View Full Version : Caracas a pie...
Reina Pepiada April 12th, 2009, 04:38 PM http://img8.imageshack.us/img8/9801/20090412ciud23501.jpg
De Los Chorros a Los Ruices Sur Derechito, por ahí pa’bajo
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El aislamiento, el muro, el cerco eléctrico, son unas de las características actuales de la urbanización Los Chorros
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Montecristo tiene mucha más vida que Los Chorros, pero no es tan agitada como Los Ruices
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Reina Pepiada April 12th, 2009, 04:38 PM Domingo 12 de Abril de 2009
Si uno deja rodar una bola criolla desde el extremo norte de la avenida Arístides Calvani, en Los Chorros, puede que ésta se arrime hasta el puente sobre la autopista Francisco Fajardo
El Parque Los Chorros está empotrado en la montaña y por encima le pasa, descomunal, una sección de la Cota Mil, soportada en altísimas columnas de hormigón. Pero desde la avenida principal de Los Chorros nada de esto se ve, apenas se percibe el acceso al parque en un recodo de esta caprichosa vía y se siente el murmullo de las aguas.
Y esto de no percibir, de no ver, es "el tema" de esta primera parte del recorrido por la avenida Arístides Calvani (conocida anteriormente como avenida 5 de Los Castaños), pues las casas y conjuntos residenciales marcan una brutal frontera con la calle (un conjunto residencial ostenta el sintomático nombre de "Mi Guarimba"). Si a eso se le suma que las aceras son estrechísimas (para remate sobre ellas dejaron montañitas del asfalto que sustituyeron), esta parte de la vía se convierte en una especie de túnel vehicular a cielo abierto.
Desbordando los antipáticos muros, bambúes, chaguaramos y otros árboles nos hablan de un paraíso vegetal escamoteado a los paseantes. Detallando estos especímenes, una imagen nos saca de este paradójico encierro callejero: de un bucare ceibo, con sus flores naranja casi fosforescente, penden varios nidos, y en sus ramas juguetea un grupo de arrendajos de lustroso plumaje. Afortunadamente, un par de calles más abajo el malestar claustrofóbico se suaviza: los muros bajan un poco y se puede al menos observar el remate de algunas de las viejas casas de esta urbanización. Y el vivero Jardín Boyacá nos ofrece una generosa y penetrable masa vegetal.
Distancia y categoría.
A pesar de que estas aceras de no más de medio metro de ancho se mantienen incluso al llegar a la zona de Montecristo, se siente un cambio sustancial. De esa sensación de caminar entre mezquinos fragmentos de una hacienda, se pasa a la vida urbana: hay actividad comercial, la calle se mueve, la gente camina, hay grupos de liceístas y trabajadores que se mezclan con vecinos y curiosos.
No obstante, el movimiento es de "baja intensidad", la zona es tranquila, no hay tanta congestión vehicular. Sus edificaciones, además, son de otra escala, más pequeñas, más francas. Esta sensación se desvanece cuando se llega a la avenida Rómulo Gallegos.
La dinámica aquí es más intensa, la escala de las edificaciones aumenta considerablemente. Aparecen el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio, edificios de oficinas, centros comerciales y la sede de Venezolana de Televisión. No sólo estos elementos hacen que la densidad y la intensidad aumente, sino que este fragmento del recorrido está directamente asociado al más portentoso de nuestros ejes urbanos: la avenida Francisco de Miranda. Por eso la congestión y el desespero de los conductores nos envuelve y amenaza debajo del elevado de Los Ruices.
Es la hora de salida de muchos empleados de oficinas y trabajadores de la zona, lo que incluye agencias bancarias, empresas de seguridad, grandes tiendas, una importante sede del Seniat, agencias publicitarias y montones de concesionarios de vehículos y laboratorios farmacéuticos. La cola de vehículos va en los dos sentidos. La gente también, aunque es más la que sube en busca de transporte público que la que baja. Y hay que decir que esa gente (¡muchísima!) camina por unas aceras miserables, destruidas, de las que hay que subir y bajar constantemente porque se cortan para dar acceso vehicular franco a las industrias.
Allí no sólo las aceras son una burla, sino que además se nota un desdén total de parte de las empresas de abrir espacio, ofrendarnos con jardines y vegetación en una zona gris y dura. Todo está concebido como una gran fachada publicitaria para los que recorren la calle con aburrimiento y lentitud desde sus vehículos. Una vez superado este trance, nos encontramos ante la apoteosis de nuestro fracaso urbano: una autopista colapsada y un distribuidor atragantado de vehículos.
