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Zorue said:
La ikastola de Boise no hace mucho que empezo en el año 99 o 2000, cuentan con pocos alumnos todavia unos 20 o asi.
Lo más significativo de esta ikastola es que parte de sus alumnos no tienen nada que ver con la comunidad vasco-americana.
 

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Zorue said:
Además hay una calle en Boise que se llama la Basque Street dedicada a los vascos.
La calle se llama Grove Street (ubicada en el distrito histórico de Boise). Y la zona es popularmente conocida como The Basque Block.


Grove street. Atención al lauburu de la carretera.


Cartel publicitario del Basque Block.

Aquí tenemos algunos locales de Grove street:


Grove st. ?. "Basque market".
Bar y tienda de productos vascos.


S. Capitol. (esquina Grove st.) 202. Bar Gernika.
Edificio "salvado" en 1991 de ser demolido para convertirse en aparcamiento.


Grove st. 619. Frontón Anduiza (1912).
El edificio actual fue comprado por dos vasco-americanos en 1993. Anteriormente fue la pensión de la familia Anduiza, única en toda la ciudad porque además de los servicios habituales de un hotel, también tenía un frontón para el disfrute de sus huéspedes.


Grove st. 611. Museo vasco.
El edificio incluye un "euskaltegi", una biblioteca, oficinas, tienda de recuerdos, centro de información genealógica, archivo musical, y salas de exposición fotográfica, histórica, y de baile: http://www.basquemuseum.com/


Grove st. 607. Casa Cyrus Jacobs (1864).
Vivienda más antigua que se conserva en Boise, y la primera que fue alquilada por vascos en 1910. La pensión fue comprada por la familia Uberuaga y sirvió de pensión para los vascos recien llegados a Boise entre 1917 a 1969.


Grove st. 601. "Euskal etxea" (1941).
Sede de los grupos de baile "Gasteak" (de 2 a 13 años) y "Oinkariak" (más de 14 años), bar y cafetería, salón para jugar a mus, y posibilidad de alquilar el local para bodas y cenas: http://www.basquecenter.com/
 

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andrin said:
Me sorprendió mucho una vez que estuve en Fresno (California) la cantidad de restaurantes o tabernas vascas anunciadas que había (cerca de una decena).
En efecto, toda la zona Oeste de EE.UU. está repleta (relativamente) de comunidades vasco-americanas. La mayoría de los vascos que se trasladaron a EE.UU. trabajaron en el pastoreo (por eso viajaron principalmente a esos estados) o la hostelería.

Quizá es John Ascuaga el hostelero vasco-navarro más famoso de EE.UU.

Éste es su hotel-casino-restaurante de lujo (con sus 28 plantas sería el edificio más alto de Euskadi, si estuviera ubicado aquí):




Modernidad y tradición unidos.


John Ascuaga's Nugget (Reno, Nevada).

Aquí, su ficha en Emporis: http://www.emporis.com/en/wm/bu/?id=218626

También hubo casos concretos de emigrantes vascos que destacaron en otras profesiones, como el ya citado Cenarrusa o Pete Aguereberry, cuya historia he relatado en el post 15 con escaso éxito de comentarios.
 

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El pastor del millón de dólares

DIONISIO TXOPERENA, navarro, emigró en 1973 a EEUU para cuidar ovejas. Ahora él y su rebaño californiano son la imagen publicitaria de una multinacional de teléfonos móviles

La compañía AT&T encontró al pastor navarro en Tomales, un pueblo perdido del norte de California «el día del cordero» del año pasado. Desde entonces es su imagen publicitaria para vender móviles. Él puso su cara y sus ovejas, y ellos las ropas, las cámaras y la millonada.
Quién no ha soñado con ser vaquero en el Lejano Oeste? Para un niño, sobre todo si tu abuelo es pastor de ovejas con caserío propio, montar un caballo por las praderas, tener un rifle, unos perros y un rebaño con miles de cabeza de ganado era el sueño de la libertad. Y la aventura... A mí también me encantaban los westerns... América. Después me vi allí, disparando a coyotes y ahuyentando a feroces osos grizzly y a pumas, que ellos llaman leones, en la soledad de las montañas; leyendo en las horas muertas novelas del Oeste de Louis Lamour...».


La compañía AT&T encontró al pastor navarro en Tomales, un pueblo perdido del norte de California «el día del cordero» del año pasado. Desde entonces es su imagen publicitaria para vender móviles. Él puso su cara y sus ovejas, y ellos las ropas, las cámaras y la millonada.

