Arkhángel
January 25th, 2007, 05:52 PM
Recuperan un antiguo
edificio marplatense
http://www.lanacion.com.ar/anexos/imagen/07/621710.jpg
La construcción original data de 1938
y durante años fue insignia de la decadencia y del deterioro
Tras una inversión millonaria, es un polo gastronómico
MAR DEL PLATA.- El glamour inundaba el edificio a fines de los años treinta, cuando la elite había encontrado allí un lugar de lujo para sus cenas y reuniones de baile. Pero el final del siglo pasado lo encontró con el título de patrimonio histórico, aunque en ruinas, con riesgo de derrumbe y transformado en monumento a la desidia.
Desde esta semana, y con una millonaria inversión privada de por medio, ese espacio, que entonces ocupó la exclusiva confitería Normandie y que hasta inicios de los noventa fue sede del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), pasó a ser La Normandina, un moderno y vistoso complejo que incluye restaurantes con inigualable vista al mar, un amplio salón para congresos y una gran galería de arte.
Las obras, a cargo de un grupo empresarial marplatense que ya habría invertido más de cuatro millones de dólares en este proyecto, comenzaron a principios del año pasado y todavía continúan en algunos niveles. Por lo pronto, el espacio para eventos especiales y al menos tres locales gastronómicos, al igual que el salón de exposiciones, ya están en uso. Una cafetería y una parrilla se sumarán a partir de este fin de semana, cuando inauguren sus instalaciones.
Con este emprendimiento se cumple un viejo sueño de la comunidad marplatense que advertía, por un lado, el descuido al que había quedado expuesto uno de los símbolos de la ciudad y, por otro, la mancha que implicaba esa imagen para un sector cotizado como Playa Grande, favorito durante los últimos años de los inversores que apuestan a emprendimientos inmobiliarios de máxima categoría.
Una gran nave
El complejo está situado al nivel de la playa, a la altura de la calle Roca y la costa, y aparece como uno de los extremos de la escollera que separa Playa Grande de Playa Chica.
El edificio fue durante años el favorito de la elite local para sus fiestas y bailes.
"Lo único que queríamos y pudimos salvar fue la fachada original", contó a LA NACION el arquitecto Carlos Mariani, integrante del estudio Mariani-Pérez Maraviglia, responsables del proyecto de recuperación del espacio.
Hasta 1994, y durante casi cuatro décadas, funcionó allí el Instituto de Biología Marina, hasta que el organismo pasó a ser el Inidep y, ante lo frágil que ya se veía la construcción, se mudó a la Escollera Norte.
Mariani rescata que la postal "mantiene la memoria urbana" del sector. Pero puertas adentro todo es nuevo, con última tecnología y máxima cercanía con el mar. "Funcionará como un gran polo gastronómico, con un foyer ligado a la actividad cultural y un gran espacio para convenciones", dijo a LA NACION el gerente general de La Normandina, Eddie Soria.
En el subsuelo habrá un gimnasio de última generación de 1500 metros cuadrados y ya funciona el Buda Bar, franquicia de la marca española, uno de los dos paradores que el año próximo explotarán la mínima franja de playa que se formó al pie del histórico y ahora remozado edificio.
Por Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/878146
EL RESTAURANTE NORMANDIE DE PLAYA GRANDE
Recuperan un emblema
de la Belle Epoque marplatense
http://www.clarin.com/diario/2007/01/22/fotos/t025dh05.jpg
LA NORMANDINA. El edificio ahora es un complejo gastronómico y cultural.
Patricio Downes
MAR DEL PLATA. ENVIADO ESPECIAL
El Normandie, una joya de la Belle Epoque, fue recuperada en Playa Grande y hoy se reinaugura como complejo cultural y gastronómico con la muestra de pintura "Sumando Décadas", de Josefina Robirosa. El lugar destila nostalgia y a la vez una modernidad impactante, de líneas limpias surgidas de un arquitecto que lo dibujó como si fuera un buque, con sus barandas incluidas y sus líneas de proa y popa. Su estilo racionalista lo consagró como ícono marplatense, pero eso no lo salvó de un abandono de décadas.
Construido en 1938, cuando aún existía la vieja Rambla Bristol, funcionó allí el restaurante Normandie con el café París como anexo. Fue el lugar de moda de la alta sociedad de la época. Porque a las opíparas cenas le seguían lujosos bailes, animados por orquestas en vivo, en los que reinaban el tango y el fox trot.
Años después el edificio fue sede del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (INIDEP), pero el organismo se mudó a la escollera norte y el Normandie quedó abandonado. Se había tornado un sitio temible, con su estructura carcomida por el agua y las sales marinas.
La nueva concesionaria lo rebautizó La Normandina y hoy se reinaugura con el espacio cultural llamado Galería de la arena, que coordinan Diana Saiegh y Susana López Merino. Junto a Robirosa expondrá Emilio Reato como artista invitado. También funcionan allí tres bares y restaurantes, que se abrieron la semana pasada. Y en la segunda planta hay un centro de fiestas y convenciones para más de 1.000 personas.
El Normandie se construyó como una de las puntas de la urbanización de Playa Grande, además del Yacht Club. "Su arquitectura es moderna todavía hoy y es el único lugar de Mar del Plata que permite un trago o una comida a dos metros del mar", dijo López Merino. Eddie Soria, directivo de la empresa, contó que la puesta en valor incluyó la construcción de nuevas columnas para ampliar aún más los grandes espacios del Normandie. Y que para la próxima temporada sumarán otro parador de playa en el subsuelo. "Quisimos proteger el patrimonio histórico y que el lugar tenga una fuerte vinculación con la cultura", agregó.
http://www.clarin.com/diario/2007/01/22/sociedad/s-02501.htm
edificio marplatense
http://www.lanacion.com.ar/anexos/imagen/07/621710.jpg
La construcción original data de 1938
y durante años fue insignia de la decadencia y del deterioro
Tras una inversión millonaria, es un polo gastronómico
MAR DEL PLATA.- El glamour inundaba el edificio a fines de los años treinta, cuando la elite había encontrado allí un lugar de lujo para sus cenas y reuniones de baile. Pero el final del siglo pasado lo encontró con el título de patrimonio histórico, aunque en ruinas, con riesgo de derrumbe y transformado en monumento a la desidia.