Es obvio que este trayecto parece tener más sentido al revés (¡salir de la congestión y culminar en el parque!), pero preferimos hacerlo así para plantarnos a contemplar este ícono de nuestra sinrazón, de nuestro atrofiado sentido de lo colectivo. Es mejor tenerlo presente que olvidarlo.
Rbs April 13th, 2009, 12:37 PM Gracias reinita por llenarte de paciencia y volvernos a traer éste maravilloso thread. :D
Mr. Fahrenheit April 16th, 2009, 02:25 AM Frecuento la zona y no tenía idea que existiera lo que hay en el post :P Gracias!
Reina Pepiada April 19th, 2009, 05:02 PM http://img12.imageshack.us/img12/397/20090419ciud23501d.jpg
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La avenida Páez, de amplias aceras y poblada de árboles, invita a caminarla para disfrutar de un momento arquitectónico
de la ciudad y de agradables restaurantes y pastelerías
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Por el puente 9 de diciembre muchos caminan entre El Paraíso y San Martín, pasando por encima del río Guaire y la autopista Francisco Fajardo
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La entrada a El Pinar está en un acceso a la Cota 905, una vía rápida en dos sentidos con aceras mínimas en las que niños y adultos deben tener mucha precaución
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Reina Pepiada April 19th, 2009, 05:03 PM EL NACIONAL - Domingo 19 de Abril de 2009
Todas las escalas en un solo recorrido
Viejas casas de una urbanización, que en su momento fue tan exclusiva como lo es hoy La Floresta, pequeños edificios de corte europeo y torres como chorizos parecen convivir en armonía
El entusiasmo de los niños invade la calle a las puertas de El Pinar, sus voces altisonantes y esas insólitas y divertidas preguntas que pueden hacer a la salida de un zoológico dejan un ánimo particular en quien transita el sector, hostil para los de a pie porque es acceso a una vía rápida la Cota 905 y sus aceras son muy estrechas.
Aun así, frondosos árboles, una pequeña redoma decorada con bambú y un nicho pintado de azul a las faldas del cerro dan un aire de "sendero turístico" al lugar, perfecto para iniciar el recorrido.
Con la agradable emoción que dejan estos encuentros callejeros entramos al callejón Guadalajara, dominado por deteriorados caserones que han ido cediendo terreno a las quintas y edificios que hoy las rodean, y por ahí llegamos a la avenida Páez para recorrerla en dirección hacia la redoma de La India.
Ese trayecto de la avenida Páez se asemeja a una gran alameda donde los árboles van suavizando las inclemencias de este sol de abril y moldeando su luz para crear un ambiente de altos contrastes.
Hay mansiones y casonas, unas ocupadas por comercios y otras que parecen abandonadas, que aún no han sido cubiertas por ese arrebato del revestimiento que disimula o esconde por completo las viejas formas arquitectónicas, y que permiten reconocer algo del pasado high de esta urbanización. Edificios de los años cuarenta y cincuenta que llaman la atención por sus detalles balcones, mosaicos, relieves conviven con las altas torres que vinieron después.
Sus amplias aceras dan una idea de paseo, pero están cercadas por pilotes y defensas que tratan de impedir que carros y motos las invadan. Los pasos peatonales son un riesgo: si con semáforos la cosa es ruda, sin semáforos e islas para cruzar los viandantes quedan a merced del temperamento de los conductores, por lo que es común ver gente varada en mitad de la calle. Alrededor de la plaza Washington hay pastelerías y restaurantes que aumentan el atractivo de un trayecto que se supone ameno para deambular, pero que poca gente transita caminando.
Más allá del influjo del monumento que marca el fin de esta senda La India, decidimos cruzar en la Avenida B para internarnos en la urbanización La Paz y dejar atrás la congestión de la avenida Páez. Por ahí tenemos un encuentro grato y fugaz con la arquitectura, pues aparecen en nuestro camino las Quintas Aéreas, las residencias Junín y parque La Paz.
El parque La Paz, a pesar de los escombros de su remodelación, aún es capaz de reunir a algunos vecinos, pero la calle muestra poca vida, excepto en lugares como el café Taxco, de arraigada tradición, donde la gente se arremolina y se percibe ese toque comunitario, imposible de sentir en las avenidas principales de mucho flujo.