En Goizueta, el pequeño pueblo navarro casi fronterizo con Guipúzcoa donde vino al mundo hace 46 años, Dionisio Txoperena Altamira creció huérfano entre nueve hermanos («padre murió cuando yo tenía siete años») y alimentando sueños de ultramar. En la escuela de aquella España sin libertades le hacían cantar el cara al sol y el maestro le golpeaba con frecuencia por hablar en su lengua natal, el euskara. Todavía tiene grabadas en la memoria las últimas palabras de aquel maestro franquista: «Tonto, más que tonto. Nunca aprenderás». El pequeño Dio tenía 13 años y ya nunca más volvió a su pupitre. Hoy todo parece un mal sueño.Dionisio Txoperena, el navarro que emigró para hacerse pastor en los EEUU dos años antes de que muriera Franco, se ha convertido en el gancho publicitario de la multinacional de los teléfonos móviles AT&T. Al final, él también ha logrado hacer las Américas y volver (de momento de vacaciones) como un potentado indianoak, que decían sus paisanos ya en el siglo XIX.

Su historia como pastor de anuncio también tiene regusto de héroe y un posible título de leyenda: «Por un millón de dólares».Esa ha sido su recompensa por vencer, en los casting, a decenas de actores de Hollywood. «Supongo que querían algo auténtico», dice ufano. Él, un navarro de la montaña que grita en euskara a las ovejas que pastorea al norte de California y ha bautizado a sus dos perros como Txiki y Txoko, se ha convertido en icono del genuino sabor americano para la multimillonaria campaña del gigante de la telefonía. Un milagro que, para sorpresa del pastor, empezó a fraguarse el domingo de Pascua del año pasado, «el día del cordero».

Nunca lo olvidarán en Tomales, el diminuto poblado californiano («Si pasas rápido y cierras unos segundos los ojos, ni lo ves», dice Txoperena) donde la pura casualidad quiso convertir a un anónimo «pastor vasco» en un personaje público que da conferencias y firma autógrafos. No en vano, su rostro ha empapelado vallas publicitarias de todo el Estado y hasta los túneles del metro de San Francisco. Gracias a Dio, Tomales reconoce su centenar largo de vecinos yanquis es una realidad que ya no sólo aparece perdida en los mapas. Es el pueblo del pastor de AT&T, el héroe local. «Prácticamente llegó aquí con la camisa puesta y ahora sale en la tele. Es el sueño americano», dice Kurt Furlong, dueño de la taberna local Guillermo Tell, quien ha colgado de una de las paredes del bar una gran foto del navarro. Porque, como en las historias del Oeste, los hechos se desencadenaron en el saloon (o sea, la taberna).

Dionisio se encontraba con sus animales cuando una mujer (Tony Cervantes, de la agencia Foote, Cone & Belding) cruzó la puerta del local. Llevaba meses como manca, sin dar una a derechas.Buscaba a un hombre que viviera aislado de la humanidad, un tipo corriente con quien todo el mundo se pudiera identificar. Y quién mejor que un buen pastor, tan prototipo del Oeste americano (al decir de estudiosos de la emigración vasca a los EEUU como el antropólogo William Douglas, fundador en 1967 del Programa de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, o el escritor hijo de emigrantes vascos Robert Laxalt) como los cowboys o los indios. Cuando el tabernero hizo llamar a Dionisio, la publicitaria supo pronto que aquel era su hombre. Unas breves tomas de vídeo del navarro junto a sus ovejas la terminaron de convencer. «"¡Gracias a Dios que te he encontrado", me dijo con las rodillas en tierra».¿Era aquello sólo un sueño? «Hasta que unos días después aparecieron a grabar el anuncio no me lo creí. Llegaron al pueblo como un ejército (...): equipos de rodaje, cámaras, 1.500 extras traídos de San Francisco, máquinas de humo, helicóptero... Era increíble».

Ahora, cuando Dionisio lo cuenta a los vecinos de su pueblo natal, a donde ha venido a pasar «las fiestas de la Virgen», todos hacen corrillos a su alrededor. El del caserío Arrandegi (significa lugar donde se vendía pescado) sigue siendo el tipo afable de siempre. El acento americano y el euskaldún se mezclan en su hablar. Según cuenta, a él le dijeron que los primeros pastores vascos en pisar tierra norteamericana lo hicieron a principios de 1800, en Nevada. «Había mucho minero sacando plata y no tenían ganado. Los pastores acudieron a ellos con sus rebaños y les vendían corderos para comer». Su historia fue mucho más tardía.

