres, pues la promotora mantiene un litigio con la Consejería de Obras Públicas de la Junta, al considerar que son obras ilegales que por su altura producen un efecto pantalla en el mismo borde la Bahía.
El PGOU de La Isla apuesta por las construcciones en altura en las nuevas áreas de desarrollo al considerar que de esta forma se hipoteca menos suelo con el mismo número de viviendas previstas y se gana espacio para zonas verdes y equipamientos ciudadanos.
Junto a La Casería, los planes que el equipo de gobierno baraja para el desarrollo de toda la zona norte y oeste de la ciudad se han diseñado según el mismo criterio. En los terrenos de San Carlos, pendiente de aprobación plenaria, se dedica el 80 por ciento del suelo para uso residencial, también para bloques en altura.
Un nuevo término se ha unido en las últimas semanas al diccionario urbanístico de buena parte de la Bahía: el 'hito', una construcción emblemática, de gran altura, capaz de convertirse en una seña de identidad arquitectónica allí donde se levante.
Los tiempos en los que plantear edificios en altura, pequeños rascacielos de más de quince planta, era tabú parece que son ya historia. Urbanistas y políticos de la Bahía coinciden en que este tipo de edificios no son solo posibles sino necesarios aunque siempre con una serie de premisas: que no se levanten en los cascos históricos, que tengan en cuenta el entorno y que su diseño esté de acorde con la magnitud del equipamiento.
El Ayuntamiento de Cádiz ha sido uno de los primeros en plantear este tipo de actuaciones. En los primeros datos conocidos del avance del Plan de Ordenación Urbana la avenida de Juan Carlos I se fija como el lugar elegido para estas torres. El diseño inicial sitúa dos de estos edificios en la ampliación de la avenida de La Constitución de 1812 y otros dos en la Glorieta de la Zona Franca. Pero no serán los únicos.
La operación prevista en el polígono exterior de la Zona Franca, que cambiará de forma radical, también puede incluir varios de estos edificios. Una posibilidad es levantar una torre en parcelas propiedad del Ayuntamiento y del Consorcio ubicadas en la misma entrada a la ciudad, desde el puente Carranza, entre ellas las que durante años fueron sede de Talleres Faro.
En el solar que dejará libre el Hospital Puerta del Mar, en la avenida Ana de Viya, cuando se traslade al complejo que se levantará en Puntales, la Zona Franca, que gestiona esta operación, ha planteado ya la posibilidad de construir otro pequeño rascacielos.
Pendiente de las alturas, el Ayuntamiento de Cádiz también quiere elaborar una normativa con el fin de controlar el diseño arquitectónico de estos edificios. El deseo que se conviertan en hitos de la arquitectura urbana va parejo, entiende el gobierno local de la capital, a un estilo especialmente cuidado, huyendo de fachadas tradicionales.
Si en la capital ya comienzan a definirse estas construcciones sin grandes polémicas, pues la propia oposición del PSOE coincide en la eficacia de estas torres si respetan el entorno (la Junta ya planteó un bloque de 30 plantas en los terrenos de Astilleros, en un diseño elaborado por la Empresa Pública de Suelo que fue rechazado en su momento por el Ayuntamiento), en otras localidades de la Bahía tampoco se desecha la apuesta por la construcción en altura.
En San Fernando, término con unas limitadas posibilidades de crecimiento como pasa en Cádiz, ya se están levantando varias torres de 16 alturas en La Casería. Serán siete bloques de los que están en avanzada construcción sólo tres, pues la promotora mantiene un litigio con la Consejería de Obras Públicas de la Junta, al considerar que son obras ilegales que por su altura producen un efecto pantalla en el mismo borde la Bahía.
El PGOU de La Isla apuesta por las construcciones en altura en las nuevas áreas de desarrollo al considerar que de esta forma se hipoteca menos suelo con el mismo número de viviendas previstas y se gana espacio para zonas verdes y equipamientos ciudadanos.
Junto a La Casería, los planes que el equipo de gobierno baraja para el desarrollo de toda la zona norte y oeste de la ciudad se han diseñado según el mismo criterio. En los terrenos de San Carlos, pendiente de aprobación plenaria, se dedica el 80 por ciento del suelo para uso residencial, también para bloques en altura.