La avenida Las Fuentes por momentos parece bulevar: restaurantes, luncherías, panaderías con mesas, perrocalienteros y demás son atractivos para la gente que camina. La iglesia de La Coromoto, con su famosa fachada multicolor, es punto de encuentro de vecinos. No tiene el garbo, la vegetación o las aceras de la avenida Páez pero su vida es abierta a la calle lo que la hace más interesante. Pero el caos automotor es casi idéntico, y puede que más peligroso: allí presenciamos cómo una mujer que intentaba cruzar a mitad de la calle, entre Crema Paraíso y la iglesia, fue golpeada por un carro que se detuvo un instante y luego siguió como si nada.
Por suerte la cosa no tuvo consecuencias qué lamentar, no hubo alboroto, sólo indiferencia e impunidad. Minutos después la gente seguía cruzando por el mismo lugar y los carros sorteándola de la misma manera, como si esta batalla entre peatones y conductores en la que los primeros llevan las de perder estuviera inscrita en la cultura urbana y aquel evento hubiese sido uno más en la cotidianidad callejera del lugar.
Superado el trance, seguimos hacia San Martín a través del puente 9 de Diciembre que, como muchos otros que cruzan el río y la autopista, le da prioridad al automóvil y deja a los peatones las sobras: a pesar de ser el camino de muchos hacia la estación del Metro, las aceras son mínimas y las barandas parecen frágiles. Ya del otro lado, frente al teatro San Martín, ante las amplias aceras de otra avenida que provoca caminar, terminamos este recorrido. .
danielVE64 April 20th, 2009, 08:25 PM El Paraíso es bastante agradable para caminar por sus aceras amplias con arboles y sus cafés y panaderías, lo fastidioso de caminar por allí es el alboroto de los carros, más carros encaramados en las aceras y cruzar las calles porque muchas no tienen semáforo y es medio peligroso.
Reina Pepiada April 21st, 2009, 06:18 AM http://img27.imageshack.us/img27/1991/20090405ciud23501d.jpg
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En vez de ocupar momentáneamente la calle, los escombros
pasan días en la acera
Reina Pepiada April 21st, 2009, 06:21 AM Una cosa es caminar con todos los sentidos y extremidades en plena capacidad por las calles de Caracas, otra es hacerlo con algun tipo de discapacidad
JOSÉ CARVAJAL
Acompañar a un ciego caminando por Caracas automáticamente lo hace sentir a uno más vulnerable. Uno se obliga a "escanear" con más detalle todos los objetos que están presentes a ras de piso, a la altura del torso y de la cabeza, para intentar protegerlo. Una constelación de amenazas a punto de convertirse en certeras agresiones. Sin embargo, esto que de buenas a primera amedrenta al que ve el cambio de perspectiva de caminar con el "piloto automático" a hacerlo auscultando esos obstáculos asumidos como "normalidad", abruman, a los ciegos parece no meterles miedo.
Al menos eso dice Juan Laya, quien avanza con paso más rápido del que uno esperaría por las angostas aceras de La Pastora.
El recorrido, que comienza en la esquina de Alcantarilla, se hace más lento porque también nos acompaña Fernando Narváez, quien ve muy bien, pero tiene paralizada la parte izquierda de su cuerpo.
Un tornillito en el piso podría enviarlo a la lona en un abrir y cerrar de ojos. Y más de una vez le ha pasado, sobre todo en el bulevar Brasil, que discurre paralelo a la Calle Real por la que vamos bajando, que en el gobierno de Luis Herrera dejó de ser una calle de doble vía.
Allí hay desniveles y obstáculos de todo tipo, y eso que es un espacio conceptualmente destinado a los que se mueven a pie.
Si a veces la gente no le presta atención a los grandes obstáculos, ¿cómo aspirar a que se detengan a pensar en "insignificantes" desniveles? ¿Cómo sensibilizar a quienes se ocupan de hacer o recuperar espacios públicos en cuanto a esas amenazas que surgen de lo "invisible" si les cuesta entender que colocar contenedores de basura sobre la acera reduce drásticamente las posibilidades de los peatones? No está fácil, pero no por ello es imposible (las aceras de Chacao se acercan bastante a ese ideal).
Bajando por estas calles, Juan demuestra saber dónde está ubicado la esquina, el bar, la iglesia, la parada y en qué puntos están las posibles fuentes de agresión el poste, la caseta telefónica. Lo que no sabe es que apilaron unos sacos de escombros un poco más adelante, que alguien dejó una reja abierta o que un carro está estacionado ocupando dos terceras partes de la acera.