CAMINO DE WYOMING
Dionisio formó parte de los programas de inmigración de los años 60 y 70, gente (vascos, navarros, aragoneses...) que cruzó el charco para paliar la escasez de pastores en la otra orilla.«Yo me apunté en la agencia de Elizondo en 1973 y me tocó Wyoming.Tenía entonces 18 años y había trabajado en un restaurante en Pamplona, donde conocí a muchos americanos que venían a los Sanfermines, y después acarreando troncos con mulos en el monte de Goizueta...Éramos nueve hermanos y yo fui el tercero en emigrar (cinco siguen en EEUU). Llegué con tres dólares en el bolsillo. De Madrid volamos a Nueva York, donde Tomás Iñarreta (navarro de Ziga) y yo cogimos otro avión hasta Salt Lake City, en Utah». Apenas tuvieron tiempo de reposar. «El patrón nos llevó al monte, nos dio dos caballos, un rifle, 2.000 cabezas de ganado y cinco perros.Con el cañón del arma apuntó hacia el Este y nos dijo que siguiéramos en esa dirección dos semanas y llegaríamos a Wyoming». A veces, Dionisio se maldijo por haber dejado su pueblo. No sabía inglés (lo aprendió años después, ya instalado con ganado propio en California, donde terminaría casándose con la neoyorquina Mónica) y tampoco ataba perros con longaniza: «nos pagaban 328 dólares mensuales, pero lo cobrábamos una vez al año, en Nochebuena».Él se ocupaba de pastorear y Tomás, como en las caravanas de los cowboys, de los caballos y la intendencia. Como cientos de pastores desperdigados por las montañas de Wyoming, Idaho, California y Nevada, su única lengua era el euskara. Es una historia vieja.

Cuentan las crónicas que Pedro de Altube, nacido en Oñate como el conquistador Lope de Aguirre, fue el pionero de los pastores vascos en Norteamérica. Las primeras oleadas se registraron en el primer cuarto del siglo XIX (en 1895 se estimaba en unos 10.000 el número de vascos en todo el Oeste) y aún en los años 60 del siglo XX quedaban unos 2.000 ovejeros (el 90% vascos y navarros) conduciendo ganado por las tierras del Far West. Hoy apenas suman 50, los últimos de una larga película que se acerca a su fin.Han dejado huella, no sólo en muchas novelas de pistoleros en las que aparecen como personajes secundarios. Casos como el de Dionisio o Tomás Iñarrea (sigue en California) explican que en Reno (Nevada) exista desde 1989 un monumento a los pastores vascos y navarros que durante más de un siglo compartieron paisanaje con cuatreros, indios y cowboys.

«No tengo ningún rancho propio», explica Dionisio antes de enumerar su corral: 300 vacas con becerros, un millar de ovejas que paren sin parar y cuatro caballos. «Vivo con mi mujer a dos millas de Tomales, en una casa de madera que por un lado tiene vistas al Pacífico y por el otro a las montañas. Aquello me recuerda al País Vasco». También tiene un teléfono móvil de última generación.Hasta el próximo 31 de diciembre, cuando termina su contrato publicitario, es el pastor de la gran multinacional. Un rostro publicitario, con sombrero y cayado, que vale la más cara de todas las recompensas del salvaje Oeste: un millón de dólares.

El Mundo
 

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En el campus de la Universidad de Nevada, en Reno, también celebrarán Ibilaldia 05 el domingo 29

Tras el pequeño paseo en favor del euskera, los participantes llegarán en kalejira al centro de la ciudad, donde se reunirán en un restaurante vasco.
El 29 de mayo Durango acogerá la fiesta de las ikastolas vizcainas, organizada por las ikastolas Kurutziaga e Ibaizabal. Sin embargo, ésta no será la única fiesta Ibilaldia que se celebre ese día, ya que al otro lado del Atlántico, en el campus de la Universidad de Nevada, en Reno, han organizado también una fiesta Ibilaldia.

A las 12 del mediodía se hará un pequeño paseo en favor del euskera en el Campus de la Universidad de Nevada (Reno). Desde allí, llegarán en kalejira hasta el centro de la ciudad, donde se reunirán en un restaurante vasco para celebrar, que a pesar de las distancias, "todos estamos ese día con el euskera y particularmente con las ikastolas de Durango", según explicaban responsables de Euskal Etxea Zazpiak Bat Reno Basque Club, de Reno (Nevada) y del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada (Reno), organizadores del evento.


Ibaizabal y Reno

La ikastola Ibaizabal lleva todo un curso manteniendo relación con el centro de estudios vascos de Reno, y en especial, con la actual coordinadora de la diáspora vasca, Gloria Totoricagüena. Hace un año, Ibaizabal decidió implantar una asignatura en inglés, y dentro de las optativas, introdujo "Historia de Euskal Herria (en inglés)". De este modo, además de reforzar los conocimientos del idioma, los alumnos tienen la oportunidad de acercarse a la diáspora vasca, como octavo territorio de Euskal Herria, tal y como es definido por la propia comunidad de la diáspora. El Center for Basque Studies ha sido quien ha remitido el material didáctico a la ikastola.

Gracias a esta relación, también se han puesto en contacto con los durangueses que emigraron a EEUU y que son parte de la diáspora de Nevada. Así surgió la idea de celebrar la fiesta Ibilaldia también en la diáspora y es por lo que ha sido posible organizar Ibilaldia 05 como una fiesta que durará 24 horas y que aunará a los vascos de las dos partes del mundo.


