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El presidente brasileño cree que el estilo de su homólogo venezolano pone en riesgo la integración sudamericana.



El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva le expresó personalmente a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, su “inconformidad” por las intromisiones de éste en asuntos internos de Bolivia, cuyo gobierno nacionalizó los hidrocarburos el 1 de mayo afectando los intereses de la empresa estatal Petrobras. Según se supo ayer, el reproche tuvo lugar hace una semana y prueba cuánto se han deteriorado las relaciones entre Brasilia y Caracas, al calor de las disputas energéticas regionales.

La narración de los hechos ocurrió ayer en el Senado brasileño y estuvo a cargo de un testigo que acompañó de cerca los hechos: el ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim. Según se desprende de los dichos del canciller, Lula no disimuló su irritación ante Chávez, lo que coincide con otras versiones publicadas en la prensa brasileña y argentina en los últimos días. Lula transmitió su inconformidad a Chávez “de manera inequívoca” dijo Amorim. El reclamo de Lula da Silva ocurrió una semana atrás durante una cumbre en la ciudad argentina de Puerto Iguazú de la que también participaron el boliviano Evo Morales y el argentino Néstor Kirchner. En el Palacio del Planalto (gobierno brasileño) sospechan que fue el mandatario venezolano quien instigó a Evo Morales a nacionalizar sin dilaciones las reservas energéticas bolivianas, fundamentales para la industria brasileña que consume cerca de 30 millones de metros cúbicos de gas al día.

Aunque no lo manifestó explícitamente, el jefe de la diplomacia admitió ante la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa de la Cámara Alta las sospechas acerca de la influencia de Caracas sobre La Paz. Señaló en tal sentido que Bolivia resolvió retomar el control de sus pozos petroleros “en paralelo a una presencia grande de funcionarios de (la estatal venezolana) PDVSA (en La Paz)”. Añadió Celso Amorim que Lula, aun siendo un defensor convencido del Mercosur y de la Comunidad Sudamericana de Naciones teme que el estilo intempestivo de Chávez “coloque en riesgo la integración sudamericana”. En tono de advertencia señaló “No se trata de reinventar el Mercosur, sino de mejorarlo, y muchas veces se dijo (...) que no es el Mercosur el que debe adaptarse a Venezuela, sino Venezuela al Mercosur”. El Mercado Común Sudamericano data de 1991 y está integrado por cuatro miembros plenos, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Venezuela, que acaba de renunciar a la Comunidad Andina de Naciones, tramita su incorporación al Mercosur como miembro pleno, mientras Uruguay y Paraguay se han distanciado de esa colectividad de naciones.

Lula y Chávez se reunieron tres veces en el último mes. Bolivia y el gasoducto sudamericano de unos ocho mil kilómetros y 23 mil millones de dólares impulsado por el venezolano fueron temas recurrentes en esos encuentros. El megaproyecto, avisó el mandatario brasileño la semana pasada, sólo saldrá de papel mientras haya armonía política entre Brasilia y Caracas. Mientras Lula defiende una integración regional gradualista e inclusiva de todos los países de América del Sur, el venezolano se muestra partidario de un modelo con las tintas más cargadas en lo ideológico y social. Lula apuesta al fortalecimiento del eje Brasilia-Buenos Aires como motor de la alianza de naciones. De su lado, Chávez impulsa el eje Caracas-La Paz, apostando a la radicalización del proceso boliviano y a la capacidad de negociación que procede de los recursos energéticos de los dos países. “No queremos que se cree un eje Venezuela-Bolivia ni ningún otro eje en América Latina. Lo único válido es un eje que envuelva toda América del Sur”, planteó el ministro de Exteriores.

Junto con las revelaciones sobre las discrepancias de Lula y Chávez, ayer el canciller brasileño reiteró que su país defenderá los intereses de Petrobras en Bolivia. Reconoció el derecho boliviano a nacionalizar sus hidrocarburos pero criticó la ocupación militar de las plantas de Petrobras. Eso fue una actitud “adolescente” del gobierno boliviano, dijo. Hoy miércoles una misión brasileña llegará a La Paz para negociar los nuevos precios del gas.

El Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería, fue ayer nuevamente criticado por la oposición y el empresariado a raíz de lo que estos consideran como actitud complaciente con Chávez y Morales. En obvia referencia a esos grupos de interés, Amorim reiteró durante la sesión parlamentaria que no se abandonará el diálogo. Brasil seguirá cultivando la “política de buena vecindad”, prometió el canciller.




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Lo mas lamentable de esta nota no es el distanciamiento de Brasilia y Caracas, sino la forma en la que queda el presidente de Bolivia... en pocas palabras lo ubican como un pelele o como un títere de Chavez... quiere decir entonces que ahora Chavez es presidente de dos naciones: Venezuela y Bolivia.
 
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