Tampoco se puede enterar de que un motorizado se le abalanzará, sin intenciones de frenar, cuando entra a un estacionamiento, doblándole la punta a su bastón metálico. Tampoco sabe Juan esa "extensión de su dedo" que es su bastón no logra revelárselo que su cabeza pasa a escasos 15 centímetros de los dientes filosos de un rollo de alambres de púa que "protegen" un terreno en construcción. Por eso Juan afirma que el peor de los obstáculos es la actitud de la gente, que no le presta atención al daño que hacen con sus acciones y omisiones.
Policías acostados. Sobre la esquina de Torreros nos detenemos un poco. La encrucijada es pequeña, pero no inofensiva. Por allí cruzan las unidades de transporte público, las motos, los camiones con una velocidad no acorde a las dimensiones de la calle ni de la dinámica de la zona. Fernando piensa que pronto saldrán carros también de las alcantarillas. Pero en La Pastora no se colocan policías acostados porque contravienen lo señalado en la Ordenanza de Protección y Conservación de 1981.
Los reductores de velocidad se supone deberían ser de un material que simule la piedra (no hay). Juan acuña que el asfalto no es muy colonial que digamos y que sobre él los muchachos se afanan en hacer "caballitos" con sus motos.
Si hiciéramos una especie de taxonomía del obstáculo en las aceras de Caracas, el catálogo sería infinito. Aparte de los obvios (en La Pastora hay de todos éstos, y más): alcantarillas abiertas, bocas de visita sin tapas, bolsas de escombros, contenedores y bolsas de basura, muebles abandonados, huecos, hundimientos y levantamientos del concreto, rejas y puertas abiertas, andamios, raíces, cables, tuberías, casetas telefónicas, postes, avisos publicitarios, señales de circulación vehicular, módulos de electricidad, telefonía y televisión por cable, mojones de todos los tamaños y materiales, gaveras de cerveza y refresco, mercancía de buhoneros, aparte de maceteros, kioscos y, por supuesto, muchos carros, existe un sinfín de "inocentes" pero muy dañinos obstáculos, que van desde el trocito de cabilla que sobresale del cemento, pasando por el desnivel entre dos paños de una acera mal aplomada, hasta una acumulación de hojas de caobo o jabillo que no fue barrida oportunamente.
Si a eso le sumamos que por donde caminamos muchas veces no hay señales de alto para los conductores, no hay rayados peatonales ni semáforos (o hay todas las anteriores, pero no funcionan o no son respetadas), pareciera misión imposible que un ciego salga ileso de sus andanzas por Caracas.
La caminata se pone más dura mientras nos acercamos a la Baralt. Las aceras tienen más desniveles, las escaleras no tienen barandas y aumenta el roce cuerpo a cuerpo. Sin embargo, en contra de la lógica más elemental, los ciegos caminan por Caracas, entre otras cosas porque es justo en ese roce donde más encuentran ayuda. Esto nos debe hacer pensar muchas cosas, entre otras que muchos de los que no tienen disminuida ninguna de sus capacidades tienen atrofiada la confianza, tienen más miedo, arriesgan menos. La gran mayoría se hace la ciega ante tantos obstáculos, en tanto que priva la condición del sálvese quien pueda. Uno podría decir que Dios es ciego, porque protege a los invidentes. Haga esta caminata imaginándose ciego y verá.
Reina Pepiada June 10th, 2009, 10:59 PM http://i622.photobucket.com/albums/tt309/foros_foros/20090607_ciud2_3_501.jpg
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A pesar de lo riesgoso, es común ver que mucha gente no utiliza la pasarela para cruzar hacia la Unefa; ¿por qué no colocar un semáforo para que crucen los peatones?
Reina Pepiada June 10th, 2009, 11:05 PM Durante todo el día, sobre todo en horas pico, se ven largas las hileras de gente que hacen a pie este recorrido en medio de grandes barreras y obstáculos.
Cómo se puede llegar de Las Mercedes a Chacao sin tener que dar enormes rodeos? En principio, el Guaire y la autopista Francisco Fajardo son los dos grandes obstáculos para hacerlo, y a falta de un puente peatonal que conecte la avenida Trinidad de Las Mercedes con la avenida El Retiro de El Rosal no queda otra cosa que irse a los extremos: o cruzar por el desbordado puente de Las Mercedes, que ofrece aceras de menos de un metro para los de a pie, o cruzar por el puente Veracruz y emprender un rebuscado camino de hormigas desde Chuao. Ese es el recorrido que hoy presentamos.