Los vascos en Reno

La Euskal Etxea Zazpiak Bat de Reno fue fundada en los años 50 por emigrantes vascos y sus descendientes. Hoy en día cuenta con más de 300 familias tanto de Hegoalde como de Iparralde. De esta manera desde su fundación, Reno se ha convertido en un cruce de caminos de culturas e identidades vascas que emanan de los siete herrialdes. A lo largo de los años Reno ha llegado a ser un punto de referencia cultural en Norte América. En 1959, en Reno se celebró el primer festival vasco de la costa oeste de Estados Unidos, el cual ha servido de modelo para los festivales que cada año celebran las distintas comunidades vascas de Estados Unidos. En 1989, Reno volvió a ocupar la primera plana de los titulares de la diáspora vasca al erigirse el Monumento Nacional al Pastor Vasco, como tributo a todos aquellos emigrantes vascos que abandonaron por diferentes razones Euskal Herria. Cada año la Euskal Etxea de Reno organiza numerosas actividades tanto para sus socios, como para la comunidad vasca y no vasca de Reno. Entre ellas destacan un ciclo de seminarios sobre historia, cultura, y cine vasco, y una semana cultural vasca que tendrá lugar entre el 17 y el 22 de Julio.

En cuanto al Center for Basque Studies, éste se creó a finales de los años sesenta, en 1966, como referente indiscutible de investigación y enseñanza de distintas disciplinas académicas fuera de Euskal Herria: euskera, antropología, migración, política, lingüística vasca, historia, cine... Hoy en día el Centro de Estudios Vascos imparte una decena de cursos online sobre cultura vasca, aparte de los cursos que se ofrecen en el campus cada semestre. Su Biblioteca Vasca, con más de 50.000 volúmenes y colecciones de música, videos etc., es la más extensa fuera de las fronteras de Euskal Herria. Cada año una multitud de profesores y estudiantes de todo el mundo acuden a Reno a hacer investigaciones en la biblioteca.
 

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Comienza en Boise el Jaialdi que se celebra quinquenalmente

El jueves, el lehendakari hará entrega en las escalinatas del Capitolio de la placa Lagun Onari al Estado de Idaho
Mañana comienza en la localidad de Boise el Jaialdi 2005, el gran Festival de la Cultura Vasca que se celebra cada cinco años en esta localidad del Estado de Idaho y concentra el mayor número de vascos y descendientes de vascos de todo Estados Unidos. Sus organizadores, Euskaldunak, el Centro Vasco de Boise, calculan que entre 30 y 35.000 personas llegadas de todo el país y de Euskal Herria se darán cita en la capital de Idaho para celebrar el espíritu festivo de la cultura vasca durante los cinco días que dura el Jaialdi.

En palabras de Dave Eiguren, Presidente del Jaialdi, que recoge la web de los vascos de Nueva York, el festival es una celebración de “todo lo vasco”. Las actividades y celebraciones tendrán lugar en el Western Idaho Fairgrounds así como en el denominado Basque Block o calle vasca, donde tienen su sede el Centro Vasco de Boise, la antigua casa de huéspedes Cyrus Jacobs-Uberuaga (en la actualidad la estructura de ladrillo más antigua de Boise, construída en 1864) el Museo Vasco, el frontón o el Pub y restaurante Gernika. El museo alberga también la Fundación Pete Cenarrusa.

El primer acto consistirá en una conferencia sobre la historia y la cultura vascas que tendrá lugar el miércoles 27 de julio en el 'Egyptian Theater'. El Director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, Joseba Zulaika, disertará sobre el presente y el futuro de Euskal Herria y de los vascos en Estados Unidos. El Festival incluye además actuaciones musicales, exhibiciones de danzas y deportes rurales, con exhibiciones de harrijasotzailes y aizkolaris, soka tira y otros populares deportes. También se celebrarán campeonatos de pelota, exhibiciones de dantzas a cargo, entre otros, del afamado grupo ‘Oinkari’ de Boise, así como las actuaciones de trikitrilaris, bertsolaris o la actuación del Coro boisetarra ‘Biotzetik’.

El sábado a las 7 de la tarde se oficiará una misa en euskera en la Catedral de St. John.

A la edición de este año, acudirá además el Lehendakari Juan José Ibarretxe que se reunirá con el Gobernador del estado Dirk Kempthorne y con el alcalde de Boise, Dave Bieter, el primer edil de origen vasco. El jueves, el lehendakari hará entrega en las escalinatas del Capitolio de la placa Lagun Onari al estado de Idaho. El pasado 11 de julio, el Gobierno Vasco decidió otorgar esta distinción a este estado del oeste americano como reconocimiento y homenaje por su contribución a la difusión de la cultura y herencia de Euskal Herria y por asumirla como propia. Idaho acoge desde el siglo XIX a una importante comunidad vasca, asumiendo como propia una cultura vasco-norteamericana que fomenta los lazos de amistad, culturales, politicos y comerciales. El viernes, Ibarretxe ofrecerá una recepción a la comunidad vasco-estadounidense.
 

