OscarSCL
July 12th, 2007, 09:57 PM
Comparto con uds. este interesante reportaje que apareció en el sumplemento de viajes (La Revista del Domingo) de El Mercurio, uno de los diarios más importantes e influyentes de Chile.
Saludos.
La nueva vida de Quito
Hasta hace unos años, Quito parecía perdido entre el comercio ambulante, el desorden y la inseguridad. Hoy el cambio es radical: sus barrios emblemáticos fueron recuperados y aparecieron hoteles boutique, nuevos restaurantes, museos y adorables circuitos peatonales. Atención: la ciudad de Guayasamín y los volcanes andinos ha renacido. Y ya es tiempo de contarlo.
Texto: Sebastián Montalva W., desde Quito, Ecuador. Fotografías: Cristián Soto
Es comprensible. Uno, como forastero, queda con la boca abierta cuando observa de noche, iluminada, los detalles neogóticos de la imponente Basílica de Quito. Y cuando nota que, en vez de gárgolas, sobre sus pilares hay animales típicos de Ecuador, como tortugas e iguanas de Galápagos. Algunos quiteños, en cambio, la encuentran monstruosa, desproporcionada. Fea, incluso.
Es comprensible porque en el centro histórico de Quito hay tantas iglesias (son 35 en total) que, la verdad, es difícil no encontrar una más bonita que la otra. O más significativa. La Basílica es una de las más nuevas: comenzó a construirse en 1873, y acaba de ser terminada este año. Pero unas calles más allá está, por ejemplo, la imperdible Iglesia de la Compañía de Jesús, la mayor muestra del diseño barroco de los jesuitas en América, quienes entre 1605 y 1765 bañaron su interior completamente con pan de oro (una lámina de metal que se pone sobre la madera tallada), tan brillante, hermoso y excesivo que de verdad impresiona.
Hasta hace unos años, el Centro Histórico de Quito, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978, estaba prácticamente abandonado. Pero hoy la realidad es absolutamente distinta. El cambio comenzó el año 2000, cuando asumió como alcalde el ex general Paco Moncayo, el mismo que en 1995 lideró al ejército ecuatoriano en la guerra contra Perú. Moncayo inició un fuerte plan de orden, limpieza y seguridad que partió con la instalación de alcantarillado y agua potable en toda la ciudad, y que continuó con la liberación de las calles de todo el comercio ambulante y sexual que históricamente existía en Quito, y que tenían a esta ciudad prácticamente sofocada.
Luego, creó corporaciones para todo –desde turismo hasta medioambiente y seguridad–, e instauró los llamados fondos de salvamento, destinados a la restauración de casas, iglesias, calles y monumentos históricos, y al apoyo de pequeños empresarios para que iniciasen algún proyecto turístico, como restaurantes y hoteles boutique, los que han ido proliferando en el Centro Histórico y el barrio bohemio de La Mariscal. Así, los comerciantes fueron reubicados en galpones especialmente acondicionados y las prostitutas se concentraron en un barrio específico, arriba en los cerros. En 2004, con motivo del concurso de Miss Universo que se realizó en Quito, el alcalde incluso entregó tarros de pintura a los pobladores para que pintaran las fachadas de sus casas. Y junto con eso, la selección ecuatoriana de fútbol clasificó dos veces seguidas al Mundial, en 2002 y 2006.
Entonces, con tantos alicientes, el corazón de los quiteños casi explotó de orgullo. Su ciudad había renacido de las cenizas.
A pie por el centro
Aparte de sus cielos brillantes y sus imponentes montañas, si hay algo que llama la atención al recorrer el Centro Histórico de Quito es, justamente, que hacia donde mires verás la cúpula de una iglesia. Quito se parece un poco a Valparaíso, claro que no tiene mar: se encuentra a 2.800 metros de altitud y toda la ciudad está emplazada en medio de los cerros, con un par de angostas avenidas que la recorren de un extremo a otro y, entremedio, cientos de pequeñas callecitas, pasajes y escaleras que suben, bajan y se pierden entre preciosas fachadas coloniales. Esto hace que 1) los tacos vehiculares en las horas peak sean insufribles, y 2) que caminarla sea un placer, sobre todo por las vistas que se consiguen a cada paso.