La alusión a las hormigas no es una simple metáfora: vista desde la calle no se entiende a dónde va con tanto afán y determinación esa gente que sube y baja incómodas pasarelas (o las burla), se cuela por una ciudad comercial (el CCCT) sin ánimos de ir de compra, supera a través de un puente peatonal el complejo distribuidor el Ciempiés y luego se enfrenta a los vehículos en sus múltiples conexiones con la autopista para, finalmente, llegar a la avenida Libertador por un camino que luce inhóspito. Pero visto desde arriba, en el mapa, esa convicción casi maquinal adquiere sentido: es eficiente, evita la tardanza y el aburrimiento de las colas que supondrían hacer el periplo en transporte público o vehículo particular.
Los estudiantes de la Unefa, con sus franelas blancas y vivos azules, son perfectos especímenes para hacer de éste un estudio de comportamiento de poblaciones: siga de cerca a alguno que vea caminar con determinación desde Chacao en dirección sur y terminará haciendo esta misma ruta, pero en sentido contrario al que aquí presentamos. Porque eso del camino de hormigas también se verifica en que se mueve en ambas sentidos, se tropieza, intercambia información en esos roces fugaces.
Ese camino es, en sí mismo, una pista de que el camino existe. O digámoslo de otra forma: es camino cuando es andado. Cuando desaparece la gente, desaparece el camino, se convierte en conexión impensable. Pero luego, tercamente, vuelve a armarse, una y otra vez.
Los que laboriosamente caminan por ahí son despreciados, sometidos a tareas innecesarias y corren el riesgo de ser aplastados. Como si en efecto fuesen hormigas.
Rick June 11th, 2009, 01:50 AM ^^^^ Excelente la información del mapa, super buena, sobre todo para guardar las fechas y los nombres de los arquitectos que diseñaron ciertas torres importantes.
No sabia que el CCCT era tan viejo, pensé que era de la década de los 80´s.
Detesto la KPMG...y comprendo a los pobres que tienen que caminar todos los días por las horribles aceras de la av Andrés Galarraga hasta Chuao.
franfran June 11th, 2009, 05:25 AM quee, porque no te gusta???? a mi la KPMG me parece demasiado arrecha! ademas q es el edificio exacto para ese sitio!
reina gracias por ponernos estos articulos tan interesantes!
Rick June 11th, 2009, 03:25 PM ^^^^ Arrecha...?
Ok, la única vista bonita que tiene la torre es su frontal cuando vienes en dirección desde el Lido hacia Chacao, o sea de Oeste-Este, que es cuando uno ve su frontal (lo único bonito de ella).
Cuando miras los lados de la torre, tanto la que da para la Francisco de Miranda como la que da para la Libertador te das cuenta de lo aburrida y egoista que es esa torre, ella pudo tener un diseño mejor que el que tiene.
Es simplemente una mole de tablilla, con ausencia de vidrio.
No se si me explico, pero sus laterales son horribles.
DELCROID July 21st, 2009, 09:57 AM La meta es ir a pie de Petare rumbo a La Pastora
Publicada a las 10:15 AM del 20 de Julio de 2009 | Últimas Noticias
Caracas cuenta con tres mil 510,75 hectáreas de parques urbanos, botánicos, zoológicos y de espacios públicos en general, de los cuales están sólo desarrolladas 286,71 hectáreas, según datos aportados por el Instituto de Urbanismo Metropolitano.
Es decir que hay un déficit de tres mil 224,04 hectáreas, cuya superficie no ha sido desarrollada, aún cuando es un clamor de la ciudadanía que supera los tres millones de habitantes (Censo 2001), la existencia de más lugares para el esparcimiento y la recreación, que incluso permitan ir a pie desde Petare rumbo a La Pastora. En dos planos, que la ciudad sea para los peatones y no para los carros.
A saber, en el ámbito metropolitano hay 14 parques urbanos: zoológicos El Pinar y Caricuao, Jardín Botánico, Universal de La Paz, El Calvario, Los Caobos, del Oeste, Vicente Emilio Sojo, del Este (Francisco de Miranda), María de la Concepción Palacios y Blanco (Caiza), La Pereza y Vinicio Adames.
Además, hay 17 parques comunales: La Paz, Arístides Rojas, El Junquito, Los Chorros, la Aguada, Miguel Otero Silva, Rómulo Gallegos (Galindo), Bosque Macaracuay, Bicentenario, Los Samanes, Las Brujas (Cafetal), La Guairita, San Rafael, Expan zoo, Baby zoo, Raúl Villanueva y Cueva del Indio.