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Guiller
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El grupo de danzas Andra Mari viaja a Estados Unidos

Una representación del grupo de danzas Andra Mari ha viajado hasta el estado norteamericano de Idaho para realizar una pequeña gira de actuaciones. En su periplo tomarán parte en la Euskal Jaia de Boise, en la que cada cinco años se reúnen cerca de 5.000 vascos residentes en EE.UU. En este gran festival, el conjunto de Galdakao ofrecerá diferentes exhibiciones de bailes y tradiciones folklóricas vizcaínas.

Para una gira que no voy, y se van a las américas. cagüen todo1 (Disculpar, tenia que decirlo)
 

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Ibarretxe firma un acuerdo con la Universidad de Boise para impulsar la enseñanza vasca

El lehendakari ha acudido a la capital de Idaho para participar en el Jaialdi 2005, festival que reúne cada cinco años a miles de euskaldunes que viven en Estados Unidos. Ibarretxe ha recibido el premio Urrezko Laia por la contribución al desarrollo de la cultura vasca.

Entre los diferentes actos en los que ha participado, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha acudido a la Universidad de Boise para firmar un convenio que hará posible que el euskera y la cultura vasca sean materia de enseñanza oficial en la citada universidad. A este acto, también han acudido Miren Azkarate, consejera de Cultura del Gobierno vasco; Bob Kustra, rector de la Universidad de Boise, y Pete Cenarrusa, uno de los hombres más destacados de la comunidad vasca de EEUU y ex-secretario de Estado de Idaho.

El lehendakari ha resaltado que iniciativas como la que va a llevar a cabo la Universidad de Boise son la muestra de que uno de los pueblos más antiguos del mundo, el pueblo vasco, está abierto a la globalización. "Esta internacionalización de lo vasco, de la cultura vasca, de nuestro idioma, no quiere ser sino una aportación a la cultura universal", ha declarado. Asimismo, ha afirmado que "los vascos hemos tenido siempre claro que tenemos que enriquecernos de la cultura universal, asumir la cultura universal y aportar lo que somos a esa cultura universal".

El rector de la Universidad de Boise, por su parte, ha destacado la contribución que un pueblo, que aún hoy lucha por su autonomía y su libertad, ha realizado en esta parte de América.

Premio Urrezko Laia

En el marco del Jaialdi 2005, el lehendakari ha recibido el premio Urrezko Laia, un premio que otorga el Estado de Idaho para reconocer la contribución realizada al desarrollo de la cultura vasca. Este año, el reconocimiento ha sido a la labor llevada a cabo por el Gobierno vasco.

Juan José Ibarretxe también ha sido obsequiado con una matrícula de coche con su nombre. Y es que, en breve, las matrículas de Idaho podrán llevar motivos vascos. La primera placa lleva el nombre del lehendakari.
 

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Ibarretxe entrega el premio Lagun Onari al gobernador de Idaho

El Gobierno vasco pretende reconocer el apoyo del entramado institucional del Estado norteamericano a la comunidad vasca y asegura que "hay lazos de amistad que nos unen".

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha entregado al gobernador del Estado norteamericano de Idaho, Dirk Kempthorne, el premio Lagun Onari con intención de reconocer, de ese modo, el apoyo del entramado institucional de Idaho a la comunidad vasca y también por los "lazos de amistad que nos unen", tal y como ha señalado Juan José Ibarretxe.

Ibarretxe, acompañado por la consejera vasca de Cultura, Miren Azkarate, ha sido recibido en la Cámara legislativa de Idaho por una delegación formada por el gobernador del Estado, Dirk Kempthorne; el secretario de Estado, Ben Ysursa, y el alcalde de Boise, Davir Bieter.

Tras conocer el interior de la institución que en 2001 aprobó una polémica iniciativa en defensa del derecho de autodeterminación para el pueblo vasco, Ibarretxe ha puesto en manos de Kempthorne el premio Lagun Onari, galardón que entrega el Gobierno vasco para reconocer a las personas o entidades que hayan contribuido al beneficio de Euskadi y a la divulgación de lo vasco al exterior.

Agradecimiento de toda la sociedad vasca

Ibarretxe ha agradecido que las autoridades del Estado "supiesen reconocer a los vascos como un pueblo pacífico y trabajador" y ha explicado que el premio entregado hoy es "la devolución de las instituciones vascas de ese reconocimiento, en agradecimiento de toda la sociedad vasca".