Consciente de esto, la alcaldía acaba de cerrar el paso de vehículos al Centro Histórico los domingos, para hacerlo sólo peatonal. La calle principal es García Moreno, también conocida como Calle de Las Siete Cruces (porque tiene siete cruces en distintos puntos, y porque todas las calles del centro tienen dos nombres, el antiguo y el nuevo). A través de ella se llega a los principales hitos arquitectónicos de la ciudad: la Plaza Grande –donde está el nuevo punto de información turística de la ciudad, con una linda tienda de artesanías–, la Catedral, el Palacio de Gobierno, la Iglesia de la Compañía de Jesús y la Iglesia de San Francisco, entre otros.
La de San Francisco, por ejemplo, data de 1534, está justo frente a la plaza homónima y tiene uno de los museos religiosos más completos de la ciudad. La Iglesia del Carmen Alto, otra de las tantas importantes, alberga el claustro de las Carmelitas Descalzas, quienes elaboran productos como dulces, cremas naturales y hostias que venden a través de un torno giratorio donde hay que dejar la plata, para no verlas.
Pero no todo se trata de iglesias, por cierto (y por suerte). El renacer de Quito también tiene que ver con la creación de nuevos restaurantes (ver datos para comer) y el rescate de calles históricas. Una de ellas es la calle La Ronda. Se trata de una de las calles coloniales más pintorescas de la ciudad, reinaugurada recién en diciembre pasado, y que está comenzando a cobijar varias salas de exposición, galerías de arte y cafés. ¿Algunos datos? El Cafeto (Morales 963), con uno de los mejores cafés ecuatorianos; y las empanadas de viento, una tradición quiteña que consiste en freír una empanada con queso, pero dejarle mucho aire a la masa. Las vende Mirta Paredes (Morales 0E1–134 y Guayaquil) por 1 dólar.
Otra linda calle del centro histórico es Junín, la columna vertebral del barrio de San Marcos. Aquí, lo esencial es simplemente caminar e ir descubriendo hitos como el Museo Archivo de Arquitectura de Ecuador (Junín 610), la Iglesia Parroquial de San Marcos (Junín 297 y Guliénez), y terminar en la Escuela Taller de Quito (Montúfar N2–50 y Pereira), un conjunto arquitectónico neoclásico que ha sido restaurado por jóvenes en riesgo social gracias a un programa de inserción. La Escuela tiene un museo y cuenta con una tienda de artesanías elaboradas por los propios alumnos.
Los miradores de Quito
Quito es algo así como un chorizo: toda la ciudad está construida de forma alargada, de norte a sur, arriba de las montañas. La mejor manera de admirar esta curiosa (y bella) disposición, es subirse a cualquiera de sus miradores. El más alto está en el volcán Pichincha, con 4.100 metros de altitud. Para llegar a la cima hay que subirse a un moderno teleférico, que en su base cuenta con un parque de diversiones para niños (adultos, 4 dólares; niños, 3; www.teleferiqo.com).
Otro mirador, con una vista diferente, está en el Panecillo, a 3.000 metros de altitud. Este cerro tiene una gran virgen alada que se ve desde cualquier punto de Quito, y una terraza perfecta para admirar la ciudad.
De cualquier modo, a juicio de este periodista, la mejor vista de Quito al atardecer se consigue desde el mirador Itchimbía, a 2.910 metros, donde está el centro cultural homónimo (www.centrocultural–quito.com), sede de frecuentes exposiciones, y donde también hay una sucursal del Pim's. La gracia de este mirador es que se puede apreciar de frente el enorme volcán Pichincha y, al anochecer, cada una de las cúpulas de las iglesias iluminadas.
