Ore
June 12th, 2007, 12:22 AM
El Telégrafo, 70 años en el centro
SAN SALVADOR En 1936 fue construido el edificio del Telégrafo y hasta la fecha se sigue utilizando para las telecomunicaciones
Vista frontal
http://img388.imageshack.us/img388/2459/imagenarto2tx4.jpg (http://imageshack.us)
Detalles parte superior del edificio
http://img530.imageshack.us/img530/2765/imagenartxl7.jpg (http://imageshack.us)
vista interior
http://img530.imageshack.us/img530/2200/imagenart00rg4.jpg (http://imageshack.us)
Jardin con pequeña fuiente en su interior
http://img388.imageshack.us/img388/6523/imagenart01mm0.jpg (http://imageshack.us)
Para la nueva generación capitalina, el edificio que por años albergó al Telégrafo, en la calle Rubén Darío, quizá pase desapercibido por el desorden circundante, pero para los adultos mayores encierra muchos recuerdos, ya que era el centro neurálgico de las telecomunicaciones.
Su imponente edificio, construido en 1936, ha resistido el paso del tiempo y las embestidas de terremotos.
Durante años, la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antel) mantuvo en ese edificio sus principales oficinas.
Hoy es usado por la empresa Telecom, en donde hay una oficina de atención al público y los call center 114, 116, 118 y Turbonet.
Al telégrafo llegaban personas del todo el país para enviar sus mensajes por medio de telegramas o para llamar a sus parientes que vivían en el extranjero.
Durante el fallido golpe de Estado que ejecutara el coronel Benjamín Mejía, el 25 de marzo de 1972, en contra del presidente, general Fidel Sánchez Hernández, el Ejército se tomó algunas instalaciones estratégicas de telecomunicaciones.
El teniente Felipe Peña, quien iba al mando de un pelotón de soldados a bordo de un tanque, trató de irrumpir en el edificio del Telégrafo pero sólo botó las cortinas de hierro del lugar.
El golpe finalmente fue controlado y el edificio regresó a su normalidad.
El inmueble también ha servido de orientación para los salvadoreños que lo usan como lugar de referencia en el centro de San Salvador.
Ismael Monge, quien lleva más de 25 años trabajando en ese lugar, ahora con una compañía privada, recordó que llegó en 1982 a laborar como operador en el servicio de telegramas.
Comentó que en tiempos pasados diariamente eran un promedio de dos mil telegramas que se enviaban a diversos puntos del país.
Estos eran llevados por mensajeros de la institución que lo hacían a pie, a caballo, en moto o en vehículos de motor, dependiendo cual era su destino.
Monge explicó que ahora se envían unos 600 telegramas pero los mensajes son llevados por empresas que se dedican a entregar correspondencia.
Añadió que la gente y las empresas de antaño usaban mucho el telegrama porque era barato y accesible.
"Antes se hacía el envío de los telegramas usando teletipos y ahora se usan otras tecnologías", dijo.
Agregó que las instalaciones pasaban llenas debido a a que la gente hacía uso de las casetas telefónicas para hablar con sus familiares en el extranjero o el interior del país.
"En el área del Público Central estaban las cabinas telefónicas. Se hacían grandes colas desde la mañana de personas que querían hablar hacia los Estados Unidos, mayormente", dijo.
Algunas personas dictaban los mensajes con insultos, pero el personal editaba esas frases o palabras.
"Hemos recibido muchos telegramas de amenazas y de amor por montones", dijo el telegrafista.
Afirmó que a los inicios del telégrafo las grandes personalidades hacían uso de esos servicio.
Antes se cobraban cinco centavos de colón por palabra. Ahora se cobra 1.85 de dólar por un mensaje con un máximo de nueve palabras.
Sacudida
Ismael recordó que la mañana del 10 de octubre de 1986 él iba a almorzar cuando sucedió el terremoto que destruyó edificios cercanos.
"No se miraba nada porque el polvo de la caída del edificio Rubén Darío había inundado el interior. Todos salíamos corriendo para no tragar ese polvo", recordó Ismael. El edificio del Telégrafo golpeó a uno nuevo construido a un costado, pero la vieja estructura no sufrió ningún daño, de acuerdo a Ismael.
Quien añadió que muchos de sus compañeros no murieron en ese evento, sino por el paso del tiempo.
Los recuerdos
Ana Ortega trabajó 15 años con Antel y al pasar a la empresa privada sigue laborando en el edificio antiguo del Telégrafo y ya lleva otros 10 años.
Recordó que la gente llegaba por miles a ese lugar para hacer uso de las llamadas domésticas como internacionales.
"Se enviaban muchos correogramas a los 262 municipios del país", manifestó la empleada.
Por hoy, la Comisión de Enlace, Gobierno-Alcaldía, intenta recuperar las aceras que rodean el edificio, las cuales están llenas de ventas informales, como parte del reordenamiento del centro capitalino.