Por todo ello, ha precisado que Idaho es merecedora de recibir el Lagun Onari, por la existencia de "lazos de amistad, políticos y comerciales" entre este Estado y el País Vasco.

La entrega del Lagun Onari es uno de los actos de la agenda del lehendakari en su visita a Idaho, Estado que cuenta con una importante presencia de descendientes de emigrantes llegados la mayoría en el siglo XIX desde territorio vizcaíno.

Ibarretxe se encuentra en Idaho para participar en los actos del V Jaialdi-Festival Internacional de la Cultura Vasca, y, mañana sábado, mantendrá un encuentro con representantes de la colectividad vasca en Idaho.
 

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La américa de corazón euskaldun

Cerca de 40.000 personas relacionadas con la diáspora se dieron cita ayer en las afueras de la capital de idaho para celebrar el festival internacional de cultura vasca Jailadi 2005

El lehendakari Juan José Ibarretxe presidió y disfrutó de su primer Jaialdi , cuya fiesta central tuvo lugar ayer en las afueras de Boise. El Oeste americano bailó a ritmo de dantza y destiló sabor euskaldún por todas sus esquinas.Tenía el corazón vasco.

«TENGO LOS pies en América pero la cabeza en Euskadi». Ainara es una de las cerca de 40.000 personas que puso ayer su corazón euskaldun al Jaialdi 2005, el Festival Internacional de Cultura Vasca que cada cinco años reúne en Boise, la capital de Idaho a gran parte de la diáspora vasco-americana.

Es una cita especial cuya preparación se mima con esmero. El Centro Vasco Euskaldunak y por la Confederación de Casas Vascas en Norteamérica, NABO. Un éxito indiscutible labrado durante más de un siglo, el tiempo que hace que llegaron los primeros vascos a las áridas tierras de Idaho en busca de suerte y una nueva oportunidad.

Ramón Ysursa tiene 85 años de edad y muchas ganas de contar historias, la de los suyos en América se remonta al siglo XIX y es muy similar, en sus inicios, a la de miles de emigrantes. Fue una mujer, su tía Guillerma, la que decidió allá por 1895 ahorrar lo suficiente para coger un barco hasta New York y de ahí un tren a Boise, «a la tierra de las oportunidades».

A esta emprendedora bizkaitarra le seguirían enseguida cuatro hermanos, uno de ellos, el padre de Ramón. La tarea era casi idéntica para todos los que se acercaban a esta parte de Norteamérica: el pastoreo, para los hombres y en el caso de las mujeres, cuidar de la familia o trabajar en posadas y hoteles donde se acogía a los vascos recién llegados. «Mi padre siempre me ha dicho que fueron tiempos muy duros y tristes donde tenían casi todo en contra ya que los ovejeros siempre han sufrido una gran soledad en el monte, encima en un país que no era el suyo, sin conocer el inglés y en el que especialmente les preocupaba la salud, pues enfermos no podían trabajar ni, por lo tanto, comer», recuerda Ramón para acto seguido comentar que fue esta necesidad sanitaria la que les hizo ver, a los emigrantes vascos la conveniencia de unirse. «Así,nacieron las primeras casas de socorro mutuo para conseguir los seguros médicos. Fueron los primeros centros vascos».

Ramón cuenta a DEIA esta parte de su historia familiar mientras comienza el Jaialdi 2005, en unas enormes campas situadas a las afueras de Boise, envuelto en esta gran fiesta euskaldun que recuerda los Alderdis Eguna, aunque con un inevitable color americano.

Un siglo después de que el padre de Ramón Ysursa llegara como un emigrante más, las cosas han cambiado mucho. De hecho, la tercera generación de los Ysursa es de gran influencia en Idaho, su hijo Ben es el secretario de Estado. «Es todo un orgullo», insiste Ramón Ysursa.

Boise cuenta con el Centro Vasco ‘Euskaldunak’ donde desde hace décadas se conserva la cultura vasca: el euskera, la gastronomía, los bailes, la música...También esta capital de Idaho es la única ciudad en el mundo, fuera de Euskadi, donde se puede pasear por una calle peatonal vasca, el conocido Basque Block, donde todo destila aires vascos. «Ahora, el reto está en mantener todo esto», insiste Ramón Ysursa mientras se despide.

El Jaialdi 2005 sigue su curso. Es la hora de los discursos de las autoridades y organizadores a los que el lehendakari Ibarretxe pondrá el broche final. Detrás de que todo esto salga bien se encuentra Itziar Totorika, hija de Mari Carmen Egurrola, quien lleva más de medio siglo en tierras de Idaho.