Indudablemente, la lista (sin contar la cantidad de plazas, clubes, bulevares e instalaciones deportivas) es prometedora. Pero hay un problema, según Zulma Bolívar, directora del Instituto de Urbanismo Metropolitano. Ella se refiere no al hecho de que falten áreas verdes, sino a que el ciudadano no puede llegar a muchos de estos lugares a pie. Siempre es necesario el uso del carro, precisamente porque hay un déficit en cuanto al equipamiento urbano.
En este sentido, planteó la posibilidad de hacer una especie de extensiones verdes y bulevares sobre la red de quebradas y del río Guaire.
De esa forma se haría una conexión y la gente podría ir desde El Calvario hasta La Carlota por un solo camino, o comunicarse de norte a sur.
Otra idea viable es la de hacer distribuidores para los transeúntes desde Plaza Venezuela hasta Los Chaguaramos, pasando por los estadios; y grandes espacios en los alrededores de La Bandera, pues actualmente, la forma como está hecha la infraestructura representa mucha agresión, dijo.
Más innovaciones. En el caso específico del municipio Libertador, se maneja la idea de hacer corredores de transformación urbana.
Uno que va desde la esquina San Luis (parroquia San José) hasta La Bandera y un ramal hacia El Cementerio. El segundo también en ejecución es el sistema de conexión de las avenidas Sucre, Andrés Bello, Negrín, con el enlace de los bulevares Catia y Sabana Grande (el primer espacio recuperado) y el parque Los Caobos. Mientras que el tercero es un paso que irá desde la avenida Baralt, pasando por la Páez, la Intercomunal de Montalbán y llegará hasta el zoológico de Caricuao.
Por supuesto, allí se incluye la intervención del bulevar.
También en Chacao ha habido una experiencia de remodelación de la avenida Francisco de Miranda, donde se le otorgó más espacio a las aceras. En Baruta, igual se hacen cambios importantes a la avenida Principal de Las Mercedes.
Pero todas estas innovaciones, independientemente de que son una ganancia en el tema de los espacios públicos, siguen siendo pocas.
Según la norma de Equipamiento Urbano (Gaceta oficial N°33.289) debe destinarse para parques comunales 0.50 metros cuadrados por habitante; de allí que se necesite un área de parque comunal de 35 mil 615 metros cuadrados, según datos aportados por la Oficina de Desarrollo Estratégico Urbano de la alcaldía de Libertador.
http://www.entornointeligente.com/resumen/resumen.php?items=913041
DELCROID July 21st, 2009, 10:42 AM Excelente noticia !!!
A lo cual yo añadiria una ruta peatonal y cicloviaria entre la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simon Bolivar:
Via:
-Campus UCV (y en amplitud: Plaza Venezuela, Los Caobos, Jardin Botanico, Estadiums de la UCV, Los Chaguaramos y el eje del Rio Guaire a todo lo largo de la ciudad)
-Av de Los Ilustres
-Los Proceres
-Rio El Valle
-La Rinconada (con posibilidades de extenderla hacia el paseo peatonal de la linea del Metro de Caricuao)
-Embalse de La Mariposa
-Hoyo de La Puerta (quizas con posibilidades de extenderla desde este punto hacia los Altos Mirandinos, El Encanto, la Colonia Tovar, Lago de Valencia, etc)
-Tecnopolis Sartenejas
-Campus USB (quizas con posiblidades de extender la ruta luego hacia Baruta, La Trinidad, pueblo del Hatillo y luego por la parte de atras con Petare, el Rio Guaire/Rio Tuy y eventualmente Canales de Rio Chico)
http://img17.imageshack.us/img17/1764/coneccionpeatonalucvusb.jpg (http://img17.imageshack.us/i/coneccionpeatonalucvusb.jpg/)
http://img24.imageshack.us/img24/2894/iukjukyiktuy.jpg (http://img24.imageshack.us/i/iukjukyiktuy.jpg/)
http://img24.imageshack.us/img24/2101/yujjyujyujm.jpg (http://img24.imageshack.us/i/yujjyujyujm.jpg/)
Reina Pepiada May 20th, 2010, 08:32 PM http://i154.photobucket.com/albums/s268/cosmicic4/20100404_ciud2_3_501.jpg
¿Vieja carretera o senda urbana?
Un recorrido de poco más de dos kilómetros entre Catia y San Martín tradicionalmente ha sido ruta de escape vehicular, a pesar de todos los que la caminan
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Esta estructura, ubicada en el límite entre el sector Los Malabares y Terrazas de La Quebradita, es mejor mirador que pasarela: al fondo se ven las torres de Parque Central
Reina Pepiada May 20th, 2010, 08:37 PM La primera impresión que deja la avenida Morán es la de un corredor vial, atajo entre Catia y San Martín, que corta un empinado cerro.