SAN SALVADOR En 1936 fue construido el edificio del Telégrafo y hasta la fecha se sigue utilizando para las telecomunicaciones
Vista frontal
http://img388.imageshack.us/img388/2459/imagenarto2tx4.jpg (http://imageshack.us)
Detalles parte superior del edificio
http://img530.imageshack.us/img530/2765/imagenartxl7.jpg (http://imageshack.us)
vista interior
http://img530.imageshack.us/img530/2200/imagenart00rg4.jpg (http://imageshack.us)
Jardin con pequeña fuiente en su interior
http://img388.imageshack.us/img388/6523/imagenart01mm0.jpg (http://imageshack.us)
Para la nueva generación capitalina, el edificio que por años albergó al Telégrafo, en la calle Rubén Darío, quizá pase desapercibido por el desorden circundante, pero para los adultos mayores encierra muchos recuerdos, ya que era el centro neurálgico de las telecomunicaciones.
Su imponente edificio, construido en 1936, ha resistido el paso del tiempo y las embestidas de terremotos.
Durante años, la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antel) mantuvo en ese edificio sus principales oficinas.
Hoy es usado por la empresa Telecom, en donde hay una oficina de atención al público y los call center 114, 116, 118 y Turbonet.
Al telégrafo llegaban personas del todo el país para enviar sus mensajes por medio de telegramas o para llamar a sus parientes que vivían en el extranjero.
Durante el fallido golpe de Estado que ejecutara el coronel Benjamín Mejía, el 25 de marzo de 1972, en contra del presidente, general Fidel Sánchez Hernández, el Ejército se tomó algunas instalaciones estratégicas de telecomunicaciones.
El teniente Felipe Peña, quien iba al mando de un pelotón de soldados a bordo de un tanque, trató de irrumpir en el edificio del Telégrafo pero sólo botó las cortinas de hierro del lugar.
El golpe finalmente fue controlado y el edificio regresó a su normalidad.
El inmueble también ha servido de orientación para los salvadoreños que lo usan como lugar de referencia en el centro de San Salvador.
Ismael Monge, quien lleva más de 25 años trabajando en ese lugar, ahora con una compañía privada, recordó que llegó en 1982 a laborar como operador en el servicio de telegramas.
Comentó que en tiempos pasados diariamente eran un promedio de dos mil telegramas que se enviaban a diversos puntos del país.
Estos eran llevados por mensajeros de la institución que lo hacían a pie, a caballo, en moto o en vehículos de motor, dependiendo cual era su destino.
Monge explicó que ahora se envían unos 600 telegramas pero los mensajes son llevados por empresas que se dedican a entregar correspondencia.
Añadió que la gente y las empresas de antaño usaban mucho el telegrama porque era barato y accesible.
"Antes se hacía el envío de los telegramas usando teletipos y ahora se usan otras tecnologías", dijo.
Agregó que las instalaciones pasaban llenas debido a a que la gente hacía uso de las casetas telefónicas para hablar con sus familiares en el extranjero o el interior del país.
"En el área del Público Central estaban las cabinas telefónicas. Se hacían grandes colas desde la mañana de personas que querían hablar hacia los Estados Unidos, mayormente", dijo.
Algunas personas dictaban los mensajes con insultos, pero el personal editaba esas frases o palabras.
"Hemos recibido muchos telegramas de amenazas y de amor por montones", dijo el telegrafista.
Afirmó que a los inicios del telégrafo las grandes personalidades hacían uso de esos servicio.
Antes se cobraban cinco centavos de colón por palabra. Ahora se cobra 1.85 de dólar por un mensaje con un máximo de nueve palabras.
Sacudida
Ismael recordó que la mañana del 10 de octubre de 1986 él iba a almorzar cuando sucedió el terremoto que destruyó edificios cercanos.
"No se miraba nada porque el polvo de la caída del edificio Rubén Darío había inundado el interior. Todos salíamos corriendo para no tragar ese polvo", recordó Ismael. El edificio del Telégrafo golpeó a uno nuevo construido a un costado, pero la vieja estructura no sufrió ningún daño, de acuerdo a Ismael.
Quien añadió que muchos de sus compañeros no murieron en ese evento, sino por el paso del tiempo.
Los recuerdos
Ana Ortega trabajó 15 años con Antel y al pasar a la empresa privada sigue laborando en el edificio antiguo del Telégrafo y ya lleva otros 10 años.
Recordó que la gente llegaba por miles a ese lugar para hacer uso de las llamadas domésticas como internacionales.
"Se enviaban muchos correogramas a los 262 municipios del país", manifestó la empleada.
Por hoy, la Comisión de Enlace, Gobierno-Alcaldía, intenta recuperar las aceras que rodean el edificio, las cuales están llenas de ventas informales, como parte del reordenamiento del centro capitalino.