En Mari Carmen se ve reflejado muy bien el prototipo de la mujer vasca emigrante. Salió de Gernika ya casada. «Allí, en Euskadi había mucha más pobreza que aquí, así que nos vinimos. Recuerdo que fueron cinco días en barco y luego, en aeroplano».Como todos los comienzos, lo pasó mal. «Empecé en una taberna vasca. No me asustaba el trabajo, estaba acostumbrada.., pero no sabía inglés y no podía trabajar en casas particulares a pesar de que los euskaldunes teníamos muy buena fama de trabajadores. Recuerdo que fui con mi marido a pedir empleo en una gran casa. El señor me dijo que cuando aprendiera inglés, me contrataría allí, a lo que yo le contesté que cuando lo supiera, yo elegiría dónde trabajaría».

Con el tiempo, las circunstancias se volvieron más a su favor. Crió a siete hijos y hoy mira al futuro con serenidad.

Al lado se encuentra aita Martxel. Lleva 22 años en aquellas tierras y ha repartido su tiempo entre California, Nevada, Uruguay, Washington,Montana...La religión católica es un factor de identidad,por ello,no le falta trabajo y con su coche ‘Pottoka’ recorre los pueblecitos del país.

La fiesta continúa. Espectáculo de danzas, herri kirolak, coros...El desfile de autoridades da paso a los almuerzos informales en las txosnas instaladas en dichas campas. Hay oportunidad de comprar artesanía, música, literatura,diccionarios sin olvidar los productos gastronómicos. En algunos momentos, nadie diría que se encuentra fuera de Euskadi. Algunas improntas con genuino sabor americano hacen comprobar al visitante que se está en el oeste de los EE.UU.: la bandera de las estrellas, los carromatos de los antiguos vaqueros, eso sí decorados como un diminuto caserío o el acento americano del euskera vizcaino que se deja oír te devuelven a la realidad. Es el far west, pero este Oeste tiene corazón euskaldun.
 

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ROOTED IN THE BAY AREA
South San Francisco center preserves traditions


John Flinn, Chronicle Staff Writer

Sunday, August 21, 2005

In South San Francisco there stands an oak with a very special heritage: It grew from an acorn taken from the Tree of Gernika in Spain, the most revered symbol of Basque nationalism. It was under this tree that the kings of Castile traditionally vowed to respect the laws of the Basques.

Planted in 1982 and now thriving, the new oak is also a potent symbol of the way Basque immigrants have transplanted their culture to the Bay Area and kept it alive. It stands outside the large Basque Cultural Center -- Gure Euskal Etxea to native speakers -- a gathering place for local Basques and also a popular restaurant open to the general public.

"It's like having a little Basque village right in South San Francisco," said Pierre Etcharren, a 64-year-old French Basque who moved here in 1958. "I know I'll always find friends there."

Twenty-two thousand Basques live in California, according to the latest census, and slightly fewer than half reside in the Bay Area and Northern California. Roughly three-quarters of these are French Basques and the rest Spanish Basques, according to Xabier Berruera, the Cultural Center's president. In Basque communities elsewhere in the American West, those percentages are generally reversed.

The Basque presence in the Bay Area dates back to the arrival of the very first Europeans. In fact it was a Basque, Juan Bautista de Anza, who in 1776 chose the site for what would become San Francisco.

In 1850, two Basque brothers, Pedro and Bernado Altube, came to California in search of gold. They didn't find any, but they realized there was a fortune to be made supplying mining camps and the growing city of San Francisco with meat. Their first ranch was in what is now Palo Alto, but they later moved their expanding operation to the present-day site of Elko, Nev.

Desperate for ranch hands, they sent home for relatives and friends.

"Back in the Basque country, the tradition was that the first son inherited the house and all the others had to fend for themselves," said Berruera. "So they moved out here."

His father, in fact, was a second son who left the Basque country to find work on a ranch near Bakersfield in 1951.

Few of the immigrants had ever worked as shepherds back home; it's a profession they took up in the New World. But they were good at it, and many made enough money to buy their own ranches in Nevada and Idaho.

What we think of as Basque restaurants, with their heaping platters of meat and family-style seating, originated not in the old country but in the boardinghouses frequented by Basque shepherds in the American West. It spread to the Basque-owned hotels and boardinghouses on San Francisco's Broadway in the 1950s and '60s: Obrero Hotel, Hotel Pyrenees, the Basque Hotel and many others.

In summer, Basques from eastern California and Nevada often came to the Bay Area to escape the heat, and many of them settled here. A number went into the landscaping business.

Anywhere you find Basques, you'll find a court for playing jai alai, or pelota as it's often called. The 118-foot-long court at the cultural center in South San Francisco is the best in Northern California, sanctioned for international competitions. In the evenings, local Basques gather for casual games and tournaments, although laws prevent the wagering that's so much a part of the game in the old country.

On a recent evening the cultural center was filled with men playing a traditional Basque card game called mus (pronounced moosh). Some were wearing dark blue berets, others baseball caps. Posters advertised bertsolaritza, a form of improvisational poetry sometimes called "Basque rap."