Y la impresión se transforma en certeza al caminarla: es obvio que la prioridad siempre ha sido el tránsito vehicular, a pesar de que se cuela entre viviendas autoconstruidas, zonas residenciales planificadas y un gran núcleo escolar.
En muchos de sus tramos la acera no existe y sólo cuenta con dos semáforos ubicados en los extremos de la avenida. No hay rayados peatonales ni semáforos intermitentes en todo su trayecto.
Esa idea de corredor vial parecería estar asociada a su concepción, de antigua carretera, que por el crecimiento de la ciudad se convirtió en una vía plenamente urbana, pero no lo ha asumido.
Comenzamos desde La Silsa para caminar en bajada. Un punto con un difícil paso peatonal, a la sombra de una inútil pasarela (sus escaleras están rotas, sin embargo sigue ahí como un monumento al absurdo).
Justo al frente hay una escuela y cantidad de jóvenes y niños que salen a la calle. La acera dura poco, termina en el barrio La Morán donde son las cloacas abiertas las que separan las casas de los carros.
Buscando caminar con más tranquilidad, cruzamos la calle hacia uno de esos pedazos de acera que eventualmente se alternan de un lado u otro y allí nos percatamos de un jardín improvisado y entre sus cuidadas plantas unos "banquitos" hechos con granito torneado, obviamente reutilizado.
Según nos cuenta alguien del lugar, fue levantado por unos vecinos que ya se mudaron.
Al inicio estos improvisados y progresivos edificios (¡algunas construcciones han alcanzado hasta siete pisos!) se compactan y enciman sobre la avenida, exhibiendo al desnudo columnas, ladrillos y medidores de electricidad. Un paisaje precario, abigarrado, no obstante representativo de buena parte de esa Caracas que no se refleja en el "mapa oficial" de nuestra ciudad.
Un poco más abajo estas edificaciones dejan de ser frontera directa de la avenida y el paisaje se abre, a tal punto que desde algunos lugares se tienen amplias vistas hacia el este de la capital. En lo que podría denominarse "una cuadra" se concentra un movimiento comercial intenso, donde predominan las ventas de gas.
Los bloques de Terrazas de La Quebradita marcan una diferencia: a partir de allí comienzan a sentirse los efectos de "la ciudad formal": con más frecuencia aparecen las aceras, aunque en algunos casos no sean más que unos bordes ínfimos al pie de laderas invadidas de maleza lo cual tampoco permite transitar por ellas. Es mucho más abajo, frente a la plaza de La Quebradita, donde al fin hay aceras amplias a ambos lados de la vía. ¿Por qué no prolongarlas al resto?
Es en el tramo que enlaza la plaza de La Quebradita (por desgracia sin bancos y algo descuidada) con la avenida San Martín, donde por fin la Morán pierde ese tono de corredor vial y comienza a parecer una avenida. Sin embargo, el borde oeste, límite con Vista Alegre, es un tránsito ciego hecho de las paredes y rejas posteriores de las casas.
Incluso hay muros que cortan la relación entre las dos zonas logrando tan sólo que ese borde acumule basura y malezas. Al otro lado el diseño de las Técnicas Razetti y San Marín permite amplias aceras con un margen generoso para jardines, bastante seco y descuidado.
Al final, en la intersección de las avenidas Morán y San Martín, con la calle 1 de Vista Alegre, aparece la plaza Artigas, de una escala y diseño propicio para el encuentro de la gente, pero desdibujada por el descuido y las rejas del fondo. A pesar de que no hace mucho le dieron su bañito de pintura, luce abandonada, aislada, usada como dormitorio, baño público o lugar de encuentro sólo de personas que viven en la calle. El asunto sería cómo hacer para que a esa plaza también acudan otras personas, convertirla en lugar de encuentro, como seguro lo fue cuando apareció en el escenario urbano. Nada que no se pueda resolver con luz, seguridad y un programa de actividades sostenidas en el tiempo.
Allá arriba en aquel cerro
Luego de pasar el sector Los Malabares, Virgilio, un señor vecino del sector, nos dice que un día deberíamos subir a la punta del cerro, porque el trabajo de las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, del Centro Educativo y Desarrollo Comunitario Madre Carmen Sallés (1994) es muy importante, y tienen esa zona muy bonita, con caminerías, parques y hasta han desarrollado viviendas.