Desde esta semana, y con una millonaria inversión privada de por medio, ese espacio, que entonces ocupó la exclusiva confitería Normandie y que hasta inicios de los noventa fue sede del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), pasó a ser La Normandina, un moderno y vistoso complejo que incluye restaurantes con inigualable vista al mar, un amplio salón para congresos y una gran galería de arte.
Las obras, a cargo de un grupo empresarial marplatense que ya habría invertido más de cuatro millones de dólares en este proyecto, comenzaron a principios del año pasado y todavía continúan en algunos niveles. Por lo pronto, el espacio para eventos especiales y al menos tres locales gastronómicos, al igual que el salón de exposiciones, ya están en uso. Una cafetería y una parrilla se sumarán a partir de este fin de semana, cuando inauguren sus instalaciones.
Con este emprendimiento se cumple un viejo sueño de la comunidad marplatense que advertía, por un lado, el descuido al que había quedado expuesto uno de los símbolos de la ciudad y, por otro, la mancha que implicaba esa imagen para un sector cotizado como Playa Grande, favorito durante los últimos años de los inversores que apuestan a emprendimientos inmobiliarios de máxima categoría.
Una gran nave
El complejo está situado al nivel de la playa, a la altura de la calle Roca y la costa, y aparece como uno de los extremos de la escollera que separa Playa Grande de Playa Chica.
El edificio fue durante años el favorito de la elite local para sus fiestas y bailes.
"Lo único que queríamos y pudimos salvar fue la fachada original", contó a LA NACION el arquitecto Carlos Mariani, integrante del estudio Mariani-Pérez Maraviglia, responsables del proyecto de recuperación del espacio.
Hasta 1994, y durante casi cuatro décadas, funcionó allí el Instituto de Biología Marina, hasta que el organismo pasó a ser el Inidep y, ante lo frágil que ya se veía la construcción, se mudó a la Escollera Norte.
Mariani rescata que la postal "mantiene la memoria urbana" del sector. Pero puertas adentro todo es nuevo, con última tecnología y máxima cercanía con el mar. "Funcionará como un gran polo gastronómico, con un foyer ligado a la actividad cultural y un gran espacio para convenciones", dijo a LA NACION el gerente general de La Normandina, Eddie Soria.
En el subsuelo habrá un gimnasio de última generación de 1500 metros cuadrados y ya funciona el Buda Bar, franquicia de la marca española, uno de los dos paradores que el año próximo explotarán la mínima franja de playa que se formó al pie del histórico y ahora remozado edificio.
Por Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/878146
EL RESTAURANTE NORMANDIE DE PLAYA GRANDE
Recuperan un emblema
de la Belle Epoque marplatense
http://www.clarin.com/diario/2007/01/22/fotos/t025dh05.jpg
LA NORMANDINA. El edificio ahora es un complejo gastronómico y cultural.
Patricio Downes
MAR DEL PLATA. ENVIADO ESPECIAL
El Normandie, una joya de la Belle Epoque, fue recuperada en Playa Grande y hoy se reinaugura como complejo cultural y gastronómico con la muestra de pintura "Sumando Décadas", de Josefina Robirosa. El lugar destila nostalgia y a la vez una modernidad impactante, de líneas limpias surgidas de un arquitecto que lo dibujó como si fuera un buque, con sus barandas incluidas y sus líneas de proa y popa. Su estilo racionalista lo consagró como ícono marplatense, pero eso no lo salvó de un abandono de décadas.
Construido en 1938, cuando aún existía la vieja Rambla Bristol, funcionó allí el restaurante Normandie con el café París como anexo. Fue el lugar de moda de la alta sociedad de la época. Porque a las opíparas cenas le seguían lujosos bailes, animados por orquestas en vivo, en los que reinaban el tango y el fox trot.
Años después el edificio fue sede del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (INIDEP), pero el organismo se mudó a la escollera norte y el Normandie quedó abandonado. Se había tornado un sitio temible, con su estructura carcomida por el agua y las sales marinas.
La nueva concesionaria lo rebautizó La Normandina y hoy se reinaugura con el espacio cultural llamado Galería de la arena, que coordinan Diana Saiegh y Susana López Merino. Junto a Robirosa expondrá Emilio Reato como artista invitado. También funcionan allí tres bares y restaurantes, que se abrieron la semana pasada. Y en la segunda planta hay un centro de fiestas y convenciones para más de 1.000 personas.
El Normandie se construyó como una de las puntas de la urbanización de Playa Grande, además del Yacht Club. "Su arquitectura es moderna todavía hoy y es el único lugar de Mar del Plata que permite un trago o una comida a dos metros del mar", dijo López Merino. Eddie Soria, directivo de la empresa, contó que la puesta en valor incluyó la construcción de nuevas columnas para ampliar aún más los grandes espacios del Normandie. Y que para la próxima temporada sumarán otro parador de playa en el subsuelo. "Quisimos proteger el patrimonio histórico y que el lugar tenga una fuerte vinculación con la cultura", agregó.
http://www.clarin.com/diario/2007/01/22/sociedad/s-02501.htm