There are classes for children in traditional Basque dancing, mus and Euskara, the notoriously difficult Basque language.

"We have to work really hard to keep the culture going here," said Berruera. "There are so many things competing for peoples' attention: Do you want to spend the day studying the Basque language, or do you want to go to the Giants' game?"

The Cultural Center has begun organizing outings that have nothing to do with Basque culture -- excursions to ball games or Monterey Aquarium.

"The most important thing right now," said Berruera, "is to preserve a sense of community among the next generation of Basques. The culture will follow."

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If you go

The Basque Cultural Center, 599 Railroad Ave., South San Francisco. (650) 583-8091, www.basqueculturalcenter.com. Restaurant open to the public for lunch Tuesday-Friday, dinner Tuesday-Sunday. Lunch ranges $9-$12, dinner $17- $24.


San Francisco Chronicle
 

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DAVE BIETER (Boise'ko auzapeza)


Elkarrizketa Berria egunkarian: http://www.berria.info/audioak/Bieter/multimedia.php (euskara hutsean, noski!)

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Hamaika ikusteko jaioak gara... Boiseko alkatea euskaraz arazorik gabe elkarrizketa bat erantzuten eta Baiona, Bilbo, Donostia, Gasteiz, eta Iruñeako alkateak ezin "ongi etorri" batetatik pasa. :sleepy:
 

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Some say the true West was built on the backs of the Basque sheepmen. They came to a hard country that was still making up its mind about what it was going to be, still defining itself. They chipped out some kind of life from the dirt and mountains and desert. They left tracks in our sand.

Idaho Public Television brings you West of the Basque, a one-hour documentary on the Basque in Idaho. We trace the lines of history through the generations, from the early days as herders to the prominent spot the descendants of Basque immigrants hold in Idaho today.


The Basque country is connected to the West, and especially, to Idaho. Separated by thousands of miles, they are united in history. Idaho meant untamed, open country for the Basque who wanted--who needed--something better. They left a homeland where war was always either a reality or a lingering echo. They will always be linked because those Basque were here when this territory was becoming the State of Idaho.

John Bieter, a professor at Boise State University and director of the Cenarrusa Center for Basque Studies says, "The Basques, I think, add an element that is particularly unique due to the Basque story in general that separated Idaho or gave it a little flavor that other states in other areas didn't have."

And it's not just the Basque that keep the culture alive. John Bieter and his brother Dave, who was elected Mayor of Boise in 2003, are only half Basque. And yet they have embraced that half of their roots.


"Ethnicity in the late 20th and 21st Century becomes a choice, which seems odd. It would seem especially odd to those immigrants that couldn't have imagined or even thought of that word. It's really a post-modern idea, but it's one that says, I get to choose, somewhat, who I will become," says John.

Today that relationship to heritage means things like a sister city in Gernika and a Basque block in Boise. For Dave Bieter the tale is worth telling. "I think the basic story is a good one to tell because, by and large, it's a successful one."

When you talk about the success of the Basque people in Idaho you have to talk about Pete Cenarrusa. He's an Idaho icon, serving nine terms in the House of Representatives and was Secretary of State from 1967 until he retired in 2002. He never lost an election in more than 50 years of service. He was born in Carey, Idaho in 1917 and moved to Bellevue where his was the only Basque family.

Pete says, "I understood that we were different, that there was something different about us. We were Basque."


He grew up in the sheep camps, listening to the stories the herders told. He has kept his ties to the Basque country strong as he has risen in American society. We headed back to the Basque country with Pete and his wife Freda. For them, returning is a celebration with lots of food and wine and laughing. It was an emotional trip to his mother's family home in Gernika.

"She was reared here as a child," Pete says smiling, "and she remembered this so much and she longed to come back and visit, and it was many, many years before she could come back to visit. And she talked about Gernika. What a great place Gernika was."

Dave Bieter is the grandson of a Basque immigrant. He was elected Mayor of Boise in 2003. As a member of the Idaho Legislature he worked with Pete Cenarrusa to pass a memorial, a declaration in support of an independent Basque country and a call for peace in a troubled area. This marked a dramatic break from the state's tradition of not taking a stand on international affairs. He saw it as an opportunity to give the Basque a stronger voice.


"They want an opportunity to tell their story," Dave says. "And I think they see, in the Basque communities around the world, and in this community in particular, an opportunity to tell their story and to tell their side of events. Because I think it's a very compelling one."

The history of the Basque in the West lives across the generations. From Pete Cenarrusa, through the Bieters and into the future through the children. Watch West of the Basque, see how the arrival of these immigrants helped bring a vibrant layer to the rich tapestry of Idaho.

Producer Jim Peck and Director Alan Austin visited the Basque country in 2004 for West of the Basque. While there, Jim wrote a series of pieces for the Idaho Statesman and Idahoptv.

Idaho Public Television.
 
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