Tacuba
July 15th, 2008, 10:18 PM
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El recinto, ubicado en Suchitoto, aún no tiene butacas, sistema de audio, iluminación y pintura. Las autoridades a cargo de su restauración dependen de donativos para dotarlo de esas necesidades. Hoy recibirá a los diputados por el 150.º aniversario de la ciudad.
Nátali González Martínez
cultura@laprensa.com.sv
Han sido, desde el inicio de su reconstrucción hace una década, $425,000 los invertidos en la reestructuración del Teatro Las Ruinas, de Suchitoto.
La obra ya tomó forma con el pasar de los días: El teatro ha sido reconstruido en al menos un 80%, según la apreciación hecha por el arqueólogo Rodrigo Brito, miembro del Patronato de Restauración Cultural de la ciudad.
De la construcción inicial, solo es testigo una pared lateral. De su alto original, la construcción ha sido elevada en poco más de la mitad. Ahora alcanza los 9.25 metros desde el piso principal hasta el techo.
Del monto invertido en la reconstrucción del teatro, los últimos $50,000 fueron donados, en marzo de este año, por la República de Alemania. El patronato se comprometió a entregar las obras pautadas con esa cantidad en octubre de 2008.
Tanto Brito como el responsable de la obra aseguran que los trabajos que se realizan, prometidos al Gobierno alemán, se podrán entregar en ese mes, pues incluso se ha doblado a 12 trabajadores en la construcción. Anteriormente, eran solo seis. Los horarios de estos también se han modificado por turnos.
El empuje de la última donación hecha por Alemania ya se ve reflejada en el inmueble: las graderías y el desnivel de estas, al igual que la base del piso lateral izquierdo.
En este momento, la estructura ya tiene una tarima improvisada para una plenaria legislativa a llevarse a cabo hoy a las 10 de la mañana en las instalaciones del teatro, como parte de las celebraciones por el 150.º aniversario de la ciudad. La definitiva del teatro medirá, al igual que la actual provisional, 11 metros por 16 metros entre ancho y profundidad.
El 20% que aún falta, según Brito, consistiría en ponerle las sillas de madera que se ha planeado, pero cuando haya una nueva donación. Por el momento, las que se utilizarán a manera de butacas son las mismas sillas blancas, de plástico, que han servido al público que asiste a las presentaciones que en el teatro, aún en proceso de reconstrucción, se han desarrollado, afirma el responsable de la obra, Vicente Pinto.
El teatro también tendrá cielo falso, cabina de proyecciones, incluso se piensa en una tramoya, según Brito, además de un sistema de amplificación de sonido y aire acondicionado. Aunque por el momento son solo proyecciones, pues el patronato necesita tener una donación en marcha con la que se puedan complementar las obras restantes. Del color interior que vestirá al teatro no se habla todavía. Brito dice que puede ser un verde claro, pero de lo que sí están seguros es de su color externo porque mantendrá el blanco, para continuar con el mismo patrón colonial que se conserva en la añeja ciudad.
Alemania fue el primer donante, hace una década, para la reconstrucción del inmueble suchitotense. En aquel entonces su donativo fue de $285,714. Después de ver la iniciativa alemana, los gobiernos salvadoreños donaron dinero.
El recinto, ubicado en Suchitoto, aún no tiene butacas, sistema de audio, iluminación y pintura. Las autoridades a cargo de su restauración dependen de donativos para dotarlo de esas necesidades. Hoy recibirá a los diputados por el 150.º aniversario de la ciudad.
Nátali González Martínez
cultura@laprensa.com.sv
Han sido, desde el inicio de su reconstrucción hace una década, $425,000 los invertidos en la reestructuración del Teatro Las Ruinas, de Suchitoto.
La obra ya tomó forma con el pasar de los días: El teatro ha sido reconstruido en al menos un 80%, según la apreciación hecha por el arqueólogo Rodrigo Brito, miembro del Patronato de Restauración Cultural de la ciudad.
De la construcción inicial, solo es testigo una pared lateral. De su alto original, la construcción ha sido elevada en poco más de la mitad. Ahora alcanza los 9.25 metros desde el piso principal hasta el techo.
Del monto invertido en la reconstrucción del teatro, los últimos $50,000 fueron donados, en marzo de este año, por la República de Alemania. El patronato se comprometió a entregar las obras pautadas con esa cantidad en octubre de 2008.
Tanto Brito como el responsable de la obra aseguran que los trabajos que se realizan, prometidos al Gobierno alemán, se podrán entregar en ese mes, pues incluso se ha doblado a 12 trabajadores en la construcción. Anteriormente, eran solo seis. Los horarios de estos también se han modificado por turnos.
El empuje de la última donación hecha por Alemania ya se ve reflejada en el inmueble: las graderías y el desnivel de estas, al igual que la base del piso lateral izquierdo.
En este momento, la estructura ya tiene una tarima improvisada para una plenaria legislativa a llevarse a cabo hoy a las 10 de la mañana en las instalaciones del teatro, como parte de las celebraciones por el 150.º aniversario de la ciudad. La definitiva del teatro medirá, al igual que la actual provisional, 11 metros por 16 metros entre ancho y profundidad.
El 20% que aún falta, según Brito, consistiría en ponerle las sillas de madera que se ha planeado, pero cuando haya una nueva donación. Por el momento, las que se utilizarán a manera de butacas son las mismas sillas blancas, de plástico, que han servido al público que asiste a las presentaciones que en el teatro, aún en proceso de reconstrucción, se han desarrollado, afirma el responsable de la obra, Vicente Pinto.
El teatro también tendrá cielo falso, cabina de proyecciones, incluso se piensa en una tramoya, según Brito, además de un sistema de amplificación de sonido y aire acondicionado. Aunque por el momento son solo proyecciones, pues el patronato necesita tener una donación en marcha con la que se puedan complementar las obras restantes. Del color interior que vestirá al teatro no se habla todavía. Brito dice que puede ser un verde claro, pero de lo que sí están seguros es de su color externo porque mantendrá el blanco, para continuar con el mismo patrón colonial que se conserva en la añeja ciudad.
Alemania fue el primer donante, hace una década, para la reconstrucción del inmueble suchitotense. En aquel entonces su donativo fue de $285,714. Después de ver la iniciativa alemana, los gobiernos salvadoreños donaron dinero.