Y finalmente otro dato: un poco más abajo del Itchimbía está el lindo Café Mosaico (Manuel Samaniego N8–95 y Antepara, tel. 593–2 / 254 2871), con una terraza con vista limpia a la ciudad y comida típica ecuatoriana.
Arte y vida nocturna
Tal vez la gran excusa para visitar la capital de Ecuador sea la posibilidad de contemplar in situ la obra del maestro Oswaldo Guayasamín (1919–1999). El pintor expresionista ecuatoriano no alcanzó a ver terminado su máximo sueño: la llamada Capilla del Hombre, pero sus hijos han continuado la tarea. Ubicado en el barrio Bellavista, se trata de un complejo que alberga una notable muestra del trabajo de Guayasamín a lo largo de su vida, con preciosos murales que retratan la vida y sufrimiento de los pueblos americanos, desde la Prehistoria hasta nuestro días (abre de martes a domingo de 10 a 17 horas. 3 dólares adultos, 1,5 niños; www.capilladelhombre.com).
Para quienes busquen diversión, el lugar donde hay que ir es La Mariscal. La historia de este barrio bohemio es la misma que la del Centro Histórico: hace unos cuatro años, estaba sumido en el desorden y la inseguridad. Hoy el cambio es radical. Se construyó una plaza central llamada El Quinde, se invirtió en seguridad policial a toda hora y comenzaron a nacer distintos locales alrededor de este epicentro. El primero fue el Coffe Tree (Reina Victoria y Foch), en 2004, que hoy es uno de los bares más frecuentados; el último, el muy cool Nü House, el hotel boutique más nuevo de Quito, abierto hace un mes y medio, y que cuenta con un bar y restaurante llamado Q, y la mejor discoteque por estos días, The Loft.
El ambiente de La Mariscal es muy distinto al del Centro Histórico. Es, por decirlo de algún modo, más gringo, pues abundan locales de pizzas y comida tex mex. Pero de todos modos, cuenta con algunos sitios que ayudan a recordar dónde estamos parados: una linda iglesia neogótica, un mercado artesanal (tipo Feria Santa Lucía) y, la gran novedad, un gran museo de artesanías del Ecuador, llamado Mindalae (Reina Victoria N26–166 y La Niña).
Se trata de un edificio de cinco pisos que recorre cada uno de los pueblos del Ecuador, desde la sierra hasta el Amazonas. Su museo está finamente diseñado, tiene una tienda de auténticas artesanías y, claro, una notable exhibición de la enorme variedad cultural de Ecuador que, tal como sus hermosas basílicas e iglesias, lo deja a uno, como forastero, con la boca abierta.
Ojo con...
El historiador Julio Rivas hace recorridos personalizados por el Centro Histórico. Además, es la única persona con la que se puede subir de noche a las cúpulas de las iglesias. Contacto: jrivas2002@hotmail.com.
Se utiliza el dólar americano, pero las monedas son ecuatorianas (aunque valen lo mismo). Así y todo, los precios son aproximadamente 20 por ciento más baratos que en Santiago.
En Internet: No se pierda la galería de fotos de Quito que preparamos en www.fotos.emol.com
Visite www.quito.com.ec y www.quitocultura.com.
COMER
Theatrum: refinado restaurante y bar de cocina mediterránea con productos locales, ubicado sobre el Teatro Sucre, sede de las mejores óperas y conciertos. Tiene una extensa carta de vinos y un delicioso menú de degustación por 33 dólares. Manabí entre Guayaquil y Flores; www.theatrum.com.ec.
Café Plaza Grande: es uno de los restaurantes del hotel homónimo, con buena cocina y platos realmente grandes. Pruebe cualquier ceviche (es muy distinto al peruano, pues lleva tomate y salsa de tomate) y el locro de papas, una sopa típica. Consumo promedio, 17 dólares. García Moreno y Chile.
El Rincón de Cantuña: es el restaurante del Hotel Patio Andaluz, con grato ambiente, buena atención y comida ecuatoriana y española. Hay música andina en vivo. García Moreno entre Olmedo y Mejía; tel. (593–2) 228 8690.
Mare Nostrum: la mariscada es el plato estrella de este restaurante de La Mariscal. Lleva camarones, langosta, langostinos, mejillones, pulpo, almejas y calamares, y cuesta 40 dólares para dos personas. Folch y Tamayo, tel. (593–2) 252 8686.
datos prácticos
Llegar
A Quito vuela Taca desde 517 dólares más impuestos.
Dormir
Plaza Grande: inaugurado en enero, es el más lujoso de la ciudad. Son 15 suites en un edificio que data del siglo 16, con vista a la Catedral y varias cúpulas. Desde 500 dólares. García Moreno y Chile, tel. (593–2) 251 0777; www.plazagrandequito.com.
El Patio Andaluz: precioso hotel boutique de estilo colonial en el Centro Histórico. Tiene 31 suites. Dobles, 150 dólares, sin desayuno. García Moreno entre Olmedo y Mejía, tel. (593–2) 228 8690; www.hotelpatioandaluz.com.
Nü House: en la plaza El Quinde, epicentro del agitado barrio de La Mariscal, es el hotel boutique más nuevo de Quito. Tiene modernas habitaciones de diseño minimalista. Dobles desde 99 dólares, con desayuno. Tel. (593–2) 255 7845; www.nuhousehotels.com.
Café Cultura: otro hotel boutique de La Mariscal, pero de estilo colonial. Sus 26 cuartos son distintos y todas las paredes tienen murales. Dobles desde 99 dólares, sin desayuno. Robles 513 y Reina Victoria, tel. (593–2) 222 4271, www.cafecultura.com.
Hotel Akros: en la Zona Financiera. Cumple con lo esencial: es cómodo, limpio y bien atendido. Dobles desde 80 dólares, sin desayuno. Av. 6 de diciembre N34–120, tel. (593–2) 243 0600; www.hotelakros.com.
Sebastián Montalva W..
IMAGENES::::
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Espero que les haya gustado, va dedicado especialmente a los amigos ecuatorianos.
Saludos.
La nueva vida de Quito
Hasta hace unos años, Quito parecía perdido entre el comercio ambulante, el desorden y la inseguridad. Hoy el cambio es radical: sus barrios emblemáticos fueron recuperados y aparecieron hoteles boutique, nuevos restaurantes, museos y adorables circuitos peatonales. Atención: la ciudad de Guayasamín y los volcanes andinos ha renacido. Y ya es tiempo de contarlo.
Texto: Sebastián Montalva W., desde Quito, Ecuador. Fotografías: Cristián Soto
Es comprensible. Uno, como forastero, queda con la boca abierta cuando observa de noche, iluminada, los detalles neogóticos de la imponente Basílica de Quito. Y cuando nota que, en vez de gárgolas, sobre sus pilares hay animales típicos de Ecuador, como tortugas e iguanas de Galápagos. Algunos quiteños, en cambio, la encuentran monstruosa, desproporcionada. Fea, incluso.
Es comprensible porque en el centro histórico de Quito hay tantas iglesias (son 35 en total) que, la verdad, es difícil no encontrar una más bonita que la otra. O más significativa. La Basílica es una de las más nuevas: comenzó a construirse en 1873, y acaba de ser terminada este año. Pero unas calles más allá está, por ejemplo, la imperdible Iglesia de la Compañía de Jesús, la mayor muestra del diseño barroco de los jesuitas en América, quienes entre 1605 y 1765 bañaron su interior completamente con pan de oro (una lámina de metal que se pone sobre la madera tallada), tan brillante, hermoso y excesivo que de verdad impresiona.
Hasta hace unos años, el Centro Histórico de Quito, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978, estaba prácticamente abandonado. Pero hoy la realidad es absolutamente distinta. El cambio comenzó el año 2000, cuando asumió como alcalde el ex general Paco Moncayo, el mismo que en 1995 lideró al ejército ecuatoriano en la guerra contra Perú. Moncayo inició un fuerte plan de orden, limpieza y seguridad que partió con la instalación de alcantarillado y agua potable en toda la ciudad, y que continuó con la liberación de las calles de todo el comercio ambulante y sexual que históricamente existía en Quito, y que tenían a esta ciudad prácticamente sofocada.
Luego, creó corporaciones para todo –desde turismo hasta medioambiente y seguridad–, e instauró los llamados fondos de salvamento, destinados a la restauración de casas, iglesias, calles y monumentos históricos, y al apoyo de pequeños empresarios para que iniciasen algún proyecto turístico, como restaurantes y hoteles boutique, los que han ido proliferando en el Centro Histórico y el barrio bohemio de La Mariscal. Así, los comerciantes fueron reubicados en galpones especialmente acondicionados y las prostitutas se concentraron en un barrio específico, arriba en los cerros. En 2004, con motivo del concurso de Miss Universo que se realizó en Quito, el alcalde incluso entregó tarros de pintura a los pobladores para que pintaran las fachadas de sus casas. Y junto con eso, la selección ecuatoriana de fútbol clasificó dos veces seguidas al Mundial, en 2002 y 2006.
Entonces, con tantos alicientes, el corazón de los quiteños casi explotó de orgullo. Su ciudad había renacido de las cenizas.
A pie por el centro
Aparte de sus cielos brillantes y sus imponentes montañas, si hay algo que llama la atención al recorrer el Centro Histórico de Quito es, justamente, que hacia donde mires verás la cúpula de una iglesia. Quito se parece un poco a Valparaíso, claro que no tiene mar: se encuentra a 2.800 metros de altitud y toda la ciudad está emplazada en medio de los cerros, con un par de angostas avenidas que la recorren de un extremo a otro y, entremedio, cientos de pequeñas callecitas, pasajes y escaleras que suben, bajan y se pierden entre preciosas fachadas coloniales. Esto hace que 1) los tacos vehiculares en las horas peak sean insufribles, y 2) que caminarla sea un placer, sobre todo por las vistas que se consiguen a cada paso.
Consciente de esto, la alcaldía acaba de cerrar el paso de vehículos al Centro Histórico los domingos, para hacerlo sólo peatonal. La calle principal es García Moreno, también conocida como Calle de Las Siete Cruces (porque tiene siete cruces en distintos puntos, y porque todas las calles del centro tienen dos nombres, el antiguo y el nuevo). A través de ella se llega a los principales hitos arquitectónicos de la ciudad: la Plaza Grande –donde está el nuevo punto de información turística de la ciudad, con una linda tienda de artesanías–, la Catedral, el Palacio de Gobierno, la Iglesia de la Compañía de Jesús y la Iglesia de San Francisco, entre otros.
La de San Francisco, por ejemplo, data de 1534, está justo frente a la plaza homónima y tiene uno de los museos religiosos más completos de la ciudad. La Iglesia del Carmen Alto, otra de las tantas importantes, alberga el claustro de las Carmelitas Descalzas, quienes elaboran productos como dulces, cremas naturales y hostias que venden a través de un torno giratorio donde hay que dejar la plata, para no verlas.
Pero no todo se trata de iglesias, por cierto (y por suerte). El renacer de Quito también tiene que ver con la creación de nuevos restaurantes (ver datos para comer) y el rescate de calles históricas. Una de ellas es la calle La Ronda. Se trata de una de las calles coloniales más pintorescas de la ciudad, reinaugurada recién en diciembre pasado, y que está comenzando a cobijar varias salas de exposición, galerías de arte y cafés. ¿Algunos datos? El Cafeto (Morales 963), con uno de los mejores cafés ecuatorianos; y las empanadas de viento, una tradición quiteña que consiste en freír una empanada con queso, pero dejarle mucho aire a la masa. Las vende Mirta Paredes (Morales 0E1–134 y Guayaquil) por 1 dólar.
Otra linda calle del centro histórico es Junín, la columna vertebral del barrio de San Marcos. Aquí, lo esencial es simplemente caminar e ir descubriendo hitos como el Museo Archivo de Arquitectura de Ecuador (Junín 610), la Iglesia Parroquial de San Marcos (Junín 297 y Guliénez), y terminar en la Escuela Taller de Quito (Montúfar N2–50 y Pereira), un conjunto arquitectónico neoclásico que ha sido restaurado por jóvenes en riesgo social gracias a un programa de inserción. La Escuela tiene un museo y cuenta con una tienda de artesanías elaboradas por los propios alumnos.
Los miradores de Quito
Quito es algo así como un chorizo: toda la ciudad está construida de forma alargada, de norte a sur, arriba de las montañas. La mejor manera de admirar esta curiosa (y bella) disposición, es subirse a cualquiera de sus miradores. El más alto está en el volcán Pichincha, con 4.100 metros de altitud. Para llegar a la cima hay que subirse a un moderno teleférico, que en su base cuenta con un parque de diversiones para niños (adultos, 4 dólares; niños, 3; www.teleferiqo.com).
Otro mirador, con una vista diferente, está en el Panecillo, a 3.000 metros de altitud. Este cerro tiene una gran virgen alada que se ve desde cualquier punto de Quito, y una terraza perfecta para admirar la ciudad.
De cualquier modo, a juicio de este periodista, la mejor vista de Quito al atardecer se consigue desde el mirador Itchimbía, a 2.910 metros, donde está el centro cultural homónimo (www.centrocultural–quito.com), sede de frecuentes exposiciones, y donde también hay una sucursal del Pim's. La gracia de este mirador es que se puede apreciar de frente el enorme volcán Pichincha y, al anochecer, cada una de las cúpulas de las iglesias iluminadas.
Y finalmente otro dato: un poco más abajo del Itchimbía está el lindo Café Mosaico (Manuel Samaniego N8–95 y Antepara, tel. 593–2 / 254 2871), con una terraza con vista limpia a la ciudad y comida típica ecuatoriana.
Arte y vida nocturna
Tal vez la gran excusa para visitar la capital de Ecuador sea la posibilidad de contemplar in situ la obra del maestro Oswaldo Guayasamín (1919–1999). El pintor expresionista ecuatoriano no alcanzó a ver terminado su máximo sueño: la llamada Capilla del Hombre, pero sus hijos han continuado la tarea. Ubicado en el barrio Bellavista, se trata de un complejo que alberga una notable muestra del trabajo de Guayasamín a lo largo de su vida, con preciosos murales que retratan la vida y sufrimiento de los pueblos americanos, desde la Prehistoria hasta nuestro días (abre de martes a domingo de 10 a 17 horas. 3 dólares adultos, 1,5 niños; www.capilladelhombre.com).
Para quienes busquen diversión, el lugar donde hay que ir es La Mariscal. La historia de este barrio bohemio es la misma que la del Centro Histórico: hace unos cuatro años, estaba sumido en el desorden y la inseguridad. Hoy el cambio es radical. Se construyó una plaza central llamada El Quinde, se invirtió en seguridad policial a toda hora y comenzaron a nacer distintos locales alrededor de este epicentro. El primero fue el Coffe Tree (Reina Victoria y Foch), en 2004, que hoy es uno de los bares más frecuentados; el último, el muy cool Nü House, el hotel boutique más nuevo de Quito, abierto hace un mes y medio, y que cuenta con un bar y restaurante llamado Q, y la mejor discoteque por estos días, The Loft.
El ambiente de La Mariscal es muy distinto al del Centro Histórico. Es, por decirlo de algún modo, más gringo, pues abundan locales de pizzas y comida tex mex. Pero de todos modos, cuenta con algunos sitios que ayudan a recordar dónde estamos parados: una linda iglesia neogótica, un mercado artesanal (tipo Feria Santa Lucía) y, la gran novedad, un gran museo de artesanías del Ecuador, llamado Mindalae (Reina Victoria N26–166 y La Niña).
Se trata de un edificio de cinco pisos que recorre cada uno de los pueblos del Ecuador, desde la sierra hasta el Amazonas. Su museo está finamente diseñado, tiene una tienda de auténticas artesanías y, claro, una notable exhibición de la enorme variedad cultural de Ecuador que, tal como sus hermosas basílicas e iglesias, lo deja a uno, como forastero, con la boca abierta.
Ojo con...
El historiador Julio Rivas hace recorridos personalizados por el Centro Histórico. Además, es la única persona con la que se puede subir de noche a las cúpulas de las iglesias. Contacto: jrivas2002@hotmail.com.
Se utiliza el dólar americano, pero las monedas son ecuatorianas (aunque valen lo mismo). Así y todo, los precios son aproximadamente 20 por ciento más baratos que en Santiago.
En Internet: No se pierda la galería de fotos de Quito que preparamos en www.fotos.emol.com
Visite www.quito.com.ec y www.quitocultura.com.
COMER
Theatrum: refinado restaurante y bar de cocina mediterránea con productos locales, ubicado sobre el Teatro Sucre, sede de las mejores óperas y conciertos. Tiene una extensa carta de vinos y un delicioso menú de degustación por 33 dólares. Manabí entre Guayaquil y Flores; www.theatrum.com.ec.
Café Plaza Grande: es uno de los restaurantes del hotel homónimo, con buena cocina y platos realmente grandes. Pruebe cualquier ceviche (es muy distinto al peruano, pues lleva tomate y salsa de tomate) y el locro de papas, una sopa típica. Consumo promedio, 17 dólares. García Moreno y Chile.
El Rincón de Cantuña: es el restaurante del Hotel Patio Andaluz, con grato ambiente, buena atención y comida ecuatoriana y española. Hay música andina en vivo. García Moreno entre Olmedo y Mejía; tel. (593–2) 228 8690.
Mare Nostrum: la mariscada es el plato estrella de este restaurante de La Mariscal. Lleva camarones, langosta, langostinos, mejillones, pulpo, almejas y calamares, y cuesta 40 dólares para dos personas. Folch y Tamayo, tel. (593–2) 252 8686.
datos prácticos
Llegar
A Quito vuela Taca desde 517 dólares más impuestos.
Dormir
Plaza Grande: inaugurado en enero, es el más lujoso de la ciudad. Son 15 suites en un edificio que data del siglo 16, con vista a la Catedral y varias cúpulas. Desde 500 dólares. García Moreno y Chile, tel. (593–2) 251 0777; www.plazagrandequito.com.
El Patio Andaluz: precioso hotel boutique de estilo colonial en el Centro Histórico. Tiene 31 suites. Dobles, 150 dólares, sin desayuno. García Moreno entre Olmedo y Mejía, tel. (593–2) 228 8690; www.hotelpatioandaluz.com.
Nü House: en la plaza El Quinde, epicentro del agitado barrio de La Mariscal, es el hotel boutique más nuevo de Quito. Tiene modernas habitaciones de diseño minimalista. Dobles desde 99 dólares, con desayuno. Tel. (593–2) 255 7845; www.nuhousehotels.com.
Café Cultura: otro hotel boutique de La Mariscal, pero de estilo colonial. Sus 26 cuartos son distintos y todas las paredes tienen murales. Dobles desde 99 dólares, sin desayuno. Robles 513 y Reina Victoria, tel. (593–2) 222 4271, www.cafecultura.com.
Hotel Akros: en la Zona Financiera. Cumple con lo esencial: es cómodo, limpio y bien atendido. Dobles desde 80 dólares, sin desayuno. Av. 6 de diciembre N34–120, tel. (593–2) 243 0600; www.hotelakros.com.
Sebastián Montalva W..
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Espero que les haya gustado, va dedicado especialmente a los amigos ecuatorianos.