Una de muchas realidades de una Caracas escondida que pronto recorreremos.
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Aceras intercomunales y gobierno
Al comienzo de la avenida Morán hay casas ¿edificios? que de piso en piso ya han sumado hasta siete niveles
Con seguridad las comunidades adyacentes a la avenida Morán tienen necesidades más urgentes que las aceras (por ejemplo escaleras más cómodas y seguras), y por eso sus consejos comunales no se plantean entre sus proyectos ese elemental derecho. Pero las autoridades municipales deberían tomar la iniciativa, pues es una responsabilidad que va más allá de los territorios comunitarios, que no se puede diluir en el papel protagónico de las organizaciones comunitarias.
Las aceras deben estar en la agenda diaria, pues guardan una estrecha relación con nociones como "derecho a la ciudad" y "ciudadanía", sobre todo en un lugar donde vive tanta gente y hay cinco institutos ducativos.
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"Un elefante se balanceaba..."
Una conexión norte-sur fundamental que peca a la vez de exceso y omisión: vehículos a granel atragantados en la vía y espacio mínimo para los que caminan
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Esta imagen nos muestra el escenario general: un elevado que rompe el paisaje, tránsito pesado y la necesidad de múltiples cruces para los viandantes
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Las aceras del puente Las Mercedes son tan estrechas que en horas pico a la gente no le queda otra opción que ir en fila india o desbordarse hacia la calzada
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Reina Pepiada May 20th, 2010, 10:01 PM El puente de Las Mercedes fascina y desconcierta al mismo tiempo: a pesar de las agresiones a que lo han sometido y de haber quedado desdibujado en el lugar (primero le montaron la autopista, décadas más adelante el elevado), sigue haciendo lo imposible por unir lo que el río separa.
Las figuras alegóricas de sus cuatro pilastras siguen ahí, testigos mudos del paso de miles de personas que a diario lo atraviesan caminando. Es un puente modesto que puntualmente une El Rosal con Las Mercedes, pero que en realidad tiene un valor estratégico y simbólico muy poderoso: es nexo del bulevar de Sabana Grande, Chacaíto y Chacao con Las Mercedes, Colinas de Bello Monte y Chuao.
Pero ese puente, que a principios de los años 40 exhalaba Modernidad, por encarnar la conexión vehicular con los suburbios en expansión *terrible augurio de lo que vendría*, y porque en sí mismo era un monumento, desde hace rato que se quedó corto o, mejor dicho, angosto. Se atraganta de vehículos en las horas pico y los viandantes no caben por sus mezquinas aceras.
En cuanto a su aspecto, fue restaurado hace tres años, pero tiene largos años funcionando así. Se han pensado y plasmado proyectos en las alcaldías de Chacao y Baruta, pero aún no hemos tenido la dicha de ver esas ideas ni el fruto de esos esfuerzos mancomunados. Sabemos que en los estudios de tránsito que se han realizado se advierte que el elevado que conecta las avenidas Río de Janeiro y Principal de Bello Monte no se puede eliminar, pues se generarían trancas mayores.
Pero las evidencias empíricas nos dicen que sobre el elevado los flujos no son tan intensos y que por debajo lo que este genera es desorden y una feroz y desleal competencia por el espacio entre vehículos y viandantes.
El elevado desdice la posibilidad de un lugar virtuoso, le resta protagonismo al puente de Las Mercedes. Si se desmantelara se despejaría el paisaje del eje este-oeste y desde allí abriría la posibilidad de un borde verde, paseo peatonal y parque lineal a la vez, que uniera Las Mercedes y Colinas de Bello Monte. Pero ello sólo podría suceder si a la par se establece un vigoroso sistema de transporte público sobre ese eje (no hay que olvidar que la línea 5 en pocos años debería estar funcionando de ese lado del Guaire).
Eliminando ese armatoste, incentivando el uso del transporte público y desincentivando el uso del vehículo particular, se comenzaría a revalorizar y revitalizar todo el eje que une peatonalmente Chacaíto con el Hotel Tamanaco., Y ampliar la función peatonal del puente de Las Mercedes, transformándolo de momento hostil en lugar amable, se potenciaría peatonalmente esa senda que ya utilizan miles. Todo esto nos situaría en un ámbito de cara a un Guaire que puede y debe cambiar. ¿No es mejor luchar por esa idea que seguir atascados en nuestros impotentes vehículos en medio de lo que es hoy un horrendo escenario